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Flora y fauna
Riesgo de reducción
Vecinos y organismos no gubernamentales temen que la situación
afecte al ecosistema en la zona, por lo que han solicitado una evaluación
técnica. Foto EDH/ Wenceslao Martínez |
Wenceslao
Martínez
El Diario de Hoy
elpais@elsalvador.com
Cada vez que se inicia una temporada de zafra, el caudal del Río
El Jute, en Chalchuapa, se reduce hasta casi desaparecer. Quienes se abastecen
de su agua, padecen serias dificultades.
Todas las miradas de los afectados se enfocan al ingenio La Magdalena.
Ellos desvían el agua para tratar la caña, acusa
uno.
La situación es seria. Las familias de los caseríos El Jute,
El Zarzal, San Cristóbal y Monte Oscuro, del cantón La Magdalena,
son afectadas durante no menos de cuatro meses en cada año.
El agrónomo Napoleón Viera, de la Asociación Salvadoreña
pro Salud Rural, entidad que ejecuta un programa de asistencia en el área
protegida de la zona, indicó que el problema ya fue notificado
al Ministerio del Medio Ambiente, a la Dirección de Ordenamiento
Forestal y a la división ambiental de la Policía Nacional
Civil.
Ellos quieren que se investigue y establezca el nivel de daño que
se ocasiona a la flora y fauna del sector, así como a los asentamientos
humanos.
Falso
El ingenio La Magdalena rechaza las acusaciones. El ingeniero Carlos Francisco
Lara, jefe de laboratorio y responsable del área ambiental, expresa
que cuentan con dos fuentes de abastecimiento de agua propias.
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Conciencia
Esfuerzo de involucrados
Pobladores, representantes del ingenio y algunas autoridades tratan
de reunirse para buscar mecanismos que eviten más daños
ambientales en el sector. Foto EDH/ Wenceslao
Martínez |
Una es la presa construida en el terreno del ingenio,
que es abastecida con manantiales propios que han sido reforestados por
la empresa.
Otra proviene del caudal del Río San Cristóbal, cuya agua
llega al ingenio por una canaleta, orientada por gravedad.
Lejos de causar problemas a vecinos, éstos son beneficiados, expresa,
ya que gran parte del agua usada por el ingenio es empleada para lavar
ropa o regar sus cultivos.
Para encontrar soluciones a los problemas denunciados, las partes involucradas
coordinan una reunión, los vecinos quieren proteger el Río
El Jute, que es alimentado por manantiales situados en el área
natural protegida La Magdalena.
Piensan que protegerlo es garantizar el abastecimiento de agua para ocho
comunidades. Por ello quieren promover la reforestación y el control
en el manejo del recurso para evitar que se agote pronto.

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