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La fiebre estalló antes del juego

La ciudad de Jacksonville comenzó los festejos horas antes del duelo final entre las Águilas
y los Patriotas

Publicada 7 de febrero 2005, El Diario de Hoy

Espectacular. El show, las luces y los fuegos artificiales caracterizaron, como siempre, las celebraciones del Super Bowl.Foto EDH / AP

REUTERS/EFE
El Diario de Hoy
deportes@elsalvador.com


Mientras se aproximaba el partido más esperado, la ciudad anfitriona ha sido la que ha sufrido los golpes más duros.

Jacksonville, la más pequeña de todas las urbes que alguna vez han sido sede del Super Bowl, se ha visto sobrepasada por miles de visitantes buscando una habitación en un hotel, taxis, boletos para el partido, o fiestas. Los seguidores que tomaron el centro de la ciudad han creado atascos descomunales, generando más de un dolor de cabeza a los agentes de la policía local.

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En un intento por aliviar la congestión hotelera, la NFL copió una iniciativa de los organizadores de los Juegos Olímpicos de Atenas y atracó cinco cruceros en las orillas del río St Johns. Pero aún así se han visto sobrepasados por la demanda, enviando a los rezagados que buscaban alojamiento hasta Orlando, a unos cuantos kilómetros, para conseguir una habitación.

Fiesta. Las calles se llenaron de eufóricos aficionados que celebraban a más no poder..Foto EDH / AP

Aquellos sin entrada para el partido afrontaron un desafío aún mayor. Algunos seguidores de las Águilas, desesperados por obtener un lugar en el trascendental encuentro, se ubicaron en los márgenes de los caminos con pancartas en las que ofrecían pagar hasta 4,000 dólares por dos asientos en la final. En una ciudad con apenas 300 taxis, encontrar la forma de regresar al sitio de alojamiento, si es que ha conseguido uno, puede ser también una difícil y arriesgada odisea. Muchos conductores se niegan a aventurarse en la marea de automóviles por temor a no encontrar jamás la manera de escapar de allí.

Paul Tagliabue, comisionado de la NFL, apoya la decisión de la liga de traer la SuperBowl a Jacksonville, presentándolo como un regreso a las raices del deporte y a la vez apartarse de los excesos de años anteriores.

“Aquí, en una ciudad conectada por puentes, nosotros decimos que este Super Bowl es acerca de construir puentes, incluyendo uno hacia nuestras raíces de pequeño pueblo, a los valores de nuestro juego, y a la pasión del fútbol americano”.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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