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| El tiempo ha permitido a Julio ganar habilidad
para sortear el terreno difícil. Si persevera, logrará
igual éxito en su vida académica. Fotos
EDH / Mauricio Cáceres |
Susana Joma
El Diario de Hoy
nacional@elsalvador.com
Tiritando del frío y luchando contra las fuertes ráfagas
de viento, el pequeño Julio César Ramírez ascendió
presuroso los senderos que van desde su hogar en el cantón Quezalapa
hasta el de Mil Cumbres, en la parte alta de Panchimalco. Ahí le
espera su escuela, maestras y amigos.
Tras una hora de camino no fue de los primeros, pero al traspasar el portón
una sonrisa enmarcó su rostro y formó un contraste con sus
ojos grandes y tristes.
Me gusta la escuela. Me gusta estudiar, fueron las palabras
que rompieron la timidez de Julio César.
A sus diez años cursará segundo grado, luego de que los
problemas con la lectura le mantuvieran dos años en primer grado.
Los desaciertos no le han desmotivado y hoy asegura que de las asignaturas
la que más le gusta es Lenguaje.
Tiene problemas de aprendizaje. Sin embargo, se esmera, explica
la profesora Verónica Rodas, aludiendo al esfuerzo que el niño
hace para corresponder a sus padres; Jorge Ramírez quien trabaja
como sastre y Carmen Vásquez, comerciante de verduras.
Julio es de los menores en un hogar con 13 hijos, donde a pesar de la
extrema humildad la educación es considerada prioritaria y es vista
como una herramienta para mejorar.
De hecho, una de sus hermanas terminó el noveno grado el año
pasado y sólo la falta de dinero la obligó a ingresar tempranamente
al mercado de las maquilas. Cuatro hermanos más también
están en la educación básica, entre ellos Glenda
Marisela, su eterna compañera de camino.
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| El esfuerzo. Perfeccionar la escritura es uno
de sus retos. Fotos EDH / Mauricio Cáceres |
El primer día de clases que Julio tuvo, con la docente Verónica,
no faltó el repaso de las medidas disciplinarias y las orientaciones
para conformar los equipos de estudio en el salón.
En el primer recreo del año compartió algunos juegos con
sus compañeros, una dicha que no tuvieron los otros vecinitos
suyos, porque una vez más se vieron en la necesidad de amanecer
laborando en las cortas.
Su profesora comentó que casi la mitad de su clase faltó.
Lo mismo ocurrió en el quinto grado de la maestra Maricely Joachín.
Mientras la preocupación de Julio y de sus padres pasa por los
gastos en los útiles escolares, la de sus maestras se concentra
en la falta de agua potable.
Desde hace meses no tienen acceso a una gota de agua , advirtió
Rosa Audelia Galdámez, la directora del centro.
La institución donde el pequeño se educa necesita una docente
más para cubrir un primer grado y la construcción de una
segunda planta con aulas para atender el incremento en la demanda.
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| Atención. Ana Guzmán, ingresada
en Ortopedia, hace los deberes del inicio de clases.Foto
EDH / Nelson Dueñas |
Tareas desde una cama de hospital
Si los niños no pueden ir a la escuelita del hospital Bloom,
los maestros de este centro van adonde estaban ingresados los pacientes.
De esta forma inició ayer el año escolar para los enfermos
del centro asistencial. La directora de la escuelita, Marta Henríquez,
explicó que por los pocos maestros que tienen, éstos deben
llegar adonde están para que los niños no pierdan su horas
de medicina.
Pese al escaso presupuesto, la institución da material didáctico
a los pequeños, ya que sus padres muchas veces no tienen para esos
gastos.
Un docente atiende 22 secciones
Félix Álvaro Mejía, profesor de Inglés del
Centro Escolar Delfina de Díaz, en Guazapa, tendrá que lidiar
con 22 secciones, entre el turno de la mañana y tarde.
La necesidad de ocho docentes en esa escuela, entre ellos el de idioma
extranjero, obliga a Mejía a tener que hacerse cargo de otras secciones.
Eso significa desvelarse para preparar el material de apoyo, aunque reconoce
que ésta no es la forma ideal para enseñar.
Uno se tiene que acostar a las 2:00 de la mañana planificando,
eso es sacrificado, dice el docente.
Más allá de los tratamientos, a los niños de Oncología
y Nefrología les tocó cantar y escuchar cuentos... en su
primer día de clases.

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