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Roberto
D. Zambrano
El Diario de Hoy
elpais@elsalvador.com
Con la tradicional procesión en honor del Dulce Nombre de Jesús
y una espectacular quema de pólvora, culminaron los festejos patronales
de la ciudad de Ahuachapán.
Las principales actividades se desarrollaron el pasado domingo 6 de febrero.
Cientos de feligreses y devotos acompañaron el recorrido de la
carroza del patrono, la cual era alusiva a los 150 años de haber
sido entronizada en la cabecera departamental.
La procesión comenzó a las 6:00 p.m. y recorrió las
principales calles hasta llegar al templo parroquial de Nuestra Señora
de la Asunción. Allí, frente al atrio, tuvo lugar la alborada.
Las festividades se desarrollaron desde el 29 de enero con el tradicional
desfile del correo. Después hubo otras actividades organizadas
por los diferentes barrios e instituciones; entre éstas, el Destacamento
Militar No, 7 (DM-7).
Dicha institución castrense celebró su día el 4 de
febrero, con la presentación de destrezas militares y, posteriormente,
el acto de coronación de su reina, Claudia Verónica Linares,
en el Parque La Concordia. El acto fue encabezado por el alcalde Rafael
Morán y el comandante de esa guarnición militar, coronel
Héctor Grijalva.
Historia
La historia cuenta que la imagen del Hijo de Dios inicialmente fue llevada
al municipio de Tacuba, ubicado a 15 kilómetros de Ahuachapán.
Ahí permaneció por algún tiempo hasta que, en el
mes de junio de 1776, un terremoto destruyó el templo colonial
del lugar.
De inmediato fue trasladada al templo Nuestra Señora de la Asunción,
en la cabecera departamental.
A pesar de que fue colocada en el lado poniente de la sacristía,
muchos católicos llegaban a venerarla. Fue así como esta
tradición empezó a tener importancia, por lo que el entonces
párroco Isidro Méndez la consagró para posteriormente
trasladarla al altar mayor del principal templo católico.

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