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Mercado no es solución a ordenamiento

San Vicente. El edificio costó 18 millones de colones. Denuncian una mala distribución

 

Publicada 7 de febrero , El Diario de Hoy

Crisis. Cientos de ventas en calles cercanas al centro comercial son causa de protestas.Fotos EDH /Julio Mejía

Julio Mejía
El Diario de Hoy

elpais@elsalvador.com


No es fácil apreciar el edificio del mercado vicentino que, por su costo, tendría que ser uno de los más importantes edificios de la ciudad. El acceso y la visibilidad desde las calles, son obstruidos por cientos de ventas que ocupan las principales calles de la ciudad.

El local fue destruido por los terremotos de 2001.
Tras la reconstrucción hay en el interior más de 1,160 puestos ya asignados y aún queda espacio para instalar a más de cien vendedores. Pero en las calles son varios cientos de puestos y la mayoría se muestra inconforme por la manera en que la municipalidad maneja el problema de las ventas

Quejas

Los puestos fueron distribuidos en octubre anterior en una acción que representaba para muchos una esperanza de ordenar la ciudad. Rosa Inmaculada Vásquez explicó que los espacios en el nuevo edificio fueron rifados entre los comerciantes, pese a que muchos ya tenían lugares asignados desde antes de la reconstrucción. Esto ha dividido a los comerciantes y muchos consideran que cuando se hizo la rifa, quienes estuvieron cerca del proceso lo aceptaron y eran mayoría.

“Quienes se quejan son personas que llegaron después simplemente a exigir”, dijo una vendedora.

Otros hablan del desorden dentro del nuevo edificio. El comercio interior no fue clasificado.
Quienes viven en las calles obstruidas por las ventas informales, claman por una solución. Piensan que, es obligación de la alcaldía atender la crisis y no buscar justificaciones.

“No podemos llegar tranquilos a nuestras casas, vivimos entre gritos y basura ”, lamentó una ama de casa.

No es un problema nuevo, tiene al menos dos décadas pero lejos de reducirse, cada año crece más.

El comercio informal ocupa desde hace dos décadas muchas calles, entre ellas la 7a. Avenida Sur, 2a. y 4a. calles Poniente y Calle Quiñónez.
Los esfuerzos de la municipalidad han permitido desalojar la Calle Quiñónez de Osorio, plaza El Pilar, 1a. y 2a. calles Poniente y otras zonas, en beneficio de los peatones.

“Comerciantes aceptaron la rifa”

Al alcalde Rafael Calderón no le hacen gracia las quejas y expresa que la entrega de puestos se hizo con el consentimiento de los vendedores. Para ello hubo una asamblea general.

Cerca del 95 por ciento de los involucrados participó, recalca.
Él es de los que piensa que quienes hoy se quejan son personas que habían abandonado sus puestos y hoy quieren recuperarlos sin haber participado en el proceso de selección.
Fue la manera más ordenada y democrática de hacerlo, a su juicio. La inversión efectuada fue muy grande y es un préstamo que deben pagar. Se hizo con el propósito de mejorar las condiciones de trabajo de muchas personas.

Él menciona que aún hay cerca de cien puestos desocupados que serán asignados a otras personas.

Indica que para evitar problemas posteriores, cada comerciante instalado cuenta con escrituras de propiedad inscritas legalmente.

Hay otro problema que lo disgusta. Son las quejas por calles obstruidas. Manifiesta que muchos de estos vendedores permanecen en las vías desde hace 20 años.

“No puedo desalojar todas las calles, tendría que ofrecerles una mejor opción y la alcaldía no cuenta con eso”, lamentó al pedir que no se dejen sorprender por personas que “quieren desestabilizar el trabajo que la comuna realiza.


 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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