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| Anonimato. Agente escolta a un declarante en
tribunal. Foto EDH |
Wilfredo Salamanca
El Diario de Hoy
nacional@elsalvador.com
Retomando la experiencia de Puerto Rico, el Fiscal General de la República,
Belisario Artiga, propuso ayer la creación de albergues para los
testigos de procesos penales que se podrían financiar con el dinero
incautado al narcotráfico o que haya sido obtenido ilegalmente.
Junto con la policía, hemos estudiado un albergue para testigos.
Podrían reformarse las leyes de Lavado de Dinero y lo relacionado
con materia de droga, para que los dineros decomisados por esos delitos
pudieran utilizarse por la Fiscalía para la protección de
los testigos y, en algún momento, evaluar el manejo del albergue,
explicó.
Según la policía, el año anterior fueron asesinadas
25 personas que declararon sobre crímenes, y sólo en enero
de 2005 mataron a tres.
Artiga explicó que podrían ser refugios cerrados, donde
se logre separar a testigos y criteriados (delincuentes que
colaboran con la justicia a cambio de reducción de pena).
Agregó que podrían funcionar con un régimen semiabierto,
es decir, que los declarantes tengan la facilidad para desplazarse a sus
trabajos, y regresar al mismo protegidos por la policía.
También, sugiere casos cerrados, condicionados al riesgo que afrontarían
los testigos.
Artiga indica que esta propuesta se la hizo el lunes anterior al ministro
de Gobernación, René Figueroa, quien prometió evaluar
las posibilidades.
Para reducir los costos de esta iniciativa, el Fiscal recomienda que se
aprovechen las viviendas abandonadas que son administradas por el Fondo
Social para la Vivienda (FSV).
Hay colonias abandonadas, que perfectamente podrían rehabilitarse
para un proyecto de éstos, dijo.
Otras propuestas
- El Ministerio de Gobernación ha planteado fortalecer el resguardo
de testigos y sus familiares en situación de peligro.
- El Gobierno plantea suministrarles documentación con identidad
supuesta o recursos económicos para que residan fuera del país
durante el proceso judicial.
- También, que los declarantes se protejan el rostro durante el
testimonio oral.

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