Jesús Flores
El Diario de Hoy
negocios@elsalvador.com
Con la actual competencia,
feroz y despiadada, el consumidor se vuelve mucho más crítico
y severo en sus juicios al adquirir productos.
Este momento es cuando la búsqueda de una característica
que diferencie nuestra producción de la competencia se torna vital.
Esta diferenciación, que los expertos llaman posicionamiento, trata,
básicamente, de provocar que el consumidor piense en nuestro producto
antes que en el del rival cuando se le presenta una necesidad.
Existen marcas que se posicionan por su precio, or su antigüedad,
por la garantía que ofrecen, por modelos... la lista es interminable.
El problema, sin embargo, es que el posicionamiento no se puede patentar
ni registrar como derecho de autor, es decir, la competencia puede, de
manera inmediata, copiar el nuestro.
Además, en casi todos los mercados hay productos tan parecidos
que como consumidores no tenemos ya punto de comparación, y tampoco
nos interesa gran cosa serle fiel a una marca.
Por ejemplo, si queremos comprar el auto más económico podemos
encontrar en el mercado por lo menos cinco o seis modelos con prácticamente
las mismas características (pocos pesos de diferencia, muchos colores
de moda, amplios márgenes de garantía, igualdad en belleza
o fealdad etc.).
Una herramienta excelente para resolver estas complicaciones y lograr
el tan anhelado posicionamiento es la mercadotecnia con causa. El concepto
implica, básicamente, relacionar una marca o producto con una causa
social y beneficiar a ambos.
Una ventaja adicional es que las empresas medianas y pequeñas también
se pueden beneficiar con la mercadotecnia con causa.
Un buen caso es el de una pizzería que abrazó la causa de
salvar Venecia y, a lo largo de los años, ha logrado entregar más
de medio millón de libras esterlinas para la conservación
de esa ciudad, además de generar más ventas y lograr la
fidelidad de sus consumidores.
Razones hay muchas: niños, personas de la tercera edad, medio ambiente,
nutrición, enfermos, todas en busca de soluciones permanentes a
deficiencias sociales. Pero como toda herramienta, debe aplicarse con
bases sólidas para alcanzar las metas propuestas.
Es altamente recomendable que, cuando se decida aplicar la mercadotecnia
con causa, la empresa se apoye en profesionales que conozcan perfectamente
su uso, pues puede ser maravillosa, aunque también peligrosa o
cara. Esta es finalmente parte de todo un arsenal para alcanzar los objetivos
de crecimiento de su organización, ya sea pequeña, mediana
o grande.

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