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| Crisis. Cientos de ventas en calles cercanas
al centro comercial son causa de protestas.Fotos
EDH /Julio Mejía |
Julio
Mejía
El Diario de Hoy
elpais@elsalvador.com
No es fácil apreciar el edificio
del mercado vicentino que, por su costo, tendría que ser uno de
los más importantes edificios de la ciudad. El acceso y la visibilidad
desde las calles, son obstruidos por cientos de ventas que ocupan las
principales calles de la ciudad.
El local fue destruido por los terremotos de 2001.
Tras la reconstrucción hay en el interior más de 1,160 puestos
ya asignados y aún queda espacio para instalar a más de
cien vendedores. Pero en las calles son varios cientos de puestos y la
mayoría se muestra inconforme por la manera en que la municipalidad
maneja el problema de las ventas
Quejas
Los puestos fueron distribuidos en octubre anterior en una acción
que representaba para muchos una esperanza de ordenar la ciudad. Rosa
Inmaculada Vásquez explicó que los espacios en el nuevo
edificio fueron rifados entre los comerciantes, pese a que muchos ya tenían
lugares asignados desde antes de la reconstrucción. Esto ha dividido
a los comerciantes y muchos consideran que cuando se hizo la rifa, quienes
estuvieron cerca del proceso lo aceptaron y eran mayoría.
Quienes se quejan son personas que llegaron después simplemente
a exigir, dijo una vendedora.
Otros hablan del desorden dentro del nuevo edificio. El comercio interior
no fue clasificado.
Quienes viven en las calles obstruidas por las ventas informales, claman
por una solución. Piensan que, es obligación de la alcaldía
atender la crisis y no buscar justificaciones.
No podemos llegar tranquilos a nuestras casas, vivimos entre gritos
y basura , lamentó una ama de casa.
No es un problema nuevo, tiene al menos dos décadas pero lejos
de reducirse, cada año crece más.
El comercio informal ocupa desde hace dos décadas muchas calles,
entre ellas la 7a. Avenida Sur, 2a. y 4a. calles Poniente y Calle Quiñónez.
Los esfuerzos de la municipalidad han permitido desalojar la Calle Quiñónez
de Osorio, plaza El Pilar, 1a. y 2a. calles Poniente y otras zonas, en
beneficio de los peatones.
Comerciantes aceptaron la rifa
Al alcalde Rafael Calderón no le hacen gracia
las quejas y expresa que la entrega de puestos se hizo con el consentimiento
de los vendedores. Para ello hubo una asamblea general.
Cerca del 95 por ciento de los involucrados participó, recalca.
Él es de los que piensa que quienes hoy se quejan son personas
que habían abandonado sus puestos y hoy quieren recuperarlos sin
haber participado en el proceso de selección.
Fue la manera más ordenada y democrática de hacerlo, a su
juicio. La inversión efectuada fue muy grande y es un préstamo
que deben pagar. Se hizo con el propósito de mejorar las condiciones
de trabajo de muchas personas.
Él menciona que aún hay cerca de cien puestos desocupados
que serán asignados a otras personas.
Indica que para evitar problemas posteriores, cada comerciante instalado
cuenta con escrituras de propiedad inscritas legalmente.
Hay otro problema que lo disgusta. Son las quejas por calles obstruidas.
Manifiesta que muchos de estos vendedores permanecen en las vías
desde hace 20 años.
No puedo desalojar todas las calles, tendría que ofrecerles
una mejor opción y la alcaldía no cuenta con eso,
lamentó al pedir que no se dejen sorprender por personas que quieren
desestabilizar el trabajo que la comuna realiza.

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