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“La clave es el talento”

Abelardo Carabelli, 44 años, es el encargado del proyecto de fútbol de Fesa. Una entrevista en Buenos Aires para conocer cómo piensa y cómo trabaja

Publicada 28 enero 2005, El Diario de Hoy

Desde buenos Aires Argentina
Enviado especial
El Diario de Hoy
deportes@elsalvador.com


Un rostro anónimo. Esa, ni más ni menos, es la imagen que exhibe Abelardo Carabelli mientras camina por el centro de Buenos Aires. El entrenador que dirigirá el proyecto “Futbolista integral” de Fesa no se caracteriza por tener un perfil alto. A pesar de haber sido campeón mundial juvenil en Japón 1979 y de haber jugado en Primera División durante casi una década, no es otra cosa que un ilustre desconocido. No firma autógrafos ni la gente lo reconoce por la calle.

De aquel muchachito de la cara fresca y los colochos ensortijados que jugaba en los Cebollitas junto a Diego Maradona queda sólo la pasión por el fútbol, ésa que nunca se apaga. El inevitable paso del tiempo le marcó más las facciones y borró definitivamente esos rebeldes colochos. “Al menos no me quedé pelado”, comenta mientras cruza un tramo de la Avenida 9 de Julio, considerada la más ancha del mundo.

Amante del fútbol bien jugado y del buen café, de las cosas simples y de los retos difíciles, Abel —como lo llaman sus amigos— no oculta su ansiedad por llegar a El Salvador, de donde volvió luego de ocho días de una visita que le sirvió para ir conociendo el terreno.
 
¿Cómo es que llega la posibilidad de dirigir en El Salvador?

La gente de Fesa vino a Argentina a interiorizarse del fútbol de las inferiores. Ellos hablaron con Rubén Rossi, otro ex jugador de aquel equipo campeón en Japón 1979, quien está a cargo de todo el fútbol amateur de River Plate. Pero como Rubén tenía un fuerte compromiso con el club y no se podía ir, entonces surgió mi nombre.
 
¿Él lo recomendó?

Sí, porque yo llevaba trabajando con él desde el año 2002. Él me había visto trabajar en otros lados y por eso decidió llevarme para su proyecto en River. Y cuando surgió esto de El Salvador, Rubén dijo que yo era la persona indicada.
 
¿No le costó tomar la decisión?

En realidad no, porque de inmediato me di cuenta de que era un proyecto muy serio: apunta a la formación del joven. Y el otro aspecto, además de la seriedad, es el calor humano de la gente. Me sorprendí del trato que me dio el señor Jorge Bahaia (presidente de Fesa), eso no ocurre todos los días. Me hicieron sentir como en mi casa.

¿Y por qué no tomó la decisión en el momento?

La verdad es que quedé totalmente impresionado por el país, me pareció un lugar fantástico. Nunca me imaginé que El Salvador era así, tiene bellezas increíbles. Si me demoré en darles el sí fue porque primero quería volver a Argentina y hablarlo con mi familia. Pero apenas llegué aquí se arregló todo.
 
¿Cuál es el método que tiene?

El mismo que se aplica en River, un club que siempre ha fabricado muchísimos jugadores. De ahí salieron Crespo, Aimar, Saviola, Almeyda, Gallardo, Ortega, Maxi López, D’Alessandro, Mascherano… Yo compartí la pensión de River con Mascherano…
 
¿Cuándo?

Apenas llegué para trabajar en las inferiores de River vivía en una pensión que tiene el club, ya que yo venía de Olavarría, una ciudad del interior del país. Y ahí también estaba Mascherano, que era de Rosario. Es un jugadorazo, otro orgullo de la cantera de River, pero por sobre todas las cosas, un muchacho muy humilde…
 
¿Y cuál es el médoto de River?

Trabajar bien desde abajo. Lo primordial es buscar jugadores de talento y después ir acompañando su crecimiento. La competencia es fundamental a esa edad. Y voy a dar un ejemplo. Hay dos niños de 12 años del mismo nivel, uno es de Buenos Aires y otro del interior. A esa edad están iguales, pero a los 15 el de la capital lo ha superado completamente.
 
¿Por qué?

Porque en Buenos Aires se compite mucho más, y eso es clave. Por eso en El Salvador queremos tener a chicos de todas partes y hacerlos que compitan. En River hay una leyenda que se llama José Curti, un ex integrante de la famosa “Máquina” que ahora tiene más de 80 años. Él decía que “uno tiene que buscar a esos jugadores que tienen eso que no se puede enseñar: talento”. Si alguien tiene talento puede llegar a cualquier lado, no importa si es alto, bajo, gordo o flaco.
 
