elsalvador.com WWW
Portada Nacional El País Deportes Metro Negocios Editorial RUZ Vida Internacionales Por el mundo

La nota del día
No hay en Haití grandes empresas

Nadie va a convencer al cura fanatizado, de que las grandes y medianas empresas además de beneficiar enormemente a un país, son esenciales para su desarrollo

Publicada 20 enero 2005, El Diario de Hoy

El Diario de Hoy
editorial@ elsalvador.com

Fue célebre la frase “lo que es bueno para General Motors es bueno para los Estados Unidos, y lo que es bueno para Estados Unidos es bueno para General Motors”; el presidente del consorcio, a la sazón el más grande del mundo, veía con claridad que no puede haber negocios prósperos en un país arruinado. La pobreza de Haití se explica: no tienen grandes empresas.

Es obvio que sobra quienes piensan lo contrario: para ellos la desgracia de una nación es que haya empresas exitosas, que crezca la producción, que se acumulen capitales, que se incrementen las inversiones; resienten “ver ojos bonitos en cara ajena”. El Ing. Mario Andino cuenta en una entrevista que publicamos en el aniversario del cuartelazo de 1979, que uno de los juntistas preguntaba, cada día, por qué no habían apresado a los principales empresarios, de quienes daba nombres y señas. Pese a que no cometieron crimen alguno, los pretendían encarcelar y de seguro ejecutar, sólo por ser empresarios.

Nadie va a convencer a un fanatizado, de que las grandes y medianas empresas además de beneficiar enormemente a un país, son esenciales para su desarrollo. Y son las grandes empresas salvadoreñas las partidarias del TLC recién aprobado por la Asamblea Legislativa, pese a que son más vulnerables a la apertura comercial que las pequeñas y, obviamente, las microempresas. Pero así como están conscientes del riesgo, también saben que se presentarán nuevas oportunidades.

Ninguna empresa, agregaremos, tiene garantías de nada. Si alguien hace un listado de las principales empresas que había en El Salvador en 1900, en 1930, en 1960 y hoy en día, encontrará que la mayoría desapareció. Por eso es tan raro que una empresa cumpla no digamos cien años, sino cincuenta.

Las grandes empresas generan un buen porcentaje del empleo, son las que mejor pagan (de allí la falsedad de que es “explotando” que prosperan) y las que más capacitan a su personal. Pero además, lo que es un aspecto de vital importancia, son las que introducen sistemas más eficientes de trabajo, de administración, de trato al público, de mercadeo. Son las grandes empresas las que incorporan en un país las tecnologías punta y con ello llevan la delantera en la transferencia tecnológica del primer mundo al tercero.

¿Qué le pasó a París Volcán?

En forma paralela, las grandes empresas (que no pasan de ser pequeñas empresas comparándolas con las del primer mundo) generan en su entorno una serie de actividades clave para el desarrollo: empresas consultoras, proveedores de servicios, producción de bienes complementarios (como ropa que venden los grandes almacenes), negocios que a su vez, siguiendo con la cadena de producción, crean oportunidades y trabajo. La ropa se manufactura a partir de telas, hay que empacarla, venderla, transportarla, almacenarla, etc.

Un caso muy ilustrativo es la industria publicitaria, que existe precisamente porque hay medios importantes de publicidad. Y al haberlos, se han creado nuevas profesiones, desde diseñadores hasta guionistas y cineastas. Esos son los “rebalses”, si así se quieren llamar, que benefician a amplios sectores.

No hay gran progreso en pequeños mercados; el TLC nos inserta en el gran mundo, pero por lógica más de alguna empresa o negocio va a desaparecer, como nacen y mueren en cualquier economía. ¿Qué le pasó a París Volcán antes del TLC?


elsalvador.com WWW