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El Salvador, Bush y Estados Unidos

Esta posición de la mayoría de los salvadoreños contrasta con fuerza con la actitud predominante de los ciudadanos en los países de América Latina, en cuya región Bush no es muy popular

Publicada 20 enero 2005, El Diario de Hoy

José Miguel Cruz
El Diario de Hoy

editorial@elsalvador.com

Una encuesta reciente de la UCA reveló que un poco más de la mitad de los salvadoreños se siente satisfecha con la reelección de George W. Bush como Presidente de Estados Unidos. Más aún, prácticamente tres de cada cuatro ciudadanos consultados afirmaron en la misma encuesta que la reelección del presidente republicano sería beneficiosa para los intereses salvadoreños y sólo uno de cada cuatro dijo lo contrario. Además, casi dos terceras partes de los encuestados señalaron que dicha reelección sería también beneficiosa para los compatriotas que viven en el país del norte.

Esta posición de la mayoría de los salvadoreños contrasta con fuerza con la actitud predominante de los ciudadanos en los países de América Latina, en cuya región Bush no es muy popular. Una encuesta realizada por la Universidad de Maryland y la firma Toronto Globe Scan en nueve países latinoamericanos, antes de las elecciones de noviembre pasado, mostró que la mayor parte de ciudadanos latinoamericanos se decantaba a favor del candidato demócrata. Otros cables de prensa basados en la encuesta regional Latinobarómetro daban cuenta a finales del año pasado que la popularidad de Bush es más bien baja en la región.

El desapego hacia el Presidente estadounidense es incluso compartido en buena parte de las elites latinoamericanas. Otra encuesta llevada a cabo por Zogby Internacional y la Escuela de Negocios de la Universidad de Miami entre líderes de opinión, funcionarios y empresarios latinoamericanos, halló que el 87% de los mismos calificó negativamente el trabajo de Bush hacia América Latina y sólo un 12% lo evaluó como positivo; por otro lado, más de la mitad de las elites latinoamericanas piensa que los acuerdos comerciales benefician más a Estados Unidos que a Latinoamérica.

Pero, la particular aprobación de los salvadoreños hacia la reelección de Bush parece ir más allá de la simple simpatía hacia la personalidad del presidente reelecto. Tiene que ver con una actitud de apego de muchos salvadoreños hacia la nación del norte. La encuesta Latinobarómetro revela que El Salvador es el país latinoamericano en el cual se ve a Estados Unidos como el “mejor amigo del país” con un 60% de opiniones de ese tipo, por encima de naciones como Panamá y Colombia, y muy por encima del promedio regional (28%). La misma encuesta latinoamericana reveló que las opiniones positivas sobre Estados Unidos alcanzaron el 84% en El Salvador, por encima de todos los países latinoamericanos, con excepción de la República Dominicana.

¿Cómo se explica esa característica admiración de buena parte de los salvadoreños por Estados Unidos y por Bush, en un contexto regional dominado por la suspicacia? Es difícil explicarlo a cabalidad y es cierto que parte de la explicación puede estar en el hecho de que tenemos a casi una cuarta parte de la población viviendo en ese país.

Sin embargo, uno no puede dejar de pensar que el enorme aparato de propaganda de la derecha salvadoreña ha sido bastante eficiente en proyectar a El Salvador no sólo como un aliado importante de Estados Unidos, sino también en transmitir a la población salvadoreña —sobre todo la de menos recursos económicos, como lo muestran las encuestas— que el futuro del país depende de los beneficios que Estados Unidos se decida a brindar al país, ya sea a través de los programas de permanencia para los migrantes o a través de los tratados de libre comercio.

La verdad es que más allá de las implicaciones que pueda tener la reelección de Bush para El Salvador y para la región, esta simpatía y vinculación activamente promovidas por el gobierno arenero y por la gran empresa se fundamentan más en una identificación con la cosmovisión ideológica que caracteriza al actual Gobierno estadounidense, que en el análisis objetivo sobre las ventajas y desventajas que significa ser el socio regional predilecto.

Esa identificación ideológica es la que nos ha puesto como el único país latinoamericano con presencia en Iraq, es la que nos ha convertido en el primer país en ratificar un Tratado de Libre Comercio que va a beneficiar más a Estados Unidos que a nosotros y es la que ha permitido que el presidente más excluyente y cerrado que probablemente haya tenido El Salvador en los últimos años tenga aspiraciones para dirigir la OEA por su “amistad” con el Presidente norteamericano.

Estados Unidos tiene, sin duda, un papel que jugar en el desarrollo de la región y del país, pero El Salvador debería plantearse con más realismo los alcances de su relación con el país del norte.

*Director del IUDOP de la UCA.

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