¿Y además del talento?

Luego viene la etapa del crecimiento, hay que hacerlo crecer humana y deportivamente.
 
¿Qué vio cuando estuvo en El Salvador?

Las instalaciones donde vamos a trabajar, que son muy buenas. Además, vi un país muy avanzado, eso me sorprendió. Es una lástima que no haya podido ver niños jugar, ya que en esos días estaban de vacaciones.
 
¿Cuál es su estilo de fútbol?

Soy menottista a muerte. César Luis Menotti ha sido como mi padre. Esto significa que me gusta el fútbol bien jugado. Mi única táctica es tener siempre la pelota. Sin embargo, no es que venga a imponer en El Salvador el estilo de fútbol argentino. Quiero que los equipos jueguen como les gusta a los salvadoreños.
 
Sin embargo, no hay un estilo salvadoreño muy definido…
Pero si a la gente le gustaba como jugaba el Mágico González y le gustaba como lo hacía Mauricio Cienfuegos entonces quiere decir que es amante del buen juego.
 
Cienfuegos estuvo hace poco haciendo un curso en River. ¿Lo vio?

Claro, estuve con él, pero entonces todavía no sabía que iba a surgir esta posibilidad de ir allá.
 
¿Cuál es su meta?

Quiero mejorar el nivel de juego de El Salvador. Me gustaría que algún día la Selección esté formada por los muchachos que surgieron de este proyecto. Pero pasará un tiempo hasta que se vean los resultados…
 
¿A qué se refiere cuando habla de resultados?

Esto quiero que quede claro. No me refiero a ganar torneos. Eso no sirve de nada a nivel de inferiores. Los resultados en inferiores significan hacer jugadores que jueguen en Primera. Nadie sabe quién fue el campeón de la novena o la octava… Si se fijan, ni Saviola ni Aimar nunca ganaron un título en las inferiores, pero luego llegaron muy lejos. Lo de ganar y perder es relativo, hay otro ejemplo claro.
 
¿Cuál?

Hace un poco más de 2,000 años mataron a una persona, Cristo. Y decían que había perdido… Pero resulta que ganó, porque hoy todos siguen hablando de él.
 
¿Qué opina de Carlos Cavagnaro?

La verdad es que lo conozco sólo de nombre, así que no puedo decir demasiado.   
 
¿En qué se diferencian las inferiores de River de las de Boca?

Son completamente diferentes pero las dos muy eficaces. En River el objetivo es obtener jugadores y se ha logrado. En Boca es ganar campeonatos de inferiores y lo han logrado, pero les cuesta sacar futbolistas que luego lleguen a Primera.
 
¿Es posible que los salvadoreños vengan a jugar a River o que los argentinos vayan para allá?

Las posibilidades son infinitas, y no sólo con River sino con otros equipos también. La competencia es lo que los hará ver en qué condiciones están y la única forma de tener una referencia.
 
¿Cree que es posible que funcione el proyecto FESA?

Sí, por supuesto. Porque se ve que hay talento. Hubo gente con talento… Lo que necesitamos es acompañar eso y motivarlo, de manera que el muchacho siga en el fútbol y no se dedique a otra cosa. Lo fundamental es ver mucho, hacerlos jugar y tratar de equivocarse lo menos posible. Eso sí, tiene que quedar claro que esto no es una escuelita de fútbol, donde asiste todo aquel que pague la cuota mensual. Esto será la elite, estarán solamente los talentosos.


A empezar con los trámites
Abelardo Carabelli se levantó temprano ayer. Manejó su Ford Falcon desde Versalles, una localidad en las afueras de Buenos Aires no muy lejos del estadio de Vélez Sarsfield, hasta la mismísima capital para iniciar los trámites pertinentes a su trabajo en El Salvador. Necesitaba saber qué tipo de papeles le pedían para gestionar su residencia una vez que llegue al país.
En ese sentido, perdió toda la mañana sin obtener algún resultado. En la cancillería argentina lo enviaron a la embajada de El Salvador, pero cuando llegó a ésta, ubicada en la Calle Suipacha, no había nadie en la oficina, a pesar de que llegó en horario de atención al público, entre las 11:00 de la mañana y las 4:00 de la tarde. La puerta permaneció cerrada y Carabelli no tuvo otra alternativa que irse. Resolverá el tema otro día, y por teléfono, si lo contestan.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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