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| Paseo. La campeona del abierto australiano paseó la copa
por la ciudad. Foto EDH |
AP
El Diario de Hoy
deportes@elsalvador.com
Sacando fuerzas de flaqueza y en un alarde de recuperación, Serena
Williams dio vuelta al marcador y venció ayer a la favorita Lindsay
Davenport para conquistar el abierto australiano, su séptimo título
de Gran Slam.
La séptima cabeza de serie, que junto con Venus había sido
celebrada como las Hermanas de Ebano, superó a la primera
preclasificada por 2-6, 6-3, 6-0 para quebrar una larga racha sin triunfos.
Serena elevó su racha victoriosa en Australia a 14 partidos consecutivos
pese a que empezó con el pie izquierdo. Había perdido los
primeros cuatro games y experimentaba un dolor intenso, que la hacía
quejarse casi en cada raquetazo.
Sus disparos carecían de la potencia habitual, y sus esperanzas
de ganar un séptimo título del Gran Slam parecían
desvanecerse.
Entonces, con un poco de ayuda de su entrenador, la estadounidense comenzó
a recuperar su poderío.
Apenas había transcurrido un minuto de juego y Davenport tenía
a Williams corriendo de un costado a otro de la cancha.
Alcancé la pelota para un tiro de revés y creo que
sufrí una torcedura en mi espalda, dijo Williams, quien saltará
al segundo lugar del escalafón mundial.
Por un instante, Serena pensó que sufría una nueva lesión,
entre muchas que la han alejado de las canchas durante el último
año.
Dije: Esto no puede ocurrirme de nuevo, relató.
La estadounidense se negó a claudicar, y soportó estoica
el dolor antes de solicitar ayuda.
Finalmente decidió pedir una pausa, para que su entrenador la atendiera.
Aunque después de la pausa, Williams pareció revigorizada,
Davenport ganó el primer set. El partido cambió cuando Williams
servía en 2-2, en el segundo set. Se sacudió seis puntos
para rompimiento, para conservar su servicio.
Williams puso fin a una sequía de 18 meses sin un título
de Gran Slam. No hay nada malo con nosotras, dijo ayer. Todavía
somos las rivales a vencer, agregó referente a los rumores
que señalan el mal momento de las hermanas.
Williams dijo que el haber recuperado el título en Australia marca
el comienzo de su repunte.
Davenport, quien ganó el último de sus tres títulos
de Gran Slam aquí en 2000, se llevó sólo ocho puntos
en el tercer set.
Después de que un revés de Davenport puso la pelota fuera
de la cancha, en match point, Williams se arrodilló y levantó
los brazos.
Mantuvo en alto su dedo índice, para declarar que es la número
uno, antes de subir a la tribuna para saludar a su madre, Oracene.
En la final de varones que se jugará hoy, el local Lleyton Hewitt,
tercer preclasificado, enfrentará al ruso Marat Safin (4), quien
jugará su tercera final en cuatro años en el Melbourne Park,
sin coronarse.
Safin eliminó en las semifinales al suizo Roger Federer. Hewitt
venció al estadounidense Andy Roddick, segundo preclasificado.

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