Desde buenos Aires Argentina
Enviado especial
El Diario de Hoy
deportes@elsalvador.com
Un rostro anónimo. Esa, ni más ni menos, es la imagen que
exhibe Abelardo Carabelli mientras camina por el centro de Buenos Aires.
El entrenador que dirigirá el proyecto Futbolista integral
de Fesa no se caracteriza por tener un perfil alto. A pesar de haber sido
campeón mundial juvenil en Japón 1979 y de haber jugado
en Primera División durante casi una década, no es otra
cosa que un ilustre desconocido. No firma autógrafos ni la gente
lo reconoce por la calle.
De aquel muchachito de la cara fresca y los colochos ensortijados que
jugaba en los Cebollitas junto a Diego Maradona queda sólo la pasión
por el fútbol, ésa que nunca se apaga. El inevitable paso
del tiempo le marcó más las facciones y borró definitivamente
esos rebeldes colochos. Al menos no me quedé pelado,
comenta mientras cruza un tramo de la Avenida 9 de Julio, considerada
la más ancha del mundo.
Amante del fútbol bien jugado y del buen café, de las cosas
simples y de los retos difíciles, Abel como lo llaman sus
amigos no oculta su ansiedad por llegar a El Salvador, de donde
volvió luego de ocho días de una visita que le sirvió
para ir conociendo el terreno.
¿Cómo es que llega la posibilidad de dirigir en El Salvador?
La gente de Fesa vino a Argentina a interiorizarse del fútbol de
las inferiores. Ellos hablaron con Rubén Rossi, otro ex jugador
de aquel equipo campeón en Japón 1979, quien está
a cargo de todo el fútbol amateur de River Plate. Pero como Rubén
tenía un fuerte compromiso con el club y no se podía ir,
entonces surgió mi nombre.
¿Él lo recomendó?
Sí, porque yo llevaba trabajando con él desde el año
2002. Él me había visto trabajar en otros lados y por eso
decidió llevarme para su proyecto en River. Y cuando surgió
esto de El Salvador, Rubén dijo que yo era la persona indicada.
¿No le costó tomar la decisión?
En realidad no, porque de inmediato me di cuenta de que era un proyecto
muy serio: apunta a la formación del joven. Y el otro aspecto,
además de la seriedad, es el calor humano de la gente. Me sorprendí
del trato que me dio el señor Jorge Bahaia (presidente de Fesa),
eso no ocurre todos los días. Me hicieron sentir como en mi casa.
¿Y por qué no tomó la decisión en
el momento?
La verdad es que quedé totalmente impresionado por el país,
me pareció un lugar fantástico. Nunca me imaginé
que El Salvador era así, tiene bellezas increíbles. Si me
demoré en darles el sí fue porque primero quería
volver a Argentina y hablarlo con mi familia. Pero apenas llegué
aquí se arregló todo.
¿Cuál es el método que tiene?
El mismo que se aplica en River, un club que siempre ha fabricado muchísimos
jugadores. De ahí salieron Crespo, Aimar, Saviola, Almeyda, Gallardo,
Ortega, Maxi López, DAlessandro, Mascherano
Yo compartí
la pensión de River con Mascherano
¿Cuándo?
Apenas llegué para trabajar en las inferiores de River vivía
en una pensión que tiene el club, ya que yo venía de Olavarría,
una ciudad del interior del país. Y ahí también estaba
Mascherano, que era de Rosario. Es un jugadorazo, otro orgullo de la cantera
de River, pero por sobre todas las cosas, un muchacho muy humilde
¿Y cuál es el médoto de River?
Trabajar bien desde abajo. Lo primordial es buscar jugadores de talento
y después ir acompañando su crecimiento. La competencia
es fundamental a esa edad. Y voy a dar un ejemplo. Hay dos niños
de 12 años del mismo nivel, uno es de Buenos Aires y otro del interior.
A esa edad están iguales, pero a los 15 el de la capital lo ha
superado completamente.
¿Por qué?
Porque en Buenos Aires se compite mucho más, y eso es clave. Por
eso en El Salvador queremos tener a chicos de todas partes y hacerlos
que compitan. En River hay una leyenda que se llama José Curti,
un ex integrante de la famosa Máquina que ahora tiene
más de 80 años. Él decía que uno tiene
que buscar a esos jugadores que tienen eso que no se puede enseñar:
talento. Si alguien tiene talento puede llegar a cualquier lado,
no importa si es alto, bajo, gordo o flaco.
