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| Apreciada. Doña Chayito guarda una de
las copias del Dulce Nombre de Jesús.Foto
EDH / Roberto Diaz Zambrano |
Roberto Zambrano
El Diario de Hoy
elpais@elsalvador.com
Desde hce más de un siglo, una
imagen del Dulce Nombre de Jesús permanece en un pequeño
camerino de madera. La responsable de cuidarlo es una mujer de 90 años,
ciega desde hace 20.
La pequeña estatua, de no más de 30 centímetros de
alto, es una de las 500 que fueron elaboradas y donadas a devotos católicos,
hace 150 años, por el presbítero y doctor Isidro Menéndez.
Lo hizo como una manera de estimular la devoción al Dulce Nombre
de Jesús.
Muchas de estas estructuras aún son conservadas con cariño
y respeto por diferentes familias.
La nonagenaria María del Rosario López es una de las personas
que con orgullo sostiene la tradición.
La fe
Doña Chayito, como vecinos y parientes la llaman, vive en una casa
situada en la esquina de la Calle San Antonio y Avenida Loma de la Gloria,
en Ahuachapán.
Para ella, tener a Jesusito en la casa es una bendición.
Cada año, en la víspera de las fiestas del Dulce Nombre
de Jesús, la imagen es sacada de su casa por la familia y llevada
al templo La Asunción.
Es una tradición que conservan muchas de las familias que tienen
las réplicas.
A Doña Chayito, el Jesusito se lo regalaron las señoras
María y Carmen Molina, quienes vivían en Salcoatitán,
Sonsonate.
Cada vez que peregrinaban se alojaban en su casa. Ahí oraban y
pedían misericordia para los incrédulos. Hace
unos 30 años murió María, a los 80 años.
Cinco años después su hermana Carmen, quien le pidió
a María del Rosario, que se hiciera cargo de la imagen y pidiera
por el descanso de sus almas.
Ella respetó la última voluntad de su amiga y se prepara
para llevar mañana la réplica al templo La Asunción,
de donde la recogerá el domingo, tal como se ha hecho durante siglo
y medio.
Rosario del Socorro López y Roxana López, nieta y bisnieta
de María, serán las herederas de la imagen y de la tradición
cuando ella muera.
Les ha pedido que mantengan viva su fe y entrega a la devoción
al Dulce Nombre de Jesús.
Está segura de que su petición será bien atendida
y que su Jesusito continuará en manos de quienes sepan apreciar
su valor espiritual y tradicional.
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| Respeto. La escultura original está en
la parroquia..Foto EDH / Roberto Diaz Zambrano |
Imagen se quedó en la iglesia
Un terremoto destruyó el santuario católico
de Tacuba en 1776. La imagen del Dulce Nombre de Jesús que se encontraba
ahí, fue llevada a la parroquia La Asunción, en la cabecera
departamental en calidad de depósito.
Ahí permaneció y muchos vecinos se volvieron devotos de
ésta advocación de Cristo.
Según explica el médico Horacio Magaña, un cercano
colaborador de la iglesia católica y sobrino de quien creó
la tradición de Los Jesucitos, en 1855, su tío
el presbítero y doctor Isidro Menéndez, sugirió a
sus superiores que la imagen fuera consagrada y permaneciera en la Asunción.
La idea fue aprobada.
Originalmente las fiestas patronales se desarrollaban en agosto. Pero
a fin de estimular la participación de devotos, fueron trasladadas
a febrero, a fin de evitar contratiempos por las lluvias.
De ésta manera, se dedica al Dulce Nombre de Jesús, la primer
fiesta patronal del año mientras en agosto se desarrollan otras
en honor a la Virgen María advocada con el nombre de La Asunción.
Patrimonio
Hay mucha historia tras la tradición católica :
Creador
Párroco
El doctor Isidro Menéndez era párroco de La Asunción.
Sus restos se encuentran en el templo desde que murió en 1858.
Obras
Remodelado
Varias veces han restaurado el templo La Asunción. Las obras más
grandes fueron en 1866, 1956, 1986 y 2001.
Devoción
Alegría
Las réplicas del Dulce Nombre de Jesús son llevadas en procesiones
con música de pitos de bambú y tambores.
Cambios
festejos
Originalmente las fiestas eran en agosto, fueron cambiadas a febrero para
evitar problemas por lluvia.

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