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La nota del
día
Nuevas barreras al conocimiento
En la Era de la Información,
estorbar, regular o encarecer la adquisición de conocimientos,
afecta de manera negativa la competitividad de empresas, sectores y naciones
Publicada 4 de febrero 2005, El Diario de Hoy
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El Diario de Hoy
editorial@ elsalvador.com
Lo que se ha venido haciendo estos años, eliminar o reducir las
barreras arancelarias a las importaciones, se revierte con la disposición
de retener a favor del fisco, el veinte por ciento del valor de intangibles,
asesorías, asistencia técnica y mucho de lo que representa
compra de conocimiento. Las computadoras pagan cero arancel, pero los
programas pagan el veinte por ciento, como hay que retener también
el veinte por ciento de lo que cobra un asesor que venga al país
a montar un sistema.
Haremos historia. Cuando a causa de malas políticas ministeriales
comenzó a declinar en el país la industria algodonera, los
agricultores dijeron que iban a trasladarse a Nicaragua por lo favorable
de las regulaciones que allá había. De inmediato el gobierno
dijo que los algodoneros podían irse cuando quisieran, pero
no iban a poder sacar ni un solo equipo ni un solo tractor. De inmediato
respondimos nosotros: que salgan los tractores pero que se quede la gente,
pues lo que vale, la verdadera riqueza del país, es la iniciativa,
el esfuerzo y la experiencia de nuestros agricultores.
Ahora vamos de reculada: que entren las computadoras sin pagar nada, pero
que se cobre a los técnicos, los asesores, los que realizan las
instalaciones, al igual que a programas y transferencia de información.
Obviamente se puede obligar a una empresa a deducir el veinte por ciento
de lo que cobra un instalador, pero eso se agrega al costo, pues en los
contratos siempre se estipulan los montos y naturaleza de cargas tributarias
y pagos de esa clase (al igual que transporte y alojamiento) que terminan
cubriendo las empresas. En teoría, la fábrica de componentes
deduce al técnico señor Smith el veinte por ciento de sus
honorarios, pero en la realidad al visitante casi siempre le ha sido pagado
de antemano el valor total de éstos.
Quien más sabe, mejor compite
Lo mismo ocurre con la importación de intangibles, se trate de
programas de computación o servicios noticiosos, los que en un
alto porcentaje de veces se reciben de la Internet (a través de
downloads). Ese material no pasa por aduanas y nunca se sabe
si el servidor al que se accede está en el Gran Caimán,
en Holanda o en Argentina. Para abundar más, el programa se pudo
haber diseñado como tal en el Silicon Valley, trabajado en la India
y distribuido desde Luxemburgo. En nuestra Redacción se reciben
artículos de una agencia que opera en Miami pero escritos en Guatemala
o Lima. Se trata de una importante porción de la materia prima
empleada en la elaboración de los contenidos de un periódico
o radiodifusora.
En la Era de la Información, estorbar, regular o encarecer la adquisición
de conocimientos, afecta de manera negativa la competitividad de empresas,
sectores y naciones. A muy pocos se necesita contarles el cuento de que
en nuestra época, los principales medios de producción
no son tanto las fábricas y otras instalaciones físicas,
cuanto el saber acumulado, las marcas, los procedimientos y sistemas,
la investigación y los departamentos de desarrollo y control.
Déjese, pues, de querer cobrar impuestos de renta a asesores, técnicos
visitantes, instaladores, programadores y consultores. Es importante combatir
el fraude y vigilar que no se pague a fantasmas, como sucede con el basurero
municipal.

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