¿Y además del talento?
Luego viene la etapa del crecimiento, hay que hacerlo crecer humana y
deportivamente.
¿Qué vio cuando estuvo en El Salvador?
Las instalaciones donde vamos a trabajar, que son muy buenas. Además,
vi un país muy avanzado, eso me sorprendió. Es una lástima
que no haya podido ver niños jugar, ya que en esos días
estaban de vacaciones.
¿Cuál es su estilo de fútbol?
Soy menottista a muerte. César Luis Menotti ha sido como mi padre.
Esto significa que me gusta el fútbol bien jugado. Mi única
táctica es tener siempre la pelota. Sin embargo, no es que venga
a imponer en El Salvador el estilo de fútbol argentino. Quiero
que los equipos jueguen como les gusta a los salvadoreños.
Sin embargo, no hay un estilo salvadoreño muy definido
Pero si a la gente le gustaba como jugaba el Mágico González
y le gustaba como lo hacía Mauricio Cienfuegos entonces quiere
decir que es amante del buen juego.
Cienfuegos estuvo hace poco haciendo un curso en River. ¿Lo
vio?
Claro, estuve con él, pero entonces todavía no sabía
que iba a surgir esta posibilidad de ir allá.
¿Cuál
es su meta?
Quiero mejorar el nivel de juego de El Salvador. Me gustaría que
algún día la Selección esté formada por los
muchachos que surgieron de este proyecto. Pero pasará un tiempo
hasta que se vean los resultados
¿A qué se refiere cuando habla de resultados?
Esto quiero que quede claro. No me refiero a ganar torneos. Eso no sirve
de nada a nivel de inferiores. Los resultados en inferiores significan
hacer jugadores que jueguen en Primera. Nadie sabe quién fue el
campeón de la novena o la octava
Si se fijan, ni Saviola
ni Aimar nunca ganaron un título en las inferiores, pero luego
llegaron muy lejos. Lo de ganar y perder es relativo, hay otro ejemplo
claro.
¿Cuál?
Hace un poco más de 2,000 años mataron a una persona, Cristo.
Y decían que había perdido
Pero resulta que ganó,
porque hoy todos siguen hablando de él.
¿Qué opina de Carlos Cavagnaro?
La verdad es que lo conozco sólo de nombre, así que no puedo
decir demasiado.
¿En qué se diferencian las inferiores de River de las
de Boca?
Son completamente diferentes pero las dos muy eficaces. En River el objetivo
es obtener jugadores y se ha logrado. En Boca es ganar campeonatos de
inferiores y lo han logrado, pero les cuesta sacar futbolistas que luego
lleguen a Primera.
¿Es posible que los salvadoreños vengan a jugar a River
o que los argentinos vayan para allá?
Las posibilidades son infinitas, y no sólo con River sino con otros
equipos también. La competencia es lo que los hará ver en
qué condiciones están y la única forma de tener una
referencia.
¿Cree que es posible que funcione el proyecto FESA?
Sí, por supuesto. Porque se ve que hay talento. Hubo gente con
talento
Lo que necesitamos es acompañar eso y motivarlo,
de manera que el muchacho siga en el fútbol y no se dedique a otra
cosa. Lo fundamental es ver mucho, hacerlos jugar y tratar de equivocarse
lo menos posible. Eso sí, tiene que quedar claro que esto no es
una escuelita de fútbol, donde asiste todo aquel que pague la cuota
mensual. Esto será la elite, estarán solamente los talentosos.
A empezar con los trámites
Abelardo Carabelli se levantó temprano ayer. Manejó su Ford
Falcon desde Versalles, una localidad en las afueras de Buenos Aires no
muy lejos del estadio de Vélez Sarsfield, hasta la mismísima
capital para iniciar los trámites pertinentes a su trabajo en El
Salvador. Necesitaba saber qué tipo de papeles le pedían para
gestionar su residencia una vez que llegue al país.
En ese sentido, perdió toda la mañana sin obtener algún
resultado. En la cancillería argentina lo enviaron a la embajada
de El Salvador, pero cuando llegó a ésta, ubicada en la Calle
Suipacha, no había nadie en la oficina, a pesar de que llegó
en horario de atención al público, entre las 11:00 de la mañana
y las 4:00 de la tarde. La puerta permaneció cerrada y Carabelli
no tuvo otra alternativa que irse. Resolverá el tema otro día,
y por teléfono, si lo contestan.

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