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Eduardo
Vázquez Bécker*
El Diario de Hoy
editorial@elsalvador.com
Parece que no tendremos presupuesto para este mes de enero. Por más
esfuerzos que haga el Ejecutivo para hacer comprender a la ortodoxia del
FMLN la importancia del presupuesto a tiempo para adecuar al gasto público,
no se dan por aludidos. Su plan de ingobernabilidad continúa.
Estamos frente a una actitud ciega, contraria a los intereses del pueblo.
Tras cada acción del Frente hay una causa real que lo inspira,
una aparente y un pretexto: el grado de compromiso con sus aliados y sus
cuadros de dirección que soñaban con el poder; dinero para
los sindicatos, a sus organizaciones pantalla y para pagar sus deudas
con el terrorismo internacional; falsa preocupación por el bienestar
del pueblo; que es un presupuesto impopular que va a endeudar más
a la nación.
La bancada roja es clara en su discurso: no quiere aprobar el financiamiento
del presupuesto; saben que sin la aprobación de los empréstitos
o la colocación de bonos en el mercado internacional, no hay presupuesto
que camine; ése será su campo de batalla hasta que reciban
algo a cambio.
La dirección del FMLN o el Partido Comunista sabe que la mejor
de las máquinas no funciona bien si le falta aceite; que el plan
del Ejecutivo para los próximos cinco años es coherente
y que es viable; saben que en la medida que atrasen el presupuesto, crearán
zozobra política y mora en el cumplimiento de la oferta presidencial.
Con tal posición pierde la educación, pierde la salud, pierde
el trabajo; se atrasan los programas de inversión social, se profundiza
la pobreza extrema, se afecta la administración de justicia, pierde
el rico, pierde el pobre
perdemos todos. Schafik no entiende, ellos
o ellas no entienden, nosotros sí entendemos.
El tema de la propaganda gubernamental no justifica su antipatriótica
actitud; ya veremos nuevos pretextos para sentar al Presidente Elías
Antonio Saca junto a la claque roja y sacar provecho político,
a sabiendas de que en algún momento van a tener que ceder y dar
sus votos para aprobar el financiamiento del presupuesto. Pretextar el
gasto del Ejecutivo en propaganda y los problemas del endeudamiento no
tienen validez; pretender que el gobierno no haga propaganda de la obra
que realiza, además de absurdo, es poco inteligente.
Si el FMLN hubiera ganado las elecciones de marzo el año pasado,
ya veríamos cómo estaría manejando la cuestión
del endeudamiento; serían grandes empréstitos provenientes
de los países socialistas de Europa, Asia y Oceanía, de
Cuba y de Venezuela. Claro que serían préstamos canjeables
por soberanía y por intromisión. Afortunadamente para la
libertad y la democracia, la hipótesis del FMLN en el poder se
aleja cada día más.
Volviendo al tema: cuando vemos que los farabundos se rasgan las vestiduras,
porque sus cuadros elite, sus bases enquistadas en instituciones del gobierno
y oenegés disfrazadas no reciben el dinero que ellos quisieran,
nos percatamos de la doble moral del FMLN; viene a la mente la forma en
que ellos resuelven sus problemas económicos.
Durante la época de violencia subversiva el FMLN obtuvo millones
para financiar su escalada terrorista. Algunos de estos recursos se invirtieron
en compra de armas y conciencias, pero la mayor parte pasó a engrosar
cuentas secretas en bancos de Europa, del Caribe y Sur América
de las que al pueblo no se le ha dado cuenta.
También se invirtió en compra de innumerables bienes inmuebles
que fueron usados como casas de seguridad, para refugio de terroristas
y operaciones de secuestro. Hay quien asegura que impuesta la paz por
la comunidad internacional, el FMLN disponía de activos no menores
de cien millones de dólares. Sin embargo, lejos de repartir estos
bienes en partes iguales, como lo establece el principio comunista, iniciaron
una campaña que se llamó recuperación de activos,
que consistía en hacer comparecer ante notarios del Frente a las
personas a cuyo nombre se compraron los inmuebles durