Garra y pluma
Ciro Granados
El Diario de Hoy
cirog@elsalvador.com
Primero,
porque no cumplieron el Código Electoral que la misma Asamblea
aprobó. Segundo, porque sentaron un precedente negativo en la credibilidad
social.
No se puede hollar el precepto que ordena la igualdad de todos ante la
ley, al permitir que, vía decreto, un partidito se salve con extrema
comodidad cuando a otros les exigen micos y pericos.
¿Cómo es posible tal situación en un país
que grita a los cuatro vientos sus avances en el sistema democrático?
Hoy resulta que al CDU le bastarán 3 mil firmas para volver a ser
partido, mientras otros urgirán casi 80 mil.
Y los del CDU, que se llenaron la boca en un inicio al decir que respetarían
el mandato popular, ahora aceptan de buena gana, como mansos borregos,
el salvataje de sus colegas. Ahora no pían en defensa de la ley.
El sentimiento que despiertan es similar al que provoca aquella remilgada
y mojigata jovenzuela que con cara de inocencia llega ante el altar, velo
y vestido inmaculados, después de haberse revolcado y haber sido
desflorada en el lecho de la concupiscencia que su ardor uterino aprobó
y disfrutó: asco moral.
Si bien es cierto que, como mal-dijo alguien, un tirito a cualquiera
se le escapa, lo que los padres-de-la-patria han conseguido es un
descomunal cañonazo que terminará cercenando el maltrecho
rostro de nuestra mancillada democracia. ¡Qué frágil
es el himen de nuestro sistema!

|