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Fitch prevé fuertes pérdidas en maquila

Efecto chino. La industria salvadoreña podría perder hasta un 10% de sus exportaciones a EE.UU.

Publicada 2 de febrero 2005 , El Diario de Hoy

Haga click sobre el gráfico. Ilustración EDH

Guadalupe Trigueros
El Diario de Hoy

negocios@elsalvador.com

Severas pérdidas tendrá la industria de la confección salvadoreña, en la medida en que China acapare el mercado de ropa y de textiles de Estados Unidos, según un estudio de la calificadora internacional Fitch.

Los análisis de la compañía predicen que desde este año, con la eliminación de las restricciones a la ropa asiática en el mercado estadounidense, los más afectados serán El Salvador y República Dominicana.

Fitch compara que hasta el 2003, la participación de El Salvador en las importaciones totales de ropa de Estados Unidos fue de 2.5%, la de Dominicana 3.1%, Honduras 3.7% y México con 10%.

Esta presencia irá disminuyendo después del 2005. Hasta hace dos años, compara Fitch, el 25% del mercado de ropa de Estados Unidos lo acaparaba China, le seguía Latinoamérica con 16% y México con 10%.

Pero la ropa china sin obstáculos pasará a dominar el 56% del mercado estadounidense, dejando únicamente un 5% del mismo a Latinoamérica y tan sólo 3% a México.

Además, India resurgirá con un abultado 15%, después de tener sólo el 4% de la demanda estadounidense, en el 2003. Filipinas pasa pasa de 2 a 4% y baja la participación de Bangladesh, Indonesia y Filipinas, de 4 a 2% cada uno, respectivamente.

En las predicciones de Fitch desaparecen la Unión Europea y Taiwan, que tenían al 2003, participaciones de 5% y 4%, respectivamente.

Incluso, Fitch remata con una consideración negativa para las regiones que aspiran a mejorar sus exportaciones de ropa suscribiendo Tratados de Libre Comercio con Estados Unidos: “Es poco probable que cualquier nuevo acuerdo comercial peferencial que se adopte a corto plazo, asegure a Latinoamérica una expansión de las cuotas del mercado de textiles y confecciomnes.”

Desventajas

La competitividad de El Salvador y Dominicana, frente a la ropa china, quedaría minada por los altos costos en la mano de obra y de la fibra. Específicamente, la maquila salvadoreña sería afectada por el alto valor de la electricidad, los precios de los insumos químicos y los salarios, según Fitch.

“Para estos países, podría ocurrir una pérdida de hasta 10% en sus ingresos por exportaciones totales”, señala el informe. Similares factores provocarían la reducción marcada de México.

Poder. La confección china inunda a EE.UU..Foto EDH

También habría pérdidas en la inversión de instalación de fábricas, en la confiabilidad y en la capacidad de ofrecer “paquete completo”.

Para Fitch, la industria mexicana perderá presencia en los mercados textil y de la confección de Estados Unidos, con bajas de 5 y 7%, respectivamente. Fitch aclara que otros estudios reflejan que la baja sería de 5.5 y de 20.9% para textiles y confecciones mexicanas.

Sin embargo, el fecto total en sus exportaciones será limitado, no tan pronunciado como el de El Salvador (10%), debido a que la maquila textil y de confección de México es diversificada, con capacidad de cambiar en diferentes áreas de producción.

En el caso de El Salvador, agrega, las exportaciones de ropa a Estados Unidos se han sostenido mediante cuotas de ingreso libres de aranceles y la fuerte especialización de la industria en textiles y confección, precisamente los sectores en los que China estaba atada, antes de que se eliminaran las restricciones, el pasado 1 de enero.

China, advierte, tiene la ventaja de tener menores costos de producción de ropa que van de 20 a 50%, comparados con los de Latinoamérica.

Por ende, aunque China se autoimponga restricciones en la exportación de ropa de algodón, en porcentajes de van de 8 a 35% sobre el valor de las mercancías, “estas no parecen representar una barrera significativa a su extensión rápida en el mercado de Estados Unidos. En cualquier caso, el desafío de los latinoamerticanos será agudo”, advierte Fitch.

Atenuantes

Pese a todo, agrega la calificadora, China no puede quitarle a la región la ventaja de la proximidad geográfica hacia su mayor mercado de ropa. Ello le posibilitará practicar producción y entrega aceleradas (speed to market), satisfacer la inquietud de diversificar que tienen los minoristas de prendas en Estados Unidos y contar con costos más bajos en transporte.

“Sin embargo, la fuerza en la fabricación de los productores chinos presionará considerablemente los márgenes de beneficios de la industria latinoamericana”, finaliza Fitch.

Diferentes son los casos de Colombia y Perú, puesto que podrían evitar un impacto muy fuerte a sus exportaciones de ropa, por haber invertido previamente en generar alto valor agregado, como el uso de algodón de calidad y variedad de prendas en tejidos de punto.
Además, tienen una alta producción propia de algodón y una integración vertical mayor que el resto de productores latinoamericanos.

Desvío de contratos

La ropa china que ahora entra libre a Estados Unidos tendrá un crecimiento explosivo de casi $37,900 millones, afectando el comercio global de confecciones, según un estudio de Alfredo Milián, secretario del Consejo Centroamericano y del Caribe de Textiles y Confecciones (Cactac).

La mayor parte de las categorías de ropa en las que China compite se fabrica también en la región, entre ellas, los trajes de niños, suéteres, ropa interior de algodón, chaquetas, camisas, blusas, pantalones, faldas, ropa de cama, mantelería y toallas, prendas que para los países del istmo y del Caribe representaron ventas de $13,298 millones, en Estados Unidos, durante el 2002.

Comparó que si el National Council of Textile Organization (NCTO) de Estados Unidos estima que China acapararía entre el 65% y el 75% del mercado estadounidense, después del 2005. Entonces, un estimado de $42,000 millones en contratos serán desviados de Centroamérica y México, hacia China.

El Salvador registró bajas en los pedidos desde abril del 2004. En ropa confeccionada la disminución era de 3.92% hacia julio.
El estudio de Millían estima que los precios fácilmente pueden colapsar un 30%.



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