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Logran el cierre de porqueriza

Sonsonate. Los vecinos se quejaban de la contaminación del río y del mal olor

 

Publicada 7 de febrero , El Diario de Hoy

Presión. Los sanjulianenses alcanzaron un acuerdo con el propietario de las instalaciones.Foto EDH / Marlon Beltran

Marlon Beltrán
El Diario de Hoy

elpais@elsalvador.com


Al menos 200 personas residentes en San Julián mantuvieron bloqueada la entrada principal a la población, desde el viernes anterior, en protesta por la contaminación que genera una granja de cerdos desde hace años. Los manifestantes impidieron el acceso de vehículos como medida de presión y lograron su objetivo.

La medida de presionar dio sus resultados ayer por la tarde, tras un acuerdo con el propietario de la porqueriza Santa Elena, la cual se localiza a la entrada de la población. Los quejosos dijeron que las instalaciones han contaminado desde hace 20 años el Río Chiquihuat y el aire con los desechos.

Los pobladores acudieron a diferentes organismos, como los ministerios de Salud, Agricultura y Ganadería e incluso a la Fiscalía General de la República, pero nunca obtuvieron ninguna respuesta. Es por eso que optaron por una protesta para hacerse escuchar.

Sin embargo, no fue sino hasta ayer por la tarde que autoridades locales, religiosas y departamentales se reunieron con el señor Paulino Portillo, propietario de la granja, para tratar el tema en busca de una solución permanente.

Diálogo

Tras conversar por más de una hora, los acuerdos preliminares comenzaron a surgir. Uno de ellos fue propuesto por el mismo Portillo, quien aseguró estar de acuerdo con el cierre de la granja, siempre que se le diera un tiempo prudencial para deshacerse de los más de 1700 cerdos que posee.

Según dijo, el período de venta de los animales podría tardar hasta 5 meses. En este tiempo, las cerdas que actualmente se encuentran preñadas, van a parir y así pueden ser trasladadas.

Sin embargo las palabras del propietario de la granja no satisficieron del todo a la comisión de ciudadanos, quienes exigieron un retiro más inmediato.

“No es posible que aún quiera más tiempo para cerrar la granja mientras se siguen enfermando nuestros hijos”, expresó Noemí Soto, miembro de la comisión de vecinos.
Finalmente alrededor de las 4:30 p.m. de ayer, las autoridades se trasladaron a la granja para realizar un inventario de la misma y llegaron al mutuo acuerdo de cerrar la granja en 3 meses como máximo.

Asimismo, que habrá una comisión ciudadana encargada de controlar la salida de cada animal de la granja hasta que no quede ninguno. En respuesta, la calle principal del municipio fue desalojada.


 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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