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Militar revela atrocidades de guerra en Iraq

El militar estadounidense podría afrontar una corte marcial

Publicada 18 de enero 2005 , El Diario de Hoy

Secuelas. Una niña herida por las esquirlas de una bomba. Foto EDH/AP

Agencias internacionales
El Diario de Hoy

internacionales@elsalvador.com

Las imágenes de una niña agarrándose el brazo ennegrecido por quemaduras, o de perros alimentándose de cadáveres en fosas comunes siguen obsesionando al sargento Kevin Benderman 15 meses después de retornar de Iraq.

Tras ser testigo de la brutal realidad de la guerra, Benderman desconcertó a sus comandantes cuando pidió ser dado de baja como objetor de conciencia luego de 10 años en el ejército.

El sargento afirmó que nunca había podido advertir el daño que la guerra inflige a los civiles, hasta que lo vio con sus propios ojos.

“Algunas personas nacen como objetores de conciencia. Otras personas advierten, a través de ciertos eventos en sus vidas, que el camino que siguen es errado”, indicó Benderman. “La pregunta a formularse es si uno desea permanecer en una organización donde el único propósito es matar”.

El sargento dijo haber presenciado viviendas destruidas por bombardeos, e iraquíes desplazados de sus casas que eran en chozas de barro y bebían del agua de charcos.

También recordó las fosas comunes en la población de Khanaqin, cerca de la frontera con Irán, donde perros hambrientos se alimentaban de los cadáveres de hombres, mujeres y niños.

También recordó cuando su caravana pasó al lado de una niña, no mayor de 10 años, que tenía un brazo quemado. Benderman explicó que su superior se negó a ayudar a la niña porque los soldados contaban con escasas medicinas.

Ahora Benderman, un mecánico, podría afrontar una corte marcial. Los oficiales de Fort Stewart no han decidido aún si lo acusan de deserción.

Basile Casmoussa. Foto EDH/AP

Secuestran a sacerdote

El Vaticano anunció ayer el secuestro de un arzobispo católico en Mosul. En un comunicado, la Santa Sede afirma que se trata del arzobispo Basile Georges Casmoussa, de 66 años.

“La Santa Sede deplora en el modo más firme este innoble acto terrorista y pide que el pastor sea de manera inmediata devuelto, ileso a su ministerio”, afirmó el portavoz vaticano.



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