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Tema para meditar
Familia y progreso

La clave está en que todos los gobiernos comprendan la trascendencia de invertir en políticas con perspectiva de familia, de rescatar y promover matrimonios estables, combatir la violencia familiar.

Publicada 20 enero 2005, El Diario de Hoy

Julia Regina de Cardenal
El Diario de Hoy

editorial@elsalvador.com

El lugar en donde comienza el desarrollo humano y social es dentro de la familia. Los últimos resultados de investigaciones muestran la necesidad de fortalecer la familia para lograr el desarrollo integral de la sociedad con soluciones viables para combatir problemas sociales graves como la pobreza, la delincuencia, la violencia social y el subdesarrollo.

La familia debe de ser un tema prioritario de todo gobierno, llamando a todos los sectores de la sociedad a promoverla como fuente vital de estabilidad, prosperidad y desarrollo sano para los jóvenes.

Muchos estudios han demostrado que los hijos de familias disfuncionales tienen mayores probabilidades de ser abusados sexual o físicamente; de fracasar o abandonar la escuela; de abusar de drogas y alcohol; de sufrir problemas emocionales o psicológicos y de terminar sus vidas en un suicidio o integrándose a pandillas con actividades criminales.

Las investigaciones indican que la dedicación del padre juega un rol significativo en las vidas de sus hijos. La presencia de ambos padres se ha vinculado en forma directa al mejor desempeño escolar, menor incidencia de criminalidad, delincuencia, abuso de drogas y alcohol, problemas emocionales o de comportamiento.

Las políticas del gobierno deben asegurar que la institución formadora de la familia no pierda su sentido de responsabilidad ni su autoridad moral.

Es un orgullo y una esperanza para nuestro país saber que tenemos un Presidente —quien se autodefine como un defensor de valores familiares— que está comprometido con lograr un “País seguro”, con un programa basado fundamentalmente en la familia, tal como lo expresó en el simposio “La familia y la democracia”, el 11 de enero de 2005.

El Presidente Saca enfatizó que el grupo familiar es el “centro democrático de El Salvador”, y que su Gobierno es claro en la defensa de la familia como la “base de la sociedad”. Explicó que la Secretaría Nacional de la Familia, dirigida por su esposa; la Secretaría de la Juventud, y los institutos que trabajan a favor de la niñez y el desarrollo de la mujer salvadoreña juegan un papel importante en este compromiso de su gobierno.

También manifestó que no se cansará de insistir en la urgencia de elevar a la familia a un rango de responsabilidad social compartida, ya que las grandes naciones crecen y se desarrollan donde el individuo cuenta con todas las posibilidades para crecer y desarrollarse.

Nuestro Presidente hizo un llamado a todos los sectores de la sociedad, sin excepción, a ser protagonistas del desarrollo familiar sin importar dónde estemos. Dijo: “Todos debemos asumir la tarea de fomentar matrimonios saludables y familias sanas. Todos debemos contribuir a la erradicación de la violencia intrafamiliar y a la reducción de los factores que favorecen la disolución de hogares”.

Asimismo declaró su decisión para disminuir el fenómeno cultural de la paternidad irresponsable, estimular en las nuevas generaciones valores de probada garantía como la abstinencia y la fidelidad, la responsabilidad y respeto a la dignidad de la persona y la protección a la vida de los seres más vulnerables: los no nacidos. Aseguró que tanto él como su esposa están convencidos de que todos los niños de El Salvador tienen derecho a vivir en un ambiente de armonía, cariño y estabilidad.

Finalizó su discurso haciendo un análisis sobre cómo el subdesarrollo es una consecuencia directa de lo que dejamos de hacer para las nuevas generaciones. Claramente, los estudios mostrados en las presentaciones de las personalidades que participaron en el simposio nos confirman esta observación, puesto que si los niños tienen menos posibilidades de sacar buenas notas, terminar sus estudios, ser educados adecuadamente, sentirse comprendidos y amados o tener buenos modelos de familia para imitar, esto no sólo afecta a la familia sino a la sociedad entera económica, social y políticamente.

La clave está en que todos los gobiernos comprendan la trascendencia de invertir en políticas con perspectiva de familia, de rescatar y promover matrimonios estables, combatir la violencia familiar, de reducir los factores que lleven a hogares desintegrados, de proteger los derechos de los padres a elegir la educación de sus hijos y de estimular la abstinencia y la fidelidad.

*Columnista de El Diario de Hoy.

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