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La lepra, un mal que sobrevive en el país
Más casos en zona norte. Salud registra
77 personas que padecen esta enfermedad. Existe un tratamiento gratuito
Publicada 26 de enero 2005 , El Diario de Hoy
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Ivette Amaya
El Diario de Hoy
nacional@elsalvador.com
Una de las enfermedades más antiguas que se conoce, la lepra
o enfermedad de Hansen aún persiste en el país. Un total
de 77 personas está en tratamiento de este mal que en el pasado
se creía que era un castigo divino.
A pesar de que se puede decir que la enfermedad está controlada
y no representa un peligro para la población, Salud Pública
busca su erradicación total.
Con en la antigüedad, hoy este mal, que provoca graves discapacidades
físicas, es sinónimo de discriminación social.
Según Gladis de Bonilla, jefe de la Unidad de Vigilancia de la
Lepra, la mayoría de los casos se registra en mayores de diez años,
ya que la evolución de la bacteria que la provoca puede producirse
entre cinco y 20 años después de haberse contagiado.
La lepra no es hereditaria y su contagio es de largo tiempo, por
lo que puede aparecer en cualquier etapa de la vida, manifestó
la profesional.
La mayor parte de los casos se concentran en la zona norte de Santa Ana
y Chalatenango. En esta zona del país hay 43 personas enfermas.
Armando Bañuelos, de la Organización Panamericana de la
Salud (OPS), explicó que el paciente sufre daño en la piel,
antes de tener problemas de tipo nervioso en manos y pies. Al final, la
enfermedad acaba con la destrucción de los cartílagos.
Signos de alerta
Según Bañuelos, la aparición de una simple mancha
en la piel color rojiza o café claro debe llamar la atención
de la persona, ya que puede ser el primer signo de contagio.
La discapacidad comienza desde el momento en que la persona se quema
la piel y no siente nada, precisó el funcionario.
A medida que el mal avanza, al paciente se le pueden amputar las extremidades.
También empieza a perder de forma progresiva la visión.
Para reducir los efectos adversos, Salud administra una combinación
de tres medicamentos (Rifampicina, Dapsona y Clofazimina).
Contagio largo
- A pesar de que no es hereditaria, el mal se pasa por la exposición
en períodos largos.
- Además, la madre puede infectar al niño a través
de la lactancia.
- El Gobierno ofrece pruebas gratuitas para la detección temprana.

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