Sobrevivientes
del Holocausto, veteranos del antiguo ejército soviético
y jefes de Estado y de gobierno de 46 países recordaron ayer a
las víctimas del campo de exterminio nazi que fue liberado hace
60 años y llamaron al mundo a permanecer alerta ante el antisemitismo
y el racismo.
Antiguos presos del campo de concentración de Auschwitz, como la
ex presidenta del Parlamento
Europeo Simone Veil y el ex ministro del Exterior polaco Wladyslaw Bartoszewski,
llamaron a luchar contra el antisemitismo y el racismo. Crímenes
como los de Auschwitz-Birkenau no deberían repetirse nunca más.
Tenemos que hablar, recordar, gritar: aquí fue el infierno
en la Tierra, afirmó el presidente polaco, Aleksander Kwasniewski.
Varios oradores tomaron la palabra durante la conmovedora ceremonia, que
ante unas 10,000 personas comenzó a media tarde con el sonido de
un tren entrando en recuerdo de los transportes que llevaron a la muerte
a hasta 1.5 millones de personas, en su mayoría judíos,
de 25 países, convirtiendo al siniestro campo de concentración
en el mayor cementerio judío del mundo. En los rieles y en la rampa
de la muerte del campo se habían colocado velas y antorchas.
Auschwitz-Birkenau es el lugar más horrible de un crimen
en la historia de la humanidad. Mirando hacia los barracones del
campamento, las ruinas de los crematorios y las cámaras de gas,
el Presidente de Israel, Moshe Kazav, dijo: Es como si todavía
se escucharan los gritos de los muertos".
Aunque el tiempo cure las heridas, Auschwitz sigue despertando, 60 años
después de su liberación, horror e indignación, afirmó
su colega ruso, Vladimir Putin. Resulta incomprensible que haya
gente capaz de actos tan horribles, y aun así hoy vemos las vías
que trajeron trenes repletos de víctimas y cámaras de gas
que fueron planificadas hasta el último detalle.
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La histórica fecha de la libertad
El 27 de enero de 1945 los soldados soviéticos cruzaron bajo
la reja de Auschwitz coronada por la ignominiosa leyenda Arbeit
macht frei (El trabajo te hace libre) y abrieron las puertas
a la vida.. Foto EDH / AP |
En este sentido, Putin llamó a no sólo recordar
el pasado, sino a ser también conscientes de las amenazas de la
actualidad, sobre todo del terrorismo.
Simone Veil, prisionera de Auschwitz número 78,651, recordó
especialmente a los niños judíos que se cuentan entre los
1.1 y 1.5 millones de personas asesinadas en Auschwitz.
¿Qué habría sido de ellos, de los millones
de niños judíos que fueron asesinados en su infancia o adolescencia,
aquí o en guetos o en otros campos de exterminio?, se preguntó
Veil. Sólo sé que lloro siempre que pienso en ellos
y que nunca les olvidaré, agregó.
Cuando en septiembre de 1940 estaba en Auschwitz, como preso número
4,427, nunca se me habría ocurrido imaginar que sobreviviría
a Hitler o a la II Guerra Mundial, afirmó por su parte Bartoszewski.
Los últimos ex prisioneros que aún viven tienen derecho
a creer que su sufrimiento no fue en vano y que preparó el camino
para un mejor futuro de todos los pueblos en Europa. Queremos creer
que el inimaginable sufrimiento de las víctimas de este lugar obliga
a las futuras generaciones a vivir en respeto ante la dignidad de los
demás, aseveró.
El Presidente alemán, Horst Koehler, llamó a mantener vivo
el recuerdo de los crímenes de Auschwitz.
El Papa Juan Pablo II, aunque no estuvo presente, envió un comunicado
que fue leído por un nuncio papal: Ese intento de destruir
planificadamente a todo un pueblo cubre como una sombra a Europa y a todo
el mundo, afirmó máximo jerarca de la Iglesia Católica.
La nieve caía como hoy, íbamos vestidos de rayas y
algunos de nosotros íbamos descalzos, dijo el sobreviviente
polaco de 84 años Kazimierz Orlowski mientras esperaba que comenzasen
las ceremonias. Fueron tiempos horribles.
No estoy aquí para hablar de lo que pasó. Lo único
que busco es encender una vela por mi madre, cuyas cenizas están,
quién sabe dónde, en este campo, expresó Jan
Wojciech Topolewski, un ex prisionero cuya madre murió en Auschwitz.
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| Tatuada. Los reos eran identificados con números.Foto
EDH / AP |
Aún tengo la marca nazi
Ima Spanjaard, de 80 años, recuerda cuando a sus
22 años fue llevada al campo de concentración por los nazis.
Ima vive en Haarlem, Holanda, donde la cadena BBC, recogió su testimonio:
Hay algo de Auschwitzque nunca olvidaré; esa sopa casi fría
y grasienta de color marrón que comíamos cada día.
El hambre que pasamos era insoportable.
Al tener experiencia trabajando como asistente de dentista me emplearon
como enfermera. Otras mujeres no fueron tan afortunadas y su destino fue
servir como animales para experimentos.
Un día un doctor escogió a 40 mujeres que fueron asesinadas
con una inyección en el corazón, y una vez muertas las pusieron
en formol para que los estudiantes de medicina practicaran con sus cadáveres.
También utilizaban jóvenes vírgenes que eran llevadas
a la sala de rayos X, donde se les aplicaba radiación en los ovarios.
La exposición a los rayos X no debe ser de más de unos segundos
pero a ellas las mantenían allí durante varios minutos.
Las quemaduras eran horribles.
Había en el campo un polaco que se encargaba de tatuarnos en el
brazo un número; el mío todavía visible es el 42646.
Tengo la marca nazi.
Hoy he trabajado en el jardín de mi casa. Cuando después
de muchos años no podía comer ni dormir, cultivar flores
fue como una terapia. Dentro de poco, esas rosas se abrirán y mi
jardín se iluminará con ellas.
La fábrica de la muerte
El nazismo fue el intento de Hitler de iniciar una nueva cultura, de crear
un nuevo tipo de hombre que suplantara la idea del humanismo por otro adiestrado
en el poder.
- Los nazis convirtieron a los judíos en una suerte de bacteria;
se les quitó la propiedad y dignidad humana.
- Matar a un judío parecía ser una operación semejante
a matar una mosca, el grado de brutalidad ideológica para ver a un
hombre del todo semejante a ellos mismos como un no humano es, quizás,
uno de los hechos decisivos del nazismo.
- Esto se ve claramente en la idea de fábrica de la muerte aplicada
a Auschwitz, una suma de procesos rigurosamente calculados para matar eficientemente.