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| Del mercado. La patita no se atreve a dejar
solos a sus patitos y por eso se los llevó hasta Antigua, para
ofrecer todos juntos un espectáculo infantil que cautivó
a muchos pequeños.Foto EDH |
Bienal Paiz
Guatemala
Periodista: Morena Azucena
Fotoperiodista: Lizzette Moreno
El Diario de Hoy
amontalvo@elsalvador.com
El sol dominguero alumbró el Teatro
de las Ruinas de la Recolección, en Antigua Guatemala. A las 10:30
de la mañana, los rincones de esa edificación colonial fueron
testigos del Mundo Mágico de Cri-Cri, la obra con la que la Escuela
Nacional de Danza Morena Celarié representó a El Salvador
en el VIII Festival Internacional de Cultura Paiz.
El silencio se rompió con La Marcha de las letras, una de las composiciones
del mexicano Francisco Gabilondo Soler. Las vocales se tomaron el escenario,
luego llegó La patita y sus patitos, que le recibieron a su llegada
del mercado.
El repertorio de los bailarines fue amplio: La negrita cucurumbé
y La muñeca fea. Justo cuando esta última danza deleitaba
al público, María José Pinzón, de tres años,
le confesó a su mamá que no miraba el escenario, pues las
demás personas le tapaban. Ella le acercó un banquito para
que admirara la gracia de la muñeca. La niña estaba feliz.
El espectáculo continuó con Los cochinitos, quienes sucumbieron
en la cama para soñar y soñar
Esta versión
tiene sus matices modernos, con la inclusión de una pieza de rock
and roll.
La fiesta del grillito siguió con La princesa Caramelo, El zapatero
y El Che araña. La nostalgia invadió a los grandes cuando
escucharon El ropero de la abuela, que siempre ha contenido miles de recuerdos.
Los aplausos se escucharon más cuando los danzantes interpretaron
El negrito bailarín y El ratón vaquero, quien, sorpresivamente,
apareció en medio del público.
Vamos
con todo!
Me gustó mucho La negrita, El grillito y La abuelita,
dijo Andrea Castillo, una guatemalteca de 8 años de edad.
Los pequeños no fueron los únicos que disfrutaron. Nos
da mucho gusto que estén haciendo estos espectáculos para
los niños. Yo soy un papá joven y crecí con esa música,
manifestó Julio Paredes.
Los ánimos atrás del escenario fueron variados. Los maestros
y padres expresaron felicitaciones, recomendaciones y mejoras para la
siguiente función. Estamos emocionados. Nos topamos con algunos
detalles porque el ambiente era diferente, pero salimos, comentó
la maestra Xenia Vaquerano.
Entre las observaciones que hizo la bailarina a todo el equipo, resaltan
la rapidez para colocar los decorados y silencio total mientras los demás
están escena.
Vimos la cara del público y estaban contentos, fue una buena
función. Pero para la noche vamos con todo, hasta morir,
añadió Vaquerano, mientras que los padres de sus alumnas
le ovacionaron.

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