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Peculiar. El Tamarindo se caracteriza por su tranquilidad y olas
pequeñas, todo acompañado de un hermoso paisaje.
Fotos EDH /Walter Santos
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Wilfredo
Moreno
El Diario de Hoy
negocios@elsalvador.com
Son las once de la mañana
en la playa El Tamarindo, La Unión.
José Ángel Sorto aborda una lancha y se adentra en el mar
hasta una distancia de 38 millas náuticas (70 kilómetros),
donde permanecerá por un día y medio, tratando de capturar
la mayor cantidad de peces.
Después de aguantar el sol, los peligros del océano y la
oscuridad, Sorto regresará al lugar de donde partió y donde
venderá sus pescados por una cifra cercana a los $6.
Al igual que este pescador, varios habitantes del cantón enfrentan
la misma situación, ya que no tienen otra alternativa laboral que
dedicarse a la pesca y subsistir con lo poco que este rubro les ofrece.
Algunos lugareños logran obtener unos cuántos dólares
por la venta de sandía, maíz y maicillo, que logran cosechar
entre mayo y noviembre.
Según los residentes de El Tamarindo, el lugar ha permanecido olvidado
durante los últimos años por los gobiernos de turno.
Sólo para las campañas políticas los candidatos se
acercan para regalar shorsitos a los niños, señaló
María Coreas, productora de tortillas.
Algo que se puede destacar de El Tamarindo es que cuenta con una de las
playas más hermosas del país, porque sus olas son pequeñas,
la arena es blanca y tiene una vista atractiva, ya que desde allí
se contemplan el volcán de Conchagua y las islas Meanguera y Meanguerita.
No obstante, en el lugar no hay restaurantes, comedores o sitios donde
se alojen los turistas, a excepción de un pequeño hotel.
Otro de los problemas es que la carretera que da acceso a la zona no está
pavimentada, lo cual incide para que los turistas se resistan visitar
la playa.
Los turistas no vienen aquí porque no encuentran donde quedarse,
prefieren visitar la playa Las Tunas donde hay un mejor acondicionamiento,
aseguró Medardo Antonio Parada, comerciante de pescado.
Aquí no hay lugar adecuado para que los turistas vengan a
comer los fines de semana, agregó.
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Condiciones. Una de las demandas mayores de la población
de El Tamarindo es que reparen la carretera. Fotos
EDH/Walter Santos
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En El Tamarindo las necesidades son muchas. Los residentes
no cuentan con servicio sanitario, por lo que urge un sistema de tratamiento
de aguas negras.
También se requiere de un lugar adecuado para depositar los desechos
sólidos, ya que tanto en el estero como en la playa puede observarse
basura dispersada.
Asimismo, los residentes demandan la construcción de un muelle
artesanal, que les facilite abordar las lanchas mediante las cuales se
trasladan de un lado a otro de la bahía.
Los tamarindenses utilizan está vía porque sólo les
toma cinco minutos en desplazarse, mientras que si lo hacen por la carretera
se tardan una hora.
Inversiones
Ante esta realidad, el trabajo que se tiene que realizar en El Tamarindo
es mucho para lograr atraer el interés de los inversionistas.
Un consorcio italiano considera que la zona puede ser explotada turísticamente.
La semana pasada presentaron un megaproyecto que esperan ejecutar durante
los próximos si logran obtener el financiamiento y el apoyo de
inversionistas salvadoreños.
El plan del consorcio italiano es desconocido por los residentes del lugar.
Incluso la alcaldía de Conchagua, jurisdicción a la que
pertenece El Tamarindo, ignoraba que existiese el visionario programa
que incluye la construcción de varios hoteles y un aeropuerto,
entre otras obras.
Sin embargo, al explicárseles de lo que se trata, los habitantes
lo consideraron como valioso, ya que les abrirá las
puertas para nuevos trabajos y mejorar su nivel de vida.
Este tipo de proyecto vendrá a ayudar a la zona, especialmente
al sector pesquero, incrementará el turismo, los empleos y fortalecerá
el hábito de servicio de la comunidad, dijo Luis Ávila,
quien cobra $0.15 por trasladar a una persona en su lancha hacia el cantón
El Tamarindo.
Efraín Ponce, alcalde de Conchagua, aseguró que el
plan creará un nuevo polo de desarrollo turístico, el cual
beneficiará a las comunidades de la zona.

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