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| Hacia el futuro G Él y su esposa, Ildiko
Planean, quieren seguir contribuyendo a las causas más necesitadas
del país. Fotos EDH / Omar carbonero |
Raquel Diaz
El Diario de Hoy
nromero@elsalvador.com
Don Pablito Tesak es un empresario exitoso que es conocido también
por su alto espíritu de contribución y ayuda a la sociedad
salvadoreña.
A pesar de su éxito empresarial, él se ha preocupado siempre
por causas benéficas, motivo por el cual fue nombrado en enero
Noble amigo de El Salvador por la Asamblea Legislativa.
Estoy muy agradecido y feliz por el nombramiento, no me lo esperaba,
dice él.
Entre sus contribuciones se pueden nombrar donaciones de equipo médico
a instituciones de beneficencia y el apoyo para la construcción
de un centro de capacitación en San Vicente.
También la donación del terreno, construcción y equipamiento
del Instituto Pablo Tesak, en Usulután.
Como empresario además trata de ser solidario con sus empleados
al brindarles diversas prestaciones de salud, educación, y financieras.
| Perfil |
| Nació el 14 de diciembre
de 1920 en Teldince, Checoslovaquia, llegó a El Salvador en
1951, ese mismo año fundó lo que hoy es Productos Alimenticios
Diana. En 1969 contrajo matrimonio con su esposa Ildiko, juntos procrearon
a tres hijos. Él siempre se ha preocupado por ser solidario
con sus empleados, y ayudar a la sociedad salvadoreña, su última
donación fue un instituto técnico en Usulután,
que lleva su nombre. |
Este espíritu de colaboración es una herencia
familiar, según don Pablo: Mi abuelo tenía una hacienda
y siempre fue bueno con sus empleados, mi padre era doctor y siempre ayudaba
al que lo necesitara, dice.
Aunque sus empresas son de las industrias más prosperas dentro
del país, el inicio no fue fácil. Soy tan perfecto,
que no hay error que no haya cometido, comenta.
Su vida
Emigró de Checoslovaquia, llegó a Guatemala junto a dos
tíos en 1949, con la idea de montar una fábrica de galletas
e iniciar una nueva vida, luego de la muerte de sus padres y su hermana.
Para ello don Pablo recibió lecciones con un panadero checo, quien
le auguró poco éxito luego de darle las instrucciones, un
poco ebrio, según recuerda.
Esta predicción no lo detuvo y en 1951, con tres dólares
y veinte centavos en el bolsillo, vino a El Salvador. Encantado con el
país, quiso iniciar aquí su empresa.
Ese año viajó a Chicago, donde, junto a Max Olano
quien se convertiría en su socio trabajó en una fábrica
de dulces para conocer el proceso de elaboración.
Meses después regresaron y montaron, en un edificio alquilado,
su fábrica de dulces.
Antes de lograr tener su propio terreno para montar lo que hoy es Productos
Alimenticios Diana, tuvieron que pasar por dificultades, y fracasos con
dulces de macarrones y coco que a pesar de gustar a los checos, no era
de buen sabor para el gusto de los salvadoreños.
El maní tostado fue su primer éxito, luego vinieron las
galletas Picnic y en 1963 se asoció a Potato Chips, e introdujo
los churros y otros productos en el país.
En 1966 conoció en Hungría a Ildiko, su esposa desde hace
35 años, y quien le ha brindado la mayor felicidad en su vida.
Han procreado tres hijos: Claudia, Karla y Andrés.
A pesar de haberse retirado de sus empresas, planea seguir contribuyendo
a causas benéficas junto a su esposa.

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