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El Diario de Hoy
pintorbalaguer@yahoo.com
Sólo del último día de la vida. Seres como él
van por el cosmos como palabras perdidas, como ecos y promesas, como rumores
del tiempo, como flores secas que arrastra el viento.
Son los habitantes de un día. Del último día de la
vida. Ellos sólo creen en este hoy inefable y maravillado. Sus
metas y proyectos son a corto plazo. Casi nunca realizan planes a largo
plazo. Tal pareciera que hubieran olvidado el pasado y el futuro a fin
de vivir a plenitud el último y único día de sus
vidas.
Son seres de un solo amanecer. La vida no les ha prometido el mañana.
Por eso lo poco que pueden dar lo dan hoy. El tanto o poco amor que tengan
lo darán hoy. Se gastarán su última moneda en comprar
ahora un algodón de azúcar o una de sus tantas perdidas
ilusiones. Si lo quieren hacer lo hacen hoy y no lo dejan nada para mañana.
Lo que quieren confesar, lo confiesan hoy o se callan para siempre.
Son esos extraños seres de un día. Como las flores de la
llanura o como el vuelo de las mariposas monarcas, huyendo del invierno.
O como los pajarracos migratorios perdidos en la niebla del adiós.
Son realistas y se entregan este día anunciado a todos los placeres
que la vida les pueda propiciar.
Se comen hoy el fruto dorado del presente. Son hedonistas (que rinden
culto al placer) pero van por la vida con ese dejo de tristeza y deseo,
muy común entre los seres de un día
Día a Día
Grandes empresas
Las grandes empresas generan un buen porcentaje del empleo, son las que
mejor pagan (la falsedad de que es explotando que prosperan)
y las que más capacitan a su personal. Pero además, lo que
es un aspecto de vital importancia, son las que introducen sistemas más
eficientes de trabajo, de administración, de trato al público,
de mercadeo. Son las grandes empresas las que incorporan en un país
las tecnologías de punta y con ello llevan la delantera en la transferencia
tecnológica del primer mundo al tercero.

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