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Cortesía. Jorge Issusi, presidente de INDES,
recibió la visita de Vitaly Logvin (derecha), quien llegó
junto a Rafael Moreno, presidente de Esgrima. Foto:
EDH
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Rafael
Cárcamo
El Diario de Hoy
deportes@elsalvador.com
Muy pocas veces llegan a El Salvador figuras de tan alto calibre, como
es el caso del ex campeón mundial ruso de esgrima Vitaly Logvin,
quien además vino para ofrecer ayuda con el propósito de
que este deporte pueda desarrollarse más y alcanzar níveles
verdaderamente competitivos.
Con un español fluido, Logvin dijo sentirse muy contento de encontrarse
en el país y a la vez extenderle a las autoridades de la Federación
Salvadoreña de Esgrima, una mano amiga para hacer posible que los
espadachines cuscatlecos puedan dar un verdadero salto de calidad.
Como ex campeones mundiales junto a la federación hemos dado
el primer paso para la creación de un fondo común internacional,
cuyo objetivo es el ayudar a los países Latinoamericanos a que
desarrollen más este deporte, manifestó.
Pero reconoce que esta iniciativa surge a raíz del temor existente
desde hace algún tiempo en el seno de la Federación Rusa
de que en algún momento este deporte enfrente la amenaza del COI
de dejarla fuera del programa de los Juegos Olímpicos por su poco
desarrollo a nivel mundial.
En los Juegos Olímpicos las medallas de esgrima siempre son
ganadas por deportistas europeos, franceses, italianos, rusos y húngaros
principalmente, ni siquiera Estados Unidos y Canadá son obstáculo,
aseguró.
Apostarán fuerte
Logvin, quien estuvo a inicios de la década del 90 en México,
explicó que conoce bastante de como este deporte ha avanzado en
varias naciones del continente americano, incluyendo Estados Unidos y
Canadá, pero que éstos por su poderío económico
no le preocupan tanto, pues la verdad es que ya están haciendo
lo propio, no así los latinoamericanos.
Dijo estar claro en que estadounidenses y canadienses evidentemente por
sus recursos lograrán a mediano plazo acercarse al nivel de los
países europeos, pero el resto no y es allí donde están
dispuestos a colaborar y El Salvador no será la excepción.

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