 |
|
No te preocupes por mí. Sea como sea voy a hacer los
siete meses porque para el 23 de junio está el vuelo
Aquí nadie puede renunciar, porque me castigan cinco
días (de turno) de noche sin parar
Extractos
de la carta
Ilustración
EDH / José Santos
|
Jorge Beltrán
El Diario de Hoy
nacional@elsalvador.com
El sueño duró lo que tardó el viaje. Una vez que
pisaron suelo iraquí, la ilusión se fue desmoronando hasta
rayar en la incomodidad y desesperación para unos. Pero para algunas
de las mujeres, tal parece que la pesadilla comenzó antes de partir.
Del último grupo de salvadoreños, 39 en total, que el 23
de noviembre partió a Iraq a trabajar como guardias de seguridad
privados, varios han querido volverse, según cuentan familiares
que les esperan preocupados por lo que les han comentado por teléfono
o en las cartas que han logrado enviar.
El peligro de la guerra, el gélido invierno y las condiciones laborales,
han hecho que muchos hayan puesto carta de renuncia, la cual no les han
querido aceptar, según cuentan parientes.
La incomodidad es tan grande que unos se han atrevido a violar las reglas
de conducta impuestas por la empresa contratante, lo que en la jerga militar
se le conoce como marquear.
Distinto
A sus familiares les han dicho que durante la noche del 31 de diciembre
armaron un remedo de fiesta en la que varios consumieron bebidas embriagantes
con el propósito de que les rescindieran el contrato de seis meses.
Pero incluso eso no les fue tomado en cuenta, cuando con sólo hacer
la reunión habría bastado.
Los que han logrado hablar escamoteadamente del asunto con sus familiares,
les han dicho que las condiciones laborales son distintas a las que comentaban
los primeros grupos.
|
39 salvadoreños
viajaron a Iraq el 23 de noviembre de 2004. Les
dijeron que vigilarían embajadas y hoteles.
|
 |
|
$150 dólares
habrían cancelado algunos hombres por viajar; a las mujeres
les habrían pedido favores sexuales.
|
Aquellos contaban a sus parientes que hacían turnos de seis horas,
que les hacía falta panza para comer lo que quisieran; en fin,
pintaban un panorama que ilusionó a muchos, incluyendo a seis mujeres.
Pero a ese último grupo, dicen que los hacen trabajar turnos de
12 y hasta 16 horas y descansan sólo seis.
Víctor N. (nombre ficticio) es uno de los desilusionados que se
volvió a sólo unas cuantas semanas después de haber
llegado.
La falta de abrigo adecuado le causó problemas en la circulación
sanguínea. Fue atendido por enfermeros militares y luego lo retornaron
con su sueño frustrado y con el bolsillo vacío.
Frío insoportable
Pocos días después de haber regresado, Víctor N.
contó que el frío le dañó algunos vasos capilares,
lo que le causó profusas hemorragias. Médicos de los Rangers,
con quienes los salvadoreños comparten un recinto militar, lo atendieron.
Pero otro de sus compañeros, que aún permanece en Iraq,
ha comentado a un familiar que Víctor N. entró en un estado
de inconsciencia causado por la hipotermia luego de estar expuesto al
frío durante un turno de vigilancia sin el abrigo adecuado.
Una carta a la que El Diario de Hoy tuvo acceso, remitida el 17 de diciembre
anterior, consigna quejas sobre la comida: arroz, carne fea
y pollo gordo. La carta también habla de castigos por querer renunciar:
les imponen cinco noches seguidas de turno.
Pero los salvadoreños que no están a gusto con el trabajo
de seguridad que desempeñan en Bagdad, deberán esperar hasta
el 23 de junio cuando, según se menciona en la carta, saldrá
el vuelo de retorno.
En el tiempo de permanencia también los engañaron, dicen,
pues se les dijo que iban contratados para seis meses, pero del 23 de
noviembre al 23 de junio, en las cuentas sale un mes más.
Según los parientes que hablaron con El Diario de Hoy, a condición
de mantener su anonimato, en lo que sí se les ha cumplido hasta
el momento es en el pago.
El supuesto precio que pagaron para ir a Iraq
Seis mujeres partieron el 23 de noviembre pasado junto a 33 hombres.
