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John
Snow*
El Diario de Hoy
editorial@elsalvador.com
En la reunión de este año del Foro Económico Mundial
(FEM) en Davos, los participantes prestaron especial atención al
tema del desarrollo, en un intento de comprender exactamente cuál
es su causa y qué hace posible el cambio. Un nuevo informe del
FEM sobre Gobernanza Mundial sugiere, de hecho, que el 2005 podría
resultar el año del cambio, si los países pueden
tan sólo aprovechar el potencial de desarrollo que encierra la
empresa privada.
Bajo el liderato del Presidente Bush, Estados Unidos ha establecido políticas
que sostienen y recompensan los esfuerzos que hacen los países
para crear las condiciones que llevan al desarrollo auténtico.
Nuestra estrategia se basa en la convicción de que los países
mismos deben crear las condiciones necesarias del crecimiento económico.
La ayuda al desarrollo puede desempeñar un papel importante en
sacar a la gente de la pobreza, pero el impulso primordial del crecimiento
y el desarrollo es la inversión del sector privado y la liberalización
comercial.
Más aún, el desarrollo significativo requiere reformas estructurales.
La más importante de ellas es establecer la democracia y el imperio
del derecho, controlar la corrupción, invertir en el pueblo y aplicar
una política fiscal y monetaria sana.
El nuevo consenso mundial en torno al desarrollo a que se llegó
en Monterrey, México, en 2002, respalda esta estrategia. El Consenso
de Monterrey insta a los países en desarrollo a establecer políticas
económicas y sociales sanas, y a los países desarrollados
a apoyar estos esfuerzos mediante un sistema comercial abierto, corrientes
de capital privado y ayuda adicional al desarrollo.
Hemos visto algunas señales alentadoras de compromiso con estas
metas y progreso hacia ellas. Nicaragua ha desarrollado un programa que
se desenvuelve con sólo una parada para ayudar a inversionistas
y empresarios a reducir el tiempo necesario para establecer nuevos negocios,
y ha estimulado el desarrollo del sector privado y la creación
de empleos.
En Madagascar, el gobierno ha emprendido una campaña activa contra
la corrupción para poner en vigor el imperio del derecho cuando
les concede permisos a las industrias extractivas, lo cual tendrá
el beneficio adicional de proteger el medio ambiente. El Gobierno de Georgia
ha duplicado su inversión en el cuidado de la salud y ha aumentado
en dos tercios el salario de los maestros, lo que echa las bases de una
futura fuerza laboral sana y bien educada.
Al reconocer el poderoso potencial de la colaboración con países
que tienen políticas económicas y sociales sanas, la administración
Bush ha actuado de modo decisivo para cumplir el compromiso que contrajimos
en Monterrey. Desde 2000, hemos aumentado nuestra ayuda al desarrollo
casi 90 por ciento y comprometido 15,000 millones de dólares a
lo largo de cinco años para combatir la pandemia del VIH/Sida,
un obstáculo importante al desarrollo en África y el Caribe.
Hemos aumentado en forma significativa nuestra ayuda en forma de donativos
a los países más pobres, en tanto que aumentamos también
las oportunidades de comercio e inversión mediante la renovación
de la Ley de Crecimiento y Oportunidad Africanos. Hemos aportado más
de 1,200 millones de financiamiento para asegurar el acceso mejorado a
los suministros de agua limpia para más de 9,5 millones de personas
en los países en desarrollo y servicios sanitarios adecuados a
otros 11,5 millones.
Estados Unidos se enorgullece particularmente con la Cuenta del Reto del
Milenio (MCA), programa innovador que ofrece ayuda al desarrollo a países
que gobiernan con justicia, invierten en su pueblo y alientan la libertad
económica. Este programa hace disponibles (hasta la fecha) 2,500
millones de dólares aparte de nuestros actuales programas de ayuda
y en adición a ellos. En su presupuesto para 2006, el Presidente
Bush procurará obtener fondos adicionales para la MCA, y los desembolsos
en apoyo de proyectos comenzarán este año.
Con estos esfuerzos, Estados Unidos ha sobrepasado por mucho el calendario
de su compromiso de Monterrey, de aumentar la ayuda al desarrollo un 50
por ciento entre 2000 y 2006. Pero la administración Bush reconoce
que es imperativo hacer más. Mientras buscamos un mayor alivio
de la deuda de los países más pobres, en el próximo
año presionaremos a favor de iniciativas claves encaminadas a apoyar
los esfuerzos individuales de las naciones para crear las condiciones
del desarrollo.
Para adelantar una Ronda Dohá de la OMC que sea favorable al comercio,
hemos propuesto la eliminación de todos los aranceles mundiales
sobre productos de consumo e industriales para 2015, y reducciones substanciales
en aranceles sobre productos agrícolas y subsidios que distorsionan
el comercio.
La liberalización del comercio en escala tan grande rendiría
beneficios enormes a los pobres del mundo. Colaboraremos también
estrechamente con los bancos multilaterales de desarrollo para ampliar
su ayuda al sector privado, incluso las empresas pequeñas y medianas.
Además, trabajaremos para asegurar que haya mejoras en el entorno
empresarial de los países en desarrollo, una condición integral
del desarrollo del sector privado, el crecimiento económico y la
creación de empleo.
La reunión de Davos es una señal alentadora de una fortalecida
concentración internacional en la comprensión de las causas
de la pobreza. Sabemos ahora cuáles son los elementos fundamentales
de un desarrollo significativo. Incluyen reformas económicas, sociales
y políticas en los países en desarrollo. Estados Unidos
se ha comprometido a apoyar aquellas naciones que emprenden esa clase
de reformas. Sólo con su aplicación tendremos éxito
en nuestros esfuerzos combinados para derrotar la pobreza y mejorar la
vida de la gente.
*Secretario de Hacienda de Estados Unidos.

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