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En alerta. Uno de los agentes de seguridad monta guardia frente
al edificio del Congreso..Foto EDH/AP
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Agencias internacionales
El Diario de Hoy
internacionales@elsalvador.com
Washington
se transformará en una fortaleza el jueves para la ceremonia de
reasunción del Presidente George W. Bush, la más costosa
y protegida de la historia, con aviones de combate F-16 que controlarán
el espacio aéreo, detectores de armas químicas y nucleares,
6,000 policías del servicio secreto para vigilar cada centímetro
de la ciudad y francotiradores apostados en los edificios cercanos al
Congreso y a la Casa Blanca.
La toma de posesión de su segundo mandato, que demandará
gastos en seguridad y organización pública que ascienden
a casi 18 millones de dólares, será la primera ceremonia
oficial desde los ataques terroristas del 11 de septiembre de 2001. Si
bien hasta ahora el gobierno no ha dicho que cuenta con indicios de posibles
atentados, considera que las distintas ceremonias que se desarrollarán
el miércoles y el jueves pueden ser objeto de ataques.
Las medidas de seguridad, que incluyen el uso de sensores para detectar
un posible ataque con armas biológicas y nucleares, lanchas rápidas
en el río Potomac y un centro de comando que utilizará equipos
de altísima tecnología, muchos los cuales se emplearon por
primera vez en la guerra de Iraq, como, por ejemplo, dispositivos para
bloquear, mediante teléfonos celulares, la detonación a
distancia de explosivos.
Científicos de la Secretaría de Energía, de laboratorios
de investigación nuclear, de la Agencia de Protección del
Medio Ambiente y de la NASA estarán preparados para intervenir
en caso de emergencia.
A partir de imágenes satelitales, el centro de comando organizado
en Virginia reconstruirá, mediante mapas tridimensionales, la zona
que atravesará el gobernante en pantallas gigantes controladas
por el Servicio Secreto.
El líder republicano recorrerá en automóvil la avenida
Pennsylvania, entre la Casa Blanca y el Capitolio, en dos oportunidades,
ya que al mediodía se trasladará al edificio del Congreso
para prestar juramento -ceremonia que será vista por unas 250,000
personas- y luego regresará a la sede del Poder Ejecutivo para
presenciar un desfile.
Iniciará su segundo mandato tras haber logrado un triunfo categórico
en las elecciones del 2 de noviembre pasado, en las que derrotó
al candidato demócrata John Kerry luego de una durísima
e intensa campaña proselitista.