El anzuelo fue los más de mil dólares que les pagarían.
Para algunas de ellas, con dos, tres o cinco hijos que mantener, y viviendo
en condiciones de marcada pobreza, la oportunidad les pareció irrepetible.
 |
|
Partida. Tres grupos de nacionales han visto en la oferta iraquí
una buena oportunidad. Foto: EDH
|
Tan deslumbrante fue que algunas habrían cedido al chantaje sexual
que el reclutador les hizo, según cuentan familiares, con quienes
las mujeres se habrían confesado. O cedían a sus pretensiones,
o se les truncaría el sueño iraquí.
Dos de esas mujeres han contado a sus parientes que no divulgaron el ardid
para no malograr la oportunidad de ganar en seis meses un dinero que aquí
les llevaría años trabajando como domésticas o vendiendo
dulces en los arriates de las calles.
Distinto
Una de las que supuestamente cedió al chantaje ha contado detalladamente
a un hermano cómo fue embaucada: un par de semanas antes de partir,
el sujeto le llamó por teléfono para decirle que el grupo
se reuniría.
Cuando la mujer acudió a la cita, vio que nadie más llegaba.
El sujeto le dijo que esperarían diez minutos. Transcurrido ese
tiempo, el fulano ofreció llevarla de regreso a casa.
En el trayecto le pidió tener relaciones sexuales advirtiéndole
que de eso dependía que ella viajara.
La mujer se resistió pero días después accedió,
tras la insistencia del reclutador.
Una vez en tierras iraquíes, las mujeres comentaron el precio que
tuvieron que pagar por ir tras la buena paga.
Los comentarios llegaron a oídos de los contratantes, quienes habrían
intervenido ante su intermediaria salvadoreña, para que despidieran
al fulano.
Pero, según la carta a la que tuvo acceso EDH, no sólo las
mujeres fueron chantajeadas. Algunos hombres habrían pagado 150
dólares por ser incluidos. El reclutador rechaza la versión.
|
Reclutador: son
chambres de mujeres
|
| R.V., el hombre
a quien señalan de haberse aprovechado de las féminas,
ya no trabaja más para la empresa de seguridad salvadoreña
que hizo de intermediaria con una firma estadounidense. R.V. asegura
que renunció por otros motivos y no por los chantajes que le
atribuyen. Se ha defendido aduciendo que son chambres o rumores levantados
por aquellos a quien tuvo que negarles la oportunidad de viajar porque
los cupos ya estaban agotados. Los atribuye a dos hermanas que él
enlistó. Me paree que en el avión empezaron a
bromear entre ellas y se iban diciendo entradoras (las
dos mujeres y dos mujeres más). Ya allá (en Iraq) empezaron
a hablar de lo mismo, por eso las citaron y les preguntaron por qué
no habían denunciado eso con el Mayor (jefe de R.V.) y ellas
dijeron que nunca lo habían visto. Pero eso es falso porque
en los cursos de manejos de armas que se les dio él siempre
estaba presente, sostiene el hombre, quien después de
todo se arrepiente de haber servido como reclutador pues dice que
como él era la cara visible le ha tocado pagar
los platos rotos. |
|
|
Atractiva aventura
para otros
Muchos vieron en el viaje a Iraq la oportunidad de ganar un dinero
que aquí les llevaría años devengar. Una fuente
asegura que al único que le ha ido un poco mal es al tercer
grupo. Los demás, dice, no se quejan.
|
Avanzadilla.
17 septiembre
Un grupo de salvadoreños contratados por una firma estadounidense
parte a Iraq a trabajar en labores de seguridad. |
Segundo
grupo. 18 de octubre
Otro grupo de ex militares parte, animado por lo que cuentan los primeros:
buena comida y condiciones laborales agradables. |
Las
promesas. Sueldo jugoso
Salarios de entre 1,200 y 1,600 dólares, un cuantioso seguro
de vida y otras prestaciones deslumbraron a los salvadoreños. |
Desencantados.
23 de noviembre
39 salvadoreños más se van atraídos por lo que
cuentan los del primero y segundo grupos. Algunos ya están
desilusionados. |
Sueldo
al día. Cumplimiento
Parientes de los tres grupos cuentan que los depósitos de sueldo
están al día, el sueldo es de 40 dólares por
día. |

|