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“La sociedad necesita la presencia de la mujer”

Angela Aparisi, especialista en derechos humanos, aseguró que el éxito más grande en su vida lo constituye su familia; sus logros profesionales una parte complementaria. Durante su visita al país realizará varias conferencias orientadas a la mujer

Publicada 9 de febrero 2005 , El Diario de Hoy

Cargo internacional. Se convirtió en observadora de la Unesco en 1996, y continúa su labor hasta la fecha. Fotos EDH / Javier Aparicio
Paola Michelle García
El Diario de Hoy
vida@elsalvador.com

La española Ángela Aparisi, observadora de la Organización de las Naciones Unidas para la Cultura y la Educación (Unesco), está de visita en el país para participar en el Congreso internacional Mujer y liderazgo, empresarias y su compromiso con la sociedad organizado por el Comité de Empresarias de la Cámara de Comercio e Industria.

¿Cuál es el objetivo de su visita a El Salvador?

Mi objetivo es poder contribuir desde varias ponencias al tema del lugar de la mujer en la sociedad y, más en concreto, en el ámbito laboral y la empresa.

Lo que intento es colaborar para la construcción de una cultura en la que la mujer esté presente y pueda aportar a ella todas sus
potencialidades.

Perfil
Ángela Aparisi nació en Valencia, España. Se graduó en leyes de la Universidad de Valencia, en 1986. Se preparó arduamente para ser juez.
A partir de 1988 comenzó a ejercer su judicatura al mismo tiempo que estaba preparando su tesis doctoral, la cual defendió públicamente en 1991. Un tiempo más
tarde, en 1997, tuvo a su cargo la cátedra de filosofía del derecho en la Universidad de Navarra, España. Un año después, en de la misma
universidad, asumió la
Dirección del Instituto de los
Derechos Humanos.
Actualmente es la Directora del Seminario Permanente de la Universidad de Navarra.

¿Cuáles son los conceptos que desarrollará para plantear esta temática sobre la mujer?

Los conceptos fundamentales son: en primer lugar, la importancia radical de la colaboración de la mujer en la construcción de una sociedad del futuro. Mi tesis es que hay que dar un salto importante en la colaboración del hombre con la mujer en la construcción de una sociedad del siglo XXI, en la que la mujer esté necesariamente presente.

El segundo pilar es que, para que la contribución de la mujer sea positiva y enriquezca a la sociedad, ella no debe renunciar a su propia identidad; es decir, que debe valorar su condición femenina y, a partir de esa condición, aportar todas sus potencialidades. No se trata de hacer que ella sea otro hombre, sino que desde su riqueza femenina colabore. Porque quien no es él mismo, realmente es débil.

¿Cómo es que inició su labor en pro del involucramiento de la mujer dentro de la sociedad?

En 1991 expuse mi tesis doctoral, que versó sobre la primera declaración de derechos humanos. A partir de allí fui consciente de la importancia, en primer lugar, de conseguir la igualdad de derechos en la mujer, y entendí perfectamente que en estos momentos la sociedad necesita, cada vez más, la presencia de la mujer activa.

Me inicié en esta línea de trabajo viendo las carencias de algunos movimientos e intentando estudiar el modo de sacar lo mejor de la mujer para poder compaginar el trabajo en familia. Partiendo de la base que la familia es el núcleo de la sociedad y que no tiene que quedar relegada.

¿Cuáles son sus expectativas sobre la conferencia que impartirá a partir de hoy en el país?

Lo que intento es hacer pensar y reflexionar sobre qué modelo de sociedad deseamos en el siglo XXI y cuál es la aportación que necesita la sociedad de la mujer. A partir de allí empezar a construir.

¿Qué mensaje le daría a las mujeres que no podrán asistir a sus conferencias, pero que están interesadas en alimentar sus conocimientos para colaborar con la construcción de una mejor sociedad?

Yo les diría que sean ellas mismas, que tengan clara su jerarquía vital, que no pierdan nunca de vista qué es lo más importante en sus vidas, y que a partir de esa jerarquía establezcan planes de acción; es decir, para una mujer y también para un hombre –en mi opinión– lo primero tiene que ser su vida personal o familiar y tiene que ver los medios para que esto sea fuerte. Y una vez que tenga esa base bien estructurada, planificar el modo de llevar a cabo su formación profesional.

Teniendo un trabajo que demanda mucho tiempo, ¿cómo logra el equilibrio entre profesión y familia?

Mi tesis es que el hombre asuma responsable y plenamente su paternidad. Yo, gracias a Dios, tengo un marido que puede hacer las cosas tan bien o mejor que yo, entonces eso es lo que me da a mí la tranquilidad para estar fuera.


 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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