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Tema para opinar
La oposición y el presupuesto

Así, el testarudo propósito de los ex comunistas insurgentes debemos analizarlo como procederes que a la postre dañan nuestra incipiente y paupérrima democracia

Publicada 24 enero 2005, El Diario de Hoy

Ernesto Alfredo Parada Rivera*
El Diario de Hoy

editorial@elsalvador.com

Es bastante molesto el proceder de los diputados de la oposición efemelenista en insistir en atrasar lo relacionado con el presupuesto de la nación del presente año. A ello debe añadirse la intención de los insurgentes, ahora padres y madres de la patria, de institucionalizar la negativa a dar sus votos necesarios para el desarrollo del presupuesto del año.

El conglomerado medio sabe de las razones opositoras para atrasar la puesta en funcionamiento del documento de gastos e ingresos. También sabemos que si no fuesen las razones expuestas, pues esgrimirían los ex comandantes cualquier otra. Y para reforzar la testarudez ex insurgente los diputados efemelenistas insisten en “dialogar” con el jefe del Ejecutivo para encontrar un “consenso”, o sea, la sanción presidencial al capricho diputadesco opositor. ¡Habrase visto tal institucionalización del atraso gubernamental...!

Aunque pareciera acudir a un disco rayado, me veo obligado a repetir aquello de “el menos malo de los sistemas políticos es la democracia”. Acerca de ésta, digamos, sentencia atribuida a Winston Churchill, todos estamos de acuerdo.

Así, el testarudo propósito de los ex comunistas insurgentes debemos analizarlo como procederes que a la postre dañan nuestra incipiente y paupérrima democracia. O, mejor expresado, tal conducta opositora convierte en indigente a nuestro sistema político.

Me decía alguien que el insistente propósito de los diputados de esa oposición obedece a influencias teóricas y prácticas de pasados despotismos estalinianos, hitlerianos o musolinescos, o de anhelos de pasadas tiranías tropicales. Y es que la herencia de los despotismos tropicales desaparecidos es terrible, aquellos tiempos de cuando “El señor Presidente” resolvía todo problema con sólo mostrar genuflexión indigna. Pero no perdamos la fe en la rectificación de los ex insurgentes.

Amén de intentar destruir el fundamento del sistema democrático en lo atingente a la separación de los órganos del Estado, la tentativa acentúa su improcedencia al señalar al Consejo de Ministros establecido por la Constitución, ente integrado por el Presidente, el Vicepresidente y los ministros de Estado o de quienes hagan sus veces. Corresponde al Consejo de Ministros, entre otros, elaborar el proyecto de presupuesto de ingresos y egresos y presentarlo a la Asamblea Legislativa. Esta obligación ya la cumplió el Consejo. Aún así, los diputados de esa oposición intentan destruir el cumplimiento de la norma, y entenderse con el jefe del Ejecutivo para, según ellos, ganar puntos violando el estatuto máximo.

Esta postura del FMLN nos está indicando que la cúpula de tal partido desea convertirse en oposición eterna, pues el proceso electoral sufrido pareciera haberlo convencido de su imposibilidad de triunfar en futuras elecciones presidenciales.

Entonces, según se ve, los ex comandantes no tienen otros caminos que usufructuar eternamente una oposición a ultranza, con las bonitas ventajas pecuniarias que ello les depara.

El problema que se presenta a la naciente democracia salvadoreña lo vemos en que, a la larga, el FMLN desaparecerá en el próximo suceso eleccionario, tal como le aconteció al PCN, al PDC y al CDU. Y tal cosa sí será penosa para la nación.

* Dr. en Derecho.


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