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Luis
Mario Rodríguez R.*
El Diario de Hoy
editorial@elsalvador.com
Esta columna la dedicaría exclusivamente a comentar las impresiones,
buenas y malas, que me dejó la tan mencionada película Voces
inocentes, cuando tuve ocasión de verla la semana pasada.
Otros columnistas ya se refirieron a ella y creo que lo que se tenía
que decir ya se dijo. Lo único que destacaría es la frase:
Ustedes también se los llevan, que expresó la
mamá de Chavita, el niño protagonista de la
historia, cuando, dirigiéndose a su hermano guerrillero, le externaba
su preocupación por que su hijo de once años se fuera con
ellos a las montañas, evitando así que la Fuerza Armada
le reclutara.
Me parece que con esa frase se puso una nota de equilibrio, para que las
futuras generaciones comprendan que la guerra fue de dos partes, soldados
y guerrilleros, y que ambos actuaron de manera irracional cuando con sus
acciones afectaron a la población civil. Las violaciones a los
derechos humanos ni sólo fueron del ejército ni sólo
fueron de la guerrilla.
Sin embargo, por los últimos acontecimientos políticos en
el partido de oposición, he decidido cambiar el enfoque de esta
entrega y, aprovechando la reflexión que deja la producción
cinematográfica citada, he de comentar algunas impresiones de la
forma en que el FMLN ha desaprovechado sus oportunidades históricas.
Cuando todos somos testigos de las actitudes que se han adoptado, digamos
en el último año, por parte de la dirigencia del partido
de izquierda, no queda más que, o regocijarse por la incapacidad
de la oposición que tenemos, o entristecerse por el daño
que se le hace al país, al no contar con una oposición inteligente.
Si el FMLN pensara como el PSOE (el actual partido que gobierna España,
Social Demócrata), no sólo hubiera explotado la racionalidad
que orientó su decisión de firmar los Acuerdos de Paz, en
enero de 1992, sino que, año tras año, habría explotado
el hecho de que las Naciones Unidas, cada vez que puede, considera como
ejemplar el proceso de paz salvadoreño, el cumplimiento de los
acuerdos adoptados y la transformación que la ex guerrilla tuvo,
al convertirse en una fuerza democrática, con representación
legislativa y municipal, y con un gran número de adeptos a nivel
nacional.
Por el contrario, año con año, lo que hace es ausentarse
en las ceremonias de conmemoración de la firma de los acuerdos,
celebrar con marchas y desórdenes, afirmar que los acuerdos no
se han cumplido y amenazar con el inicio de una nueva guerra, en este
caso de oposición a todos los proyectos del gobierno de turno,
sin olvidar el desprecio que manifiesta con estas actitudes hacia la institucionalidad
del país, la cual, si bien es débil, está presente,
y se cuenta con una Policía Nacional Civil transformada, una Procuraduría
para la Defensa de los Derechos Humanos y una Fuerza Armada subordinada
al poder civil, una nueva forma de elección de los magistrados
de la Corte Suprema de Justicia, como ejemplos que vale la pena mencionar.
Vamos a otro ejemplo. La reciente aprobación de la ley de emisión
de bonos como paso previo a la aprobación del Presupuesto General
para el año 2005, la cual contó con la votación de
dos diputados del FMLN, tres para ser más exactos, incluyendo al
Dr. Navarrete, así como el paso de más de quinientos militantes
de dicho partido hacia las filas del CDU, y la conversión de más
de un alcalde del Frente a la cobija de otro partido político habría
sido la oportunidad para que este instituto político reconociera
que es el momento de transformarse, de dar el paso hacia su democratización
interna y su comportamiento democrático ante la población
y las demás fuerzas políticas y empezar renovado, un nuevo
camino, siempre al lado de la población, reivindicando su agenda
pero cambiando su conducta del no permanente hacia cualquier
proyecto de beneficio para la población.
Su actitud fue otra. Fue casi la misma que se tuvo cuando Schafik perdió
las elecciones presidenciales de 2004. La lucha continúa,
son unos vendidos, en el Frente no caben los traidores,
vamos a seguir en contra del gobierno, son sólo algunas
de las reacciones poco democráticas y poco analizadas políticamente
por parte de la dirigencia efemelenista.
Cuando finalizó la película con la que iniciamos esta columna,
en la sala de cine se escuchó a todo volumen la otrora famosa canción
en la clandestinidad, Techos de cartón: Que triste,
se oye la lluvia en los techos de cartón, que triste vive mi gente
en las casas de cartón
.
En la película se puede apreciar cómo se reprimía
aquel que sintonizara Radio Venceremos, y cómo esta canción
encendía las más frenéticas pasiones en contra del
comunismo. Ahora, yo, un hombre de derecha, cito un párrafo de
dicha canción. Y lo hago porque tenemos libertad. La oposición
debería aprovechar esa libertad para actuar de forma responsable,
para llegar a las comunidades más escondidas de nuestro país,
como lo está haciendo el partido gobernante, para llevarles desarrollo.
Ya no hay pretexto, ya no tienen limitantes a su libertad para actuar,
ya no les reprimen porque se digan de izquierda, o porque critiquen públicamente
al gobierno. Su única limitante la tienen al seno de su partido,
porque no escuchan, porque no se abren a la democracia, porque no entienden
que ser oposición no es crear obstáculos para todo lo que
el Gobierno presente en la Asamblea Legislativa.
Creo, sin ser pesimista, que la oposición no cambiará, y
que cada vez más veremos cómo frágilmente se van
quebrando, dividiéndose, a no ser que den un giro de timón
inesperado. Lo bueno es que contamos con una derecha responsable, cada
vez más acercándose al centro, sin olvidar el respeto a
las libertades, el amor por la democracia, la importancia de la libre
iniciativa para emprender una empresa. Lo bueno es que el partido de gobierno,
si bien con quince años encima, ha renovado a sus líderes,
ha roto tabúes, ha afrontado las debilidades del sistema y, sin
ninguna posición ideológica, ha empezado a ordenar este
país, distribuyendo mejor la riqueza.
*Secretario para Asuntos Legislativos y Jurídicos de la Presidencia
de la República. Columnista de El Diario de Hoy.

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