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Walter E. Williams*
El Diario de Hoy
editorial@elsalvador.com
Fairfax, Virginia. (AIPE).- De los 2,7 millones de puestos de trabajo
que se perdieron en EE.UU. en los últimos tres años, sólo
300,000 fueron por deslocalización a trabajadores en el extranjero,
mientras que la mayoría se debió a innovaciones tecnológicas.
La destrucción y la creación de puestos a través
de las fuerzas naturales del mercado nos hacen más prósperos,
y tratar de que los puestos sean salvados por medidas políticas
es una invitación al desastre.
En 1858, Lyman Blake patentó una máquina para hacer zapatos
que terminó destruyendo los puestos de personas que hacían
zapatos a mano. En 1919, General Motors comenzó a vender neveras
Frigidaire, lo cual acabó con la venta de hielo y de las fábricas
que hacían herramientas para el manejo y transporte de grandes
bloques de hielo.
Los fabricantes de automóviles utilizan robots para soldar, pintar
y ensamblar. Otros robots han reemplazado a personas en el ensamblaje
y montaje de microchips. Sabemos de otros cientos de puestos que ya no
existen, como ascensoristas y reparadores de televisores.
La destrucción creativa es un proceso de descubrimiento
por medio del cual logramos producir bienes y servicios mejores y más
baratos, lo cual nos enriquece a todos.
Según el profesor de Ciencias Políticas de la Universidad
de Chicago Daniel W. Drezner, cada dólar que gastamos en deslocalización
a la India produce 1,14 dólares en beneficios a EE.UU. ¿Por
qué? Porque las empresas estadounidenses ahorran, venden más
barato y ganan más, beneficiando a consumidores y accionistas.
Y en el proceso, los trabajadores de este país son transferidos
a puestos más competitivos y que pagan mejores salarios.
Unos 70 mil programadores de computadoras perdieron sus puestos entre
1999 y 2003, pero al mismo tiempo más 115 mil ingenieros de programas
de computación consiguieron puestos mejor remunerados.
Durante las últimas elecciones presidenciales se discutió
mucho sobre la pérdida de puestos industriales en EE.UU. Es cierto
que los puestos industriales han caído, pero eso tiene poco que
ver con deslocalización y mucho con innovaciones tecnológicas.
Se trata de un fenómeno mundial. Entre 1995 y 2002, el empleo industrial
en EE.UU. cayó 11% y en todo el mundo también bajó
en 11%. En China, bajó 15%, y en Brasil, 20%. Sin embargo, la producción
industrial del mundo aumentó 30% en ese mismo período. Los
adelantos tecnológicos son la principal causa de la caída
de los puestos en las industrias.
¿Qué tiene que hacer una persona que pierde su trabajo debido
a innovaciones o al comercio internacional? Tiene que hacer exactamente
lo mismo que hicieron los vendedores de hielo cuando las neveras Frigidaire
los dejaron desempleados: buscarse un nuevo puesto, en lugar de pedirle
a los políticos que promulguen malas leyes proteccionistas.
*Profesor de Economía de la Universidad George Mason y académico
asociado de Cato Institute. © www.aipenet.com

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