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| Atropellos. La gente también
ha vivido malos tratos. Foto EDH |
Norfa
Márquez
El Diario de Hoy
elpais@elsalvador.com
Subirse a cualquiera de las rutas de microbuses de la ciudad de Usulután
es exponerse al estridente ruido de los aparatos de sonido, así
como al maltrato de parte de motoristas y cobradores.
Pese a las advertencias del Viceministerio de Transporte (VMT), las rutas
4, 12 y 13 no regulan el volumen de la música.
Evelin Guandique, de 22 años, es una de las afectadas. Ella viaja
a diario desde la cabecera departamental hasta Santiago de María.
Es algo tedioso venir escuchando a todo volumen el ofensivo perreo
y otra música escandalosa, se quejó la mujer.
A esto se suma el maltrato a ancianos y personas que sufren alguna discapacidad.
Hace unos días sufrí una caída de un microbús,
porque el motorista arrancó sin escuchar la advertencia de la parada,
por el alto volumen del radio, denunció Manuel González.
Por su parte, Hernán Portillo, presidente de la
cooperativa de microbuses de Usulután, se comprometió hablar
sobre el problema en una reunión con el personal que labora en
las rutas asociadas, aunque no precisó la fecha que ésta
tendría lugar.
Alcides Sánchez, cobrador de la ruta 4, explicó que ellos
suben el volumen de los radios para matar el aburrimiento. No sabía
que la gente se molestaba por escuchar música, ya que algunos pasajeros
hasta nos regalan discos para que les pongamos lo que les gusta,
afirmó el motorista Manuel Gómez.

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