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Comentario de la semana
Coyuntura de país

Pienso que El Salvador tuvo un importante acontecimiento durante la presente semana, al haberse roto el nudo gordiano que ataba el financiamiento del Presupuesto General de la Nación.

Publicada 22 enero 2005, El Diario de Hoy

Eduardo Torres*
El Diario de Hoy

editorial@elsalvador.com

Polarización política es, para mí, el principal problema que tiene El Salvador.
Estimulando de por sí la democracia el disenso, no debería ser tan grave el problema político que como sociedad padecemos, por mucho que —trece años después de la firma de la paz le falte aún fortalecimiento a nuestra institucionalidad democrática—, pero, de forma lamentable, lo es.

Me parece que es un asunto de óptica, el que como país nos conduce hacia la polarización. Cuánto no quisiéramos los salvadoreños, que el “encanto” del principal partido de la oposición fuera hacia Ricardo Lagos; el mismo Lula, si se quiere, ya no digamos Tony Blair.

Desafortunadamente, la veneración rojiblanca, al menos la que hacia el público trasciende, es hacia Fidel Castro y Hugo Chávez. No fue entonces casual el cuestionamiento del subsecretario de Estado Adjunto para Asuntos Interamericanos, Dan Fisk —en el marco de la pasada campaña electoral—, hacia las “credenciales democráticas” de ese partido político.

Estando íntimamente atadas la economía y la política, pues es obvio que afecta la polarización política al desempeño global de la economía. Para muestra un botón: la reducida actividad económica que tuvimos durante el primer trimestre de 2004, previa a la elección presidencial.

Porque, por el otro lado, mientras más estabilidad exista, mayor será la confianza que habrá al momento de la elaboración de planes de inversión de las empresas —grandes, medianas o pequeñas—, o la creación de nuevas, que al aglutinarse todas como sector productivo, se convierten en la principal fuente de generación de riqueza de los países. Chile es un ejemplo, latinoamericano, de lo que se puede lograr con las políticas adecuadas y con acuerdos básicos que den lugar a políticas de Estado.

Pienso que El Salvador tuvo un importante acontecimiento durante la presente semana, al haberse roto el nudo gordiano que ataba el financiamiento del Presupuesto General de la Nación, con lo cual se allana finalmente el camino para su próxima aprobación.

Es decir, a diferencia del año pasado —que tuvimos presupuesto hasta el séptimo mes del año—, pues deberíamos poder cerrar enero con presupuesto aprobado, lo cual, por sí solo, nos debería posibilitar mejores perspectivas económicas, vis a vis el año pasado.

Dos días después de la juramentación al segundo período del Presidente de Estados Unidos, George W. Bush, donde como punto central de su discurso ofreció “defender la libertad” en el mundo, queda claro, como lo percibimos la mayoría de salvadoreños, que estamos más cerca de Cafta y de las oportunidades que de ahí se derivarán, y que continuará El Salvador beneficiándose por la prórroga del TPS, que a principios de mes nos concedió.

Caminamos, es mi punto, hasta con grandes oportunidades por aprovechar a la búsqueda de la prosperidad regional, a pesar del problema de la polarización política.

A veintidós días de la entrada en vigencia del grueso de la reforma fiscal, cuya operatividad ha ocasionado problemas que han venido tabulándose al seno de las asociaciones de la empresa privada, aparenta haber apertura para revisar lo que haya que revisar, sin perder el objetivo de recaudar más tributos para el fisco a través de la ampliación de la base tributaria.

Porque que la reforma era necesaria, pues lo era; creo que ha existido siempre consenso sobre ello. Pero como es siempre perfectible la naturaleza humana, y seres humanos fueron quienes elaboraron la reforma, pues resalto lo valioso de la disposición a revisar su operatividad, para afectar en lo mínimo la actividad productiva.

A inicio de un año “pre-electoral”, como suele llamársele a los años que anteceden una elección, lo cual debido a nuestro errático calendario electoral, pues cuasi de manera permanente vivimos así, grandes desafíos tiene el país, pero también grandes oportunidades.

Problemas siempre habrá, pero personalmente siento que El Salvador eligió la democracia como sistema de vida y la modernización de nuestra economía, a pesar de los costos de la transición en la cual son años los que llevamos. A grandes males, grandes soluciones, y si es la polarización política un problema medular, pues convirtamos la búsqueda de objetivos comunes con el apoyo de más y más salvadoreños, en un gran objetivo nacional a buscar.
Compromiso con El Salvador es lo que se requiere.

¡Ojalá podamos lograrlo!

*Lic. en Ciencias Jurídicas y columnista de El Diario de Hoy.

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