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“La verdad, no creo que yo estuve allí”

Testigo. Realizaba una pasantía en un hotel de la india. contempló la dimensión de la tragedia

Publicada 17 de enero 2005 , El Diario de Hoy

En casa. Karla, de 21 años, con su tía Miriam, en la colonia Belén de San Miguel. Foto: EDH

Francisco Torres
El Diario de Hoy

nacional@elsalvador.com

La joven migueleña Karla Marjoury Segovia, de 21 años, una egresada de economía y negocios, es la única salvadoreña que vivió de cerca la destrucción producida por el maremoto que asoló las costas del sudeste de Asia.

El pasado viernes regresó a San Miguel tras un año de ausencia lleno de aventuras.

La tarde del viernes sus familiares le recibieron con mucha alegría en el aeropuerto El Salvador, en Comalapa. Tenían un año de no verle, pues como parte de su preparación, realizó una pasantía en la India.

Reinó la desesperación
“En cuestión de segundos todo se tornó un caos… La gente corría de un lado a otro en busca de información de sus familiares desaparecidos”
Estuvo lejos de la playa
“Ahora tengo qué contarles a mis nietos… La verdad, no me lo creo que yo estuve allí, pero sobre todo fui afortunada al no estar en la playa”
Karla Marjoury Segovia / Compatriota

Llegó a Chennai, la capital del Estado indio de Tamil Nadu, el 25 de enero de 2004, para conocer sobre administración hotelera en el Taj Corommandel Hotel, gracias a un programa de intercambio de la Escuela Superior de Economía y Negocios (ESEN), de la cual se gradúa a final de este mes.

Día fatal

Durante su estadía en la India se enamoró de la belleza de Marina Beach y Mahaballipuram, dos paradisíacas playas, la última, ubicada en la bahía de Bengala.

El día del tsunami se encontraba en la localidad de Chennai a bordo de un tren, por lo que no sintió el temblor que antecedió al maremoto. Se enteró a pocos minutos por una noticia difundida por CNN.

Postal. Un recuerdo de su visita al Taj Mahal. Foto: EDH

Al ocurrir el maremoto pensó en su familia, aunque esos pensamientos fueron fugaces debido a la desesperación que reinó en el lugar.

“En cuestión de segundos todo se tornó un caos. La gente corría de un lado a otro en busca de información sobre sus parientes desaparecidos”, recuerda la joven.

Además, hasta el hotel donde trabajaba fueron llevados grupos de turistas sobrevivientes o que lograron huir del desastre, lo que provocó que trabajara más duro y por más horas. “Creo que esa experiencia no la voy a olvidar nunca”, afirma.

Con los estragos del maremoto aún muy frescos, logró emprender el viaje de retorno a El Salvador. Ahora, junto a su madre Teresa y su tía Miriam, residentes en colonia Belén de San Miguel, repasa lo ocurrido y concluye: “Ahora tengo qué contarle a mis nietos… La verdad, no me lo creo que yo estuve allí”.

La pasantía de Karla concluyó el 30 de noviembre pasado, pero ella se quedó por más tiempo para conocer Calcuta, Nueva Delhi y Bombay.

Disfrute. Karla Marjoury gusta de los edificios con marcada arquitectura arabescas. Foto: EDH

Ahora, en tierra salvadoreña, se ocupa de su graduación y de su vida cotidiana, algo que para su madre es lo mejor que puede ocurrir después del sufrimiento de saberla lejos y en medio del desastre asiático.

“Sufrimos mucho por ella”, comenta doña Teresa, quien dice sentirse orgullosa de su hija.
“Desde la preparatoria, siempre obtuvo los primeros lugares”, externa Miriam, la tía.

Su destacado desempeño en la Paes le mereció una beca presidencial y su ingreso a la Escuela de Economía y Negocios, de donde años más tarde inicia su experiencia a Asia y el tsunami.


 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


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