elsalvador.com WWW
Portada Nacional El País Deportes Metro Negocios Editorial RUZ Vida Internacionales Por el mundo

Más que sueños, realidades

Nuestros caballeros andantes de la cultura ansían que sus proyectos se cumplan, a pesar del poco apoyo institucional

Publicada 17 de enero 2005 , El Diario de Hoy

Morena Azucena
El Diario de Hoy
mlazucena@elsalvador.com

Quijotada: dícese de la acción propia de un Quijote. ¿Quién es un Quijote? Un hombre o mujer que muestra amor excesivo a lo ideal. Éstos son los significados de las palabras cervantinas que se encuentran plasmados en los diccionarios de habla española.

Términos que en sentido metafórico se han utilizado para denotar una misión difícil o imposible, y que recuerdan a algunos de los proyectos de artistas y gestores culturales salvadoreños.

Muchos se identifican con el concepto, otros no tanto. Sin embargo, reconocen que sus sueños no siempre se han materializado debido al poco o nulo apoyo gubernamental o privado.

Lo más difícil es el comienzo. Alicia Meyer, promotora cultural con siete años de experiencia, dice que en sus primeras andanzas los artistas no veían la necesidad de una persona que difundiera sus creaciones. “Ellos siempre quieren hacer su propia gestión, pues no todos quieren pagar. Así que mejor decían: ‘hay te llamo’...”, relata.

En el caso de Miguel Huezo Soundy, del proyecto Casa de los Mestizos, de Suchitoto, el primer reto fue convencer a la población de que la cultura y el turismo son términos fusionables.

“La cultura es un elemento de desarrollo local y eso fue difícil asimilarlo. Cuando se decide abrir servicios turísticos ya habían pasado dos años de haber empezado a hacer actividades en el parque”, dice quien tiene siete años de realizar esta labor.

El director de Tiempos Nuevos Teatro (TNT), Julio Monge, comenta que su principal “molino de viento” es impulsar esta rama artística en una ciudad donde la prioridad es emigrar hacia los Estados Unidos. “¿Cómo vamos a entusiasmar a la población con el arte, cuando no están garantizadas las mínimas condiciones de vida?”, se pregunta.

Por los sueños

Además de persuadir y concienciar, nuestros “quijotes” han tenido que batallar contra el máximo gigante: el presupuesto.

Karl Doetsch, maestro de la escuela de la Asociación Lírica Salvadoreña, dice que producir ópera requiere de una alta inversión. “Si quiere movilizar una obra al interior del país, se requiere al menos de $8,000. Además de los cantantes, hay que llevar la orquesta y el coro. Hay que tomar en cuenta el transporte, vestuario y hotel”, asegura el profesional de origen alemán.

¿De dónde provienen los fondos anuales de Alisa? Los $24,000 que tienen a disposición salen de la empresa privada y de Concultura, confirma Doetsch.

Aún así, los recursos son insuficientes, pues los cantantes no tienen honorarios fijos. Sumado a que la entidad paga local y la música que interpretan. “Lo ideal fuera que la empresa privada asuma su responsabilidad. Pero creo que pasarán años para que se den cuenta de ello”, agrega.

Otras entidades son apoyadas financieramente por el Centro Cultural de España, como la Casa de los Mestizos. “Fue todo un trabajo convencer de que este trabajo era importante”, dijo Huezo.

A pesar de ello, las metas son firmes. No importa que muchos las consideren “quijotadas”, todos lucharán hasta por que sus proyectos sean más que un sueño.

Un lenguaje universal que no pasa de moda

“Meterse a la pintura es una quijotada. Para hacerlo hay que hacer mucho sacrificio ”, dice el pintor Álex Cuchilla al referirse a su carrera. Cuchilla no es el único artista que emplea este término para describir su labor.

Julio Monge, director de TNT, dice que metafóricamente su trabajo ha sido comparado con la misión del Hidalgo. “Nosotros hemos utilizado mucho esas palabras y así nos han considerado muchas amistades”, comentó.

No a todos se identifican con los términos derivados del Quijote. “Cuando se dice ‘quijotada’ supone un esfuerzo que termina en nada. Nosotros no queremos eso”, opinó el maestro de Alisa, Karl Doetsch.

Aceptada o no, la terminología cervantina ha influenciado, por generaciones, al mundo hispanoamericano. Las razones por las que estas palabras trascendieron y aparecen en los diccionarios de la lengua española son muchas.

En primer lugar, se debe tomar en cuenta el simbolismo y misión del personaje. “Son palabras tomadas de la obra que se vinculan con las causas justas”, indica el secretario de la Academia Salvadoreña de la Lengua, Carlos Saz.

Los términos –dice– denotan características espirituales, morales y físicas de un hombre o una mujer que trabaja de manera desinteresada.

El valor literario es otra razón que ha popularizado este léxico. “La obra está llena de variaciones y matices que lo hacen singular. No es un libro de un país o una época. Es la voz de los pueblos, es universal y eterno”, sostiene Estrella Gutiérrez de la Academia Argentina de las Letras.


Del léxico cervantino
- Quijote: Hombre idealista y defensor de causas ajenas en nombre de la justicia. Se preocupa más de los demás que de sí mismo.
- Quijotada: Acción propia de un Quijote. Le gusta ayudar a la gente: “no hace más que meterse en quijotadas”.
- Quijotería: Forma de proceder propia de un Quijote: “su quijotería no hace más que traerle problemas”.
- Quijotesco (ca): Que obra con quijotería. Que tiene características propias de don Quijote: espíritu quijotesco.
- Quijotismo: Exageración de caballerosidad. Conjunto de carácteres y actitudes propios de don Quijote.
Fuentes: Diccionario Larousse y www.elmundo.es

 

 


 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

elsalvador.com WWW