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La nota del día
Lo que busca la ley es desarmar al honrado

Por cierto los comunistas proponen otra cosa: prohibir totalmente la portación de armas ¡Con los ciudadanos en total indefensión, secuestrar y asesinar será facilisísimo!

Publicada 2 de febrero 2005, El Diario de Hoy

El Diario de Hoy
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El proyecto de ley de control de armas está presentado, pero antes de aprobarlo debe ser limpiado de ocurrencias, se tiene que estudiar mejor y asegurarse de que compagine con las realidades de nuestro país. Pártase de un simple hecho: para la gente honrada, las únicas armas son las pistolas y los machetes; para los facinerosos, asaltantes, mareros y criminales, “arma” es desde una piedra o garrote, hasta los trabucos caseros con que cometen asaltos, a lo que se suman barras de hierro, cuchillos de mesa, cadenas y cualquier objeto afilado. En la película “Casino”, uno de los tahúres mata a otro con un bolígrafo.

La ley deja en indefensión, como lo señalamos anteayer, a jóvenes que viajan al interior, que vuelven tarde de sus trabajos, que se ven forzados a cruzar barriadas peligrosas, que son pagadores o que están amenazados por pandilleros. En otros términos, “el legislador” es incapaz de diferenciar entre una clase de veinte o veintitrés años, y otra. Son muchos los casos de estudiantes que por serlo y no haberse incorporado a maras, están sentenciados y tienen que protegerse.

Vamos a otro aspecto del asunto: las autoridades han demostrado ser pasmosamente incompetentes para llevar control de las armas en manos de la gente que solicita permiso para portarlas. Eso se debe a un hecho: que “el Estado” no tiene la capacidad ni los conocimientos ni la experiencia para llevar los registros, mantener un banco de datos sobre las huellas de los proyectiles y evaluar “a quienes sí y a quienes no” se les debe otorgar permisos. A esto se agrega que por una ocurrencia de la aberrante “ley del menor infractor”, no hay registros de jóvenes delincuentes (para salvaguardar su dignidad, su honor, su futuro, su imagen social, la estima que merecen, etcétera) y, como contrapartida, tampoco el joven honesto tiene manera de demostrar que lo es.

El maleante se arma sin permiso


Los registros de armas son inútiles, porque no hay manera de relacionar un proyectil con el arma que lo disparó. Para obtener licencia, se exige que se disparen varios proyectiles, los que se recogen pero no se clasifican. Se han visto “en la oficina respectiva” cajas de cartón hasta el tope de proyectiles cuyas características nunca fueron a dar a un banco de datos. El lógico remedio es concesionar esa labor a una empresa con experiencia en tales menesteres, pero las veces que se ha propuesto hacerlo, los comunistas montan la pataleta, pues saben que muchas armas que guardan en tatús clandestinos podrían ser identificadas. El estallido del buzón de Santa Rosa en Managua, junto con otros descubrimientos, demuestran que tal clase de arsenales existe.

Por cierto los comunistas proponen otra cosa: prohibir totalmente la portación de armas ¡Con los ciudadanos en total indefensión, secuestrar y asesinar será facilisísimo!

Lo pertinente es hacer un mapeo de los sitios y zonas donde está ocurriendo la mayoría de homicidios y actos de violencia, para concentrar el esfuerzo en limpiarlos. Por lógica, quien solicita permisos lo que busca es defenderse, no agredir a otros. También por lógica, los maleantes se arman sin andar pidiendo licencias.


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