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Polémico. Campos recibe falta de Machado. Quizás
la jugada que más se acercó a la emoción. De
ahí
a dormir. Foto EDH
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Víctor
Zelada Uceda
El Diario de Hoy
deportes@elsalvador.com
Montó un espectáculo digno de carnaval anoche, previo
al partido ante Luis Ángel Firpo. Fuegos artificiales, bombos y
un carro de bomberos eran apenas el preludio de una gran pachanga que
recibiría al Clausura 2005.
Así, el clasico fue más especial de lo esperado. El ambiente
no podía comenzar de otra manera en la tierra del carnaval.
Desde muy temprano, el carro móvil de Pílsener encendió
los ánimos dos horas antes del partido. La musíca pegajosa
hizo bailar y cantar a más de algún aficionado.
Afuera, tambien, había oportunidad de saciar el hambre y, de paso,
llevarse un recuerdo. Nash, uno de los patrocinadores, apeló al
amor de los aguiluchos por su equipo y regalaba un poster autografiado
por los jugadores, claro, antes tenían que consumir cinco dólares.
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Lo mejor. La emoción estuvo en la cancha
Pero con
ellas de protagonistas. Foto EDH
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Si los ánimos se encendían no había de qué
preocuparse, un camion de bomberos esperaba al costado norte. Mas su presencia
obedecía más a un afán mercadológico que otra
cosa.
Hubo de todo. Para los hombres las Chicas Nash fueron un colirioal
bailar al ritmo de la Batidora, del Bum Bum y del Mueve
Mueve laPera.
Para los amantes del fútbol, la oportunidad de lucirse ante el
público al tratar de batir a Santos Rivera desde el manchón
de penal.
San Miguel vivió su carnaval en las gradas del Barraza. Ahí
hubo emoción, esa misma que hizo falta desde la cancha, en un partido
soso y falto de fútbol.

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