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La nota del día
Estaban mejor como colonias

Los genocidios, matanzas tribales, epidemias, guerras y agresiones son la norma; los viejos caciques han sido sustituidos por “señores de la guerra”

Publicada 8 de febrero 2005, El Diario de Hoy

El Diario de Hoy
editorial@ elsalvador.com

Estábamos mejor cuando estábamos peor” ha declarado, respecto al colonialismo de los ingleses, Martín Shikuku, uno de los grandes héroes de la independencia de Kenya, que al lado del líder de esa revuelta, Jomo Kenyata, proclamó la República en 1964. En los 40 años transcurridos, el país ha ido deslizándose a la barbarie, sufre de una dictadura surrealista y es víctima de la corrupción generalizada. La independencia no condujo a la democracia y a la civilización, sino a nuevos tribalismos y a caciques todavía más feroces que los de antaño.

Shikuku afirma que los negros son incapaces de gobernarse a sí mismos, lo que deduce no por motivos racistas, sino por hechos estadísticos. Todas las naciones “independientes” del África, con excepción de Sudáfrica, están bajo dictaduras y sumidas en el subdesarrollo. Los genocidios, matanzas tribales, epidemias, guerras y agresiones son la norma; los viejos caciques han sido sustituidos por “señores de la guerra” que mantienen ejércitos privados, forjan sus propias alianzas con poderes vecinos o potencias extranjeras, y se sostienen a base del pillaje. Cada cierto tiempo, si no de manera permanente, unos grupos se dan a la tarea de exterminar tribus o etnias rivales, como el horror que desde hace unos años ocurre en Sudán.

Sudáfrica es la excepción, por el momento, gracias a un hecho: la política está en manos de los negros, pero la economía continúa en poder de los blancos. Las empresas sudafricanas exportan a todo el Continente Negro y son la escuela de profesionales y técnicos del inmenso territorio. Mandela tuvo la sensatez de no volcarse al socialismo, como lo hizo casi todo el resto de líderes independentistas que en tal manera llevaron rápidamente a la ruina a sus países. En forma amañada se ha olvidado que el primer país que trémulo de emoción visitó Mandela después de ser liberado (estuvo encarcelado varios años por asesinato, no por ideólogo) fue Cuba, donde pensó que iba a encontrar el paraíso sobre la tierra. La experiencia salvó a Sudáfrica.

La civilización bajo amenaza

Ni ingleses ni franceses ni ningún otro poder colonial tuvieron tiempo de preparar una transición a la independencia de sus viejas colonias, sobre todo a causa de las enormes presiones ejercidas por Estados Unidos para sacar a los europeos del Continente, o más bien, de todos los continentes. Al carecer de arraigadas instituciones, de una tradición jurídica verdadera, de un sistema económico capaz de sostener su propio desarrollo, era lógico que al retirarse los colonialistas se generara de inmediato un vacío generalizado, provocando el colapso social. Esa horrenda experiencia, unida a lo que sucedió al desplomarse el comunismo en la ex Unión Soviética, explica la gradual distensión política de China.

Lo espantoso en extremo es que ni los ingleses van a retomar sus colonias ni los africanos aprenderán a corto o mediano plazo a gobernarse. El Sida está causando estragos, cada año que transcurre surgen peores dictaduras y siempre pende la amenaza sobre Sudáfrica de los radicalismos políticos, como es el caso en Hispanoamérica. El reinante caos es una amenaza para Europa, de continuo invadida por balseros del norte de África y de las naciones negras, los que en algunos casos son una quinta columna del fanatismo islámico y en otros, incrementan la delincuencia callejera.


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