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PNC desbarata red de hechiceros

Operativo. Ocho capturas en la capital. Autoridades piden a víctimas que pongan denuncias. División de Fronteras pide que Migración ejerza más control sobre los extranjeros dedicados a estas prácticas.

Publicada 22 de enero 2005 , El Diario de Hoy

Acusados. Lucila Sindicue, “Doctora Esperanza”, y su hijo, Reynaldo Díaz Sindicue, “el doctor” (izquierda), fueron detenidos ayer. Foto EDH

HEYDI VARGAS
El Diario de Hoy

nacional@elsalvador.com

¿Cuál es su preocupación? Le ayudamos a resolver sus problemas en el amor, trabajo, suerte, dinero, negocios, infidelidades, impotencia sexual, enfermedades crónicas... Esta es una de las ofertas de servicios, anunciadas por la radio y en matutino local, de una red de sudamericanos acusados de estafa.

Al menos ocho sujetos, entre ellos varios colombianos, fueron detenidos en un operativo desplegado en varios puntos de la capital tras cuatro meses de pesquisas, informaron la Fiscalía General y la Policía Nacional Civil.

La Fiscalía dijo que los imputados fueron denunciados por varias personas.

Las autoridades describieron el modo de operar de esta red de autodenominados “hechiceros, parasicólogos, adivinos, o doctores”, consistente en cobrar a los “pacientes” entre cinco y doce dólares por consulta.

En un primer encuentro, los adivinos diagnosticaban la presencia de enfermedades, hechizos, mal de ojo y otros supuestos embrujos aplicados al consultante. A partir de entonces, según la evaluación de los recursos económicos del “paciente”, los estafadores le inducían a que se les confiaran grandes sumas de dinero, joyas e incluso escrituras de terrenos para “trabajar contras” o antihechizos.

Por su larga experiencia en el trato con incautos, los “adivinos” habían desarrollado una gran capacidad de convencimiento para hacer creer a sus víctimas de que eran capaces de poner las fuerzas de los espíritus en favor de ellas.

El discurso estaba orientado a magnificar la propia superstición y prejuicios ya existentes en los estafados.

Entre los capturados se encuentra el colombiano Javier Haya Ballesteros, conocido como Henri Alonso Haya Ballesteros, el “Cacique Zaracai”, o “Hermano Juan Diego”, quien fue deportado en 2002 por el mismo delito.

Ballesteros retornó al país a los pocos meses de su expulsión e instaló una nueva “clínica” en Sonsonate a la que llamó “Guardianes de la Salud”, donde se le conocía como el “Maestro Ballesteros”.

El modo de operar consistía en cerrar lo que ellos llaman una “clínica” y abrir otra en otro punto del territorio con nuevo nombre.

De igual manera cayeron en las redes de la policía los también colombianos Lucinia Sindicue Agudelo y sus hijos Reynaldo Díaz Sindicue, Santiago Díaz Sindicue, José Elías Sindicue Agudelo, hermano de la primera.

Lucila Sindicue, que trabajó en el país junto a Ballesteros, era conocida como la “India Taikamura” y se cambió el nombre a “Doctora Esperanza” al abrir las “clínicas” “Maravillas de la Fe” o “Maravillas dos noventa y cuatro”.

Las autoridades allanaron las “clínicas” “Grupo Numar Parasicólogos” y “Consultorio de Parasicología Zalazacón”, las que administraba otro colombiano llamado Luis Alfonso Cuéllar o “Profesor Numar”. Sin embargo, éste no se encontraba en los locales y no pudo ser aprehendido.

Asimismo, fueron capturados los salvadoreños Lency Mayendi Paiz Jurado, Rafael Ernesto Bautista Nolasco y José Edgardo Solís Siciliano.

“Se dedicaban a estafar a las personas, prometiéndoles resolver problemas de tipo económico, familiar, moral, espiritual, entre otros, y les exigían cantidades elevadas”, afirma Romeo Américo Pereira, jefe de la División de Fronteras de la PNC.

Las autoridades esperan que con la captura de los sudamericanos se produzca un incremento de denuncias de personas que han sido víctimas de los acusados.

De acuerdo con el oficial, cuando un extranjero es expulsado por cometer delitos, puede regresar, porque no existe un mecanismo interno de control en el país para estos casos.

No obstante, afirma que la dirección de Migración, con sus delegados en las diversas fronteras, es la primera barrera y ayuda a rastrearles con más facilidad.

Productos

En las “clínicas” se encontraron productos y sustancias que los espiritistas recetaban y vendían como parte de las sanaciones.

Según las autoridades, éstos van a ser objeto de análisis en el Laboratorio Científico de la PNC para determinar si estos productos son nocivos para la salud.

“Exhortamos a la población que los ciudadanos que fueron víctimas de estos sujetos se presenten a la Fiscalía o la PNC para poner su denuncia”, dice Herard von Santos, fiscal.

De acuerdo con Santos, dos de las ocho personas capturadas fueron halladas en flagrancia, es decir, cometiendo el delito, además de encontrarse ilegalmente en el país.

“Como Fiscalía, estamos orgullosos del trabajo de los investigadores de la división de fronteras y queremos reiterarle a los delincuentes que ‘el crimen no paga’”, sentenció.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


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