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En casa. Karla, de 21 años, con su tía
Miriam, en la colonia Belén de San Miguel. Foto:
EDH
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Francisco Torres
El Diario de Hoy
nacional@elsalvador.com
La joven migueleña Karla Marjoury Segovia, de 21 años,
una egresada de economía y negocios, es la única salvadoreña
que vivió de cerca la destrucción producida por el maremoto
que asoló las costas del sudeste de Asia.
El pasado viernes regresó a San Miguel tras un año de ausencia
lleno de aventuras.
La tarde del viernes sus familiares le recibieron con mucha alegría
en el aeropuerto El Salvador, en Comalapa. Tenían un año
de no verle, pues como parte de su preparación, realizó
una pasantía en la India.
Reinó
la desesperación
En cuestión de segundos todo se tornó un caos
La gente corría de un lado a otro en busca de información
de sus familiares desaparecidos |
Estuvo
lejos de la playa
Ahora tengo qué contarles a mis nietos
La verdad,
no me lo creo que yo estuve allí, pero sobre todo fui afortunada
al no estar en la playa |
| Karla
Marjoury Segovia / Compatriota |
Llegó a Chennai, la capital del Estado indio de Tamil Nadu, el
25 de enero de 2004, para conocer sobre administración hotelera
en el Taj Corommandel Hotel, gracias a un programa de intercambio de la
Escuela Superior de Economía y Negocios (ESEN), de la cual se gradúa
a final de este mes.
Día fatal
Durante su estadía en la India se enamoró de la belleza
de Marina Beach y Mahaballipuram, dos paradisíacas playas, la última,
ubicada en la bahía de Bengala.
El día del tsunami se encontraba en la localidad de Chennai a bordo
de un tren, por lo que no sintió el temblor que antecedió
al maremoto. Se enteró a pocos minutos por una noticia difundida
por CNN.
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Postal. Un recuerdo de su visita al Taj Mahal.
Foto: EDH
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Al ocurrir el maremoto pensó en su familia, aunque esos pensamientos
fueron fugaces debido a la desesperación que reinó en el
lugar.
En cuestión de segundos todo se tornó un caos. La
gente corría de un lado a otro en busca de información sobre
sus parientes desaparecidos, recuerda la joven.
Además, hasta el hotel donde trabajaba fueron llevados grupos de
turistas sobrevivientes o que lograron huir del desastre, lo que provocó
que trabajara más duro y por más horas. Creo que esa
experiencia no la voy a olvidar nunca, afirma.
Con los estragos del maremoto aún muy frescos, logró emprender
el viaje de retorno a El Salvador. Ahora, junto a su madre Teresa y su
tía Miriam, residentes en colonia Belén de San Miguel, repasa
lo ocurrido y concluye: Ahora tengo qué contarle a mis nietos
La verdad, no me lo creo que yo estuve allí.
La pasantía de Karla concluyó el 30 de noviembre pasado,
pero ella se quedó por más tiempo para conocer Calcuta,
Nueva Delhi y Bombay.
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Disfrute. Karla Marjoury gusta de los edificios con
marcada arquitectura arabescas. Foto: EDH
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Ahora, en tierra salvadoreña, se ocupa de su graduación
y de su vida cotidiana, algo que para su madre es lo mejor que puede ocurrir
después del sufrimiento de saberla lejos y en medio del desastre
asiático.
Sufrimos mucho por ella, comenta doña Teresa, quien
dice sentirse orgullosa de su hija.
Desde la preparatoria, siempre obtuvo los primeros lugares,
externa Miriam, la tía.
Su destacado desempeño en la Paes le mereció una beca presidencial
y su ingreso a la Escuela de Economía y Negocios, de donde años
más tarde inicia su experiencia a Asia y el tsunami.

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