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Palabras
La felicidad no es fin, sino camino


La felicidad no es un fin, sino camino. Muchos la ven como un punto al final del sendero, como la dorada ciudad de los anhelos.

Publicada 4 de febrero 2005, El Diario de Hoy


El Diario de Hoy

pintorbalaguer@hotmail.com

Y si bien es cierto que es un ideal y una “meta” para los humanos, más que un propósito, la felicidad es un sendero, una forma de vivir, una decisión acertada.

Ser feliz es aceptar la vida con sus dichas y sus tristezas, con sus caídas y victorias, con sus risas y sus lágrimas, con sus soles y sus noches, con sus mieles y tristezas, con sus cosas eternas y sus cosas fugaces, con sus cosas grandiosas y pequeñas, con lo bello y lo feo, con sus valles y montañas, con lo nuestro y lo ajeno, con lo bueno y lo malo, ¡con lo posible y lo imposible!

La felicidad es un estado del alma que sólo puede existir dentro de ti. Por tanto, no la busques en otro lado ni en otros. Si eres feliz allí en tu interior la felicidad también estará en el mundo que te rodea.

Guarda la dicha como una gema en un lugar secreto y seguro de ti mismo, para que la adversidad y el egoísmo del mundo no puedan arrebatártela. ¡No permitas que el ladrón del destino robe tu tesoro interior! Guarda con celo el cristal de tu inocencia, aunque el mundo arrastre desengaños, y el rubí de tu alegría, aunque el mundo invente la tristeza.

En fin, la felicidad no es anhelar lo que queramos ser, sino ser lo que anhelamos.


Día a Día
Contra empresarios

Fue célebre la frase “lo que es bueno para General Motoros es bueno para los Estados Unidos, y lo que es bueno para Estados Unidos es bueno para General Motors”; el presidente del consorcio, a la sazón el más grande del mundo, veía con claridad que no puede haber negocios prósperos en un país arruinado. La pobreza de Haití se explica: no tienen grandes empresas.

Es obvio que sobra quienes piensan lo contrario: para ellos la desgracia de una nación es que haya empresas exitosas, que crezca la producción, que se acumulen capitales, que se incremente las inversiones; resienten “ver ojos bonitos en cara ajena”.

El Ing. Mario Andino cuenta en una entrevista que publicamos en el aniversario del cuartelazo de 1979, que uno de los juntistas preguntaba, cada día, por qué no habían apresado a los principales empresarios, de quienes daba nombres y señas. Pese a que no cometieron crimen alguno, los pretendían encarcelar y de seguro ejecutar, sólo por ser empresarios.


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