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Un noble amigo de El Salvador

Nombramiento. Pablo Tesak recibió este título gracias a sus innumerables contribuciones a la industria y a la sociedad salvadoreñas

Publicada 7 de febrero 2005 , El Diario de Hoy

Hacia el futuro G Él y su esposa, Ildiko Planean, quieren seguir contribuyendo a las causas más necesitadas del país. Fotos EDH / Omar carbonero

Raquel Diaz
El Diario de Hoy
nromero@elsalvador.com

Don Pablito Tesak es un empresario exitoso que es conocido también por su alto espíritu de contribución y ayuda a la sociedad salvadoreña.

A pesar de su éxito empresarial, él se ha preocupado siempre por causas benéficas, motivo por el cual fue nombrado en enero Noble amigo de El Salvador por la Asamblea Legislativa.
“Estoy muy agradecido y feliz por el nombramiento, no me lo esperaba”, dice él.

Entre sus contribuciones se pueden nombrar donaciones de equipo médico a instituciones de beneficencia y el apoyo para la construcción de un centro de capacitación en San Vicente.

También la donación del terreno, construcción y equipamiento del Instituto Pablo Tesak, en Usulután.

Como empresario además trata de ser solidario con sus empleados al brindarles diversas prestaciones de salud, educación, y financieras.

Perfil
Nació el 14 de diciembre de 1920 en Teldince, Checoslovaquia, llegó a El Salvador en 1951, ese mismo año fundó lo que hoy es Productos Alimenticios Diana. En 1969 contrajo matrimonio con su esposa Ildiko, juntos procrearon a tres hijos. Él siempre se ha preocupado por ser solidario con sus empleados, y ayudar a la sociedad salvadoreña, su última donación fue un instituto técnico en Usulután, que lleva su nombre.

Este espíritu de colaboración es una herencia familiar, según don Pablo: “Mi abuelo tenía una hacienda y siempre fue bueno con sus empleados, mi padre era doctor y siempre ayudaba al que lo necesitara”, dice.

Aunque sus empresas son de las industrias más prosperas dentro del país, el inicio no fue fácil. “Soy tan perfecto, que no hay error que no haya cometido”, comenta.

Su vida

Emigró de Checoslovaquia, llegó a Guatemala junto a dos tíos en 1949, con la idea de montar una fábrica de galletas e iniciar una nueva vida, luego de la muerte de sus padres y su hermana.

Para ello don Pablo recibió lecciones con un panadero checo, quien le auguró poco éxito luego de darle las instrucciones, un poco ebrio, según recuerda.

Esta predicción no lo detuvo y en 1951, con tres dólares y veinte centavos en el bolsillo, vino a El Salvador. Encantado con el país, quiso iniciar aquí su empresa.

Ese año viajó a Chicago, donde, junto a Max Olano — quien se convertiría en su socio— trabajó en una fábrica de dulces para conocer el proceso de elaboración.

Meses después regresaron y montaron, en un edificio alquilado, su fábrica de dulces.
Antes de lograr tener su propio terreno para montar lo que hoy es Productos Alimenticios Diana, tuvieron que pasar por dificultades, y fracasos con dulces de macarrones y coco que a pesar de gustar a los checos, no era de buen sabor para el gusto de los salvadoreños.
El maní tostado fue su primer éxito, luego vinieron las galletas Picnic y en 1963 se asoció a Potato Chips, e introdujo los churros y otros productos en el país.

En 1966 conoció en Hungría a Ildiko, su esposa desde hace 35 años, y quien le ha brindado la mayor felicidad en su vida. Han procreado tres hijos: Claudia, Karla y Andrés.
A pesar de haberse retirado de sus empresas, planea seguir contribuyendo a causas benéficas junto a su esposa.


 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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