El Diario de Hoy
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El
Papa Juan Pablo II, con aspecto débil y hablando con dificultad,
se asomó ayer a su ventana del hospital por primera vez desde que
fue ingresado y dijo que aún está sirviendo a la Iglesia
y a la Humanidad, desde su cama del centro sanitario.
El Pontífice de 84 años, que fue trasladado de urgencia
al hospital el martes con problemas respiratorios, hizo una breve aparición
desde la ventana de su habitación en la décima planta del
hospital Gemelli de Roma.
Tras el mensaje leído por un ayudante, bendijo con voz débil
y afónica a la multitud concentrada a las afueras del nosocomio.
Después hizo el signo de la cruz.
El Santo Padre fue conducido en una silla de ruedas a la ventana y llevaba
su tradicional hábito blanco. Su cara estaba enrojecida y sus ojos
parecían distantes, mientras saludaba lentamente a los creyentes.
En su texto, el Papa agradeció a los que han rezado por su salud
en todo el mundo y por los mensajes de buenos deseos que ha recibido y
que le conmovido.
Después, siempre hablando a través de Sandri, dejó
en claro que aún está a cargo de la Iglesia Católica
Romana.
Así, incluso desde aquí en el hospital, entre otros
enfermos a quienes envío mis mejores deseos, continúo sirviendo
a la Iglesia y a toda la Humanidad, sostuvo
Miércoles de Ceniza sin su líder
El mensaje y la bendición fueron retransmitidos
en directo a la Plaza de San Pedro, donde el Papa pronuncia habitualmente
el mensaje del domingo desde la ventana de sus aposentos.
La mayoría de los peregrinos y turistas en San Pedro sabían
que el Pontífice no iba a estar allí pero fueron de todos
modos y siguieron el mensaje en grandes pantallas de televisión.
Estamos aquí para rezar por nuestras familias, por nuestro
país y por el Papa porque él es el líder de la fe
que tenemos, dijo la argentina Soldedad Schedid, de 28 años.
El Vaticano dijo que Su Santidad, por su hospitalización, no presidirá
la esta semana los servicios del Miércoles de Ceniza en la Basílica
de San Pedro, que marcan el inicio de la Cuaresma.
Será la primera vez que no acude a este acto en sus 26 años
de papado.
El cardenal estadounidense James Stafford presidirá dicha ceremonia.