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Cuidado con ser posesivo

La falta de atención que se recibe de pequeño hace que muchos se pretendan adueñar de su pareja

Publicada 9 de febrero 2005 , El Diario de Hoy

Iliana Colocho
El Diario de Hoy
ilico77@elsalvador.com

Alguna vez ha registrado la cartera, el teléfono celular, la agenda o la ropa de su amado? ¿Ha sido el o la protagonista de una espantosa escena de celos? Si su respuesta es sí, es mejor que cambie, porque con esas actitudes lejos de preservar a la persona amada hará que ésta se aleje.

Cuando en una pareja hay indicios de comportamientos controladores y posesivos es porque alguno de los dos tiene un problema serio de personalidad, que al no superarse, nunca se podrá ser feliz con quien está a su lado.

De acuerdo con la psicóloga Margarita Mendoza Burgos, un comportamiento de ese tipo se relaciona con inseguridades, patrones de crianza en la familia y personalidades dependientes.

El posesivo mira a su compañero como un objeto de su propiedad, tiene un gran temor de perderle y le convierte en un nutriente de sus necesidades básicas afectivas, igual que el oxígeno para poder respirar o la comida para alimentarse.

No es extraño que alguien convierta a una persona en un elemento importante y fundamental en su entorno, pero cuando se irrespeta la vida privada de ésta, es cuando el foco rojo se enciende.

Tenga precaución

La violencia, los celos, el miedo irracional por quedarse sola es sinónimo de una relación que puede tener un desenlace fatal.

Algunas Ideas
- Una persona psicológicamente saludable no necesita pegarse a nadie como un parásito para ser feliz, porque la felicidad no es algo externo, sino interno.
- Es importante que las personas identifiquen qué pasa con su relación y abran un canal de comunicación con la pareja que les permita adquirir seguridad.
- En una relación debe haber transparencia. El hombre y la mujer pueden salir con sus amigos sin que eso ofenda, invada o perturbe.

Así, la vida matrimonial se convierte en una zona de guerra, una batalla donde se lucha contra rivales reales, y a veces hasta con imaginarios. Hay estrés, paranoia y por último separaciones dramáticas.

Las mujeres, sobre todo, emprenden una lucha interna y externa por ser perfecta, para que su hombre no se aleje. Lo anterior acarrea dificultades emocionales, afectivas y espirituales. Ella deja de gustarse a sí misma por gustarle a otro. Su esfuerzo, irónicamente, casi nunca es valorado por su amado.

Vacíos afectivos


Alguien que es posesivo, inseguro, y tiene poca o nada de autoestima es porque fue criada de ese modo. Si el individuo es educado bajo un régimen de libertad, respeto al espacio propio y ajeno, se le enseñó a ser independiente, a reconocer que las otras personas no son un objeto de placer, deseo y necesidad afectiva, tiene casi un 100% de posibilidades de tener una relación estable de adulta.

“Trabajamos con base en compensaciones afectivas. Si en la casa la persona no recibió el amor, la atención o el cuidado necesario en los primeros años de la vida, después (de grande) busca compensar ese afecto. Muchas veces las parejas están buscando a un padre o una madre sustituto”, resalta el psicólogo Alberto Sánchez.

Una mujer –reitera– busca un hombre que le proteja y, de alguna manera, lo convierte en algo de su propiedad porque es su resguardo y es con él con quien compensa todo el afecto y las necesidades emocionales que no logró satisfacer siendo niña.

La especialista Gloria Barco Pérez afirma que la depresión, la autoimagen negativa, el congelamiento emocional y las conductas compulsivas son sólo algunos de los efectos que puede llegar a tener una persona que se encuentra involucrada en una relación enfermiza.

Cuando existe una relación destructiva, la comunicación se pierde y se hace más confusa e indirecta. Este tipo de codependencia lleva a la violencia, a la destrucción de la relación amorosa.

Lo más recomendable es terminar con ella. Y es que contrario a lo que se pueda creer, muchas veces no existe amor sino costumbre de estar juntos. Si siente que no puede dar un paso definitivo, es aconsejable que busque la ayuda de un experto.

Relación de dos

Partimos de la base de que en una relación de pareja hay tres vidas: la de uno, la del otro y la que se tiene en común.

Las dos primeras deben ser negociadas, aceptadas y respetadas por la contraparte, por lo que entra en juego la confianza y el respeto al territorio de cada uno.

Esto último debe predominar, ya que facilita la mejor convivencia, evita incomodidades que pueden desembocar en considerar al otro como un intruso, en vez de un compañero solidario o un aliado.

Hay que tener cuidado de no conocer y asimilar las debilidades que la pareja pueda tener, pues de lo contrario se puede esperar más de lo que ésta pueda dar. Se bebe ser realista y ver los defectos, no para echarlos en cara, sino para respetar su condición de humano que comete errores como cualquier persona.

Sin brujerías

Un problema muy común en las relaciones, sobre todo del lado femenino, es creer que el hombre es adivino, capaz de saber qué piensa y qué necesita sólo porque la conoce un poco más.

Aunque eso sería lo ideal, la realidad es muy distinta. El esposo, amante, novio, amigo... no es psíquico, no pronostica hechos, ni puede saber de algo determinado sin antes tener información.

El gran problema sobreviene cuando se asume, erróneamente, que el hombre sabrá siempre todo y, cuando se descubre que no es así, surgen los reclamos y la desilusión.

Esto se convierte en un obstáculo para la comunicación, pues la mujer cree que no necesita de decir lo que siente, para que él se dé por aludido.

En una relación de pareja nunca se debe asumir nada, nunca debe darse nada por sentado, no hay nada escrito. Todo hay que decirlo, conversarlo. La comunicación es la clave para evitar pedir imposibles y generar problemas que desgastan y pueden llevar al fracaso de una relación.

Hay que tratar de ser realista, de conversar y de no exigir demasiado a tu pareja. La relación será más sincera, unida y más sólida en la medida que uno acepte al otro tal y como es.


Pistas
Relaciones destructivas
Anote un punto por cada pregunta que respondas de manera afirmativa.
1. ¿Cómo la hace sentir su pareja?
2. ¿Sigue sus propios principios o complace a su pareja?
3. ¿Él o ella toma en cuenta sus sugerencias?
4. ¿Se enoja fácilmente por cualquier comentario?
5. ¿No hace nada antes de comunicárselo a su novio (a)?
6. ¿Tiene la suficiente confianza en usted?
7. ¿Le tiene la suficiente confianza?
8. ¿Deja que usted se desarrolle física e intelectualmente?
9. ¿Le tiene miedo a su pareja?
10. ¿Le amenaza constantemente?
11. ¿Se pone celoso por cualquier tontería?
12. ¿Tiene una buena comunicación con ella?
13. ¿Le deja que se divierta con sus amigos?
14. ¿Es distante cuando le pregunta si le pasa algo?
15. ¿Evita las conversaciones sobre ustedes y sobre el futuro en común?
16. ¿Le dedica tiempo de calidad?
17. ¿Se siente una persona dependiente de su pareja?
18. ¿Su novio o esposo (a) le grita constantemente?
19. ¿Tiene la capacidad de dejarlo?
20. ¿Es realmente amor lo que siente?

Si la mayoría de las respuestas son afirmativas, evalúe si vale la pena continuar con una relación tormentosa.


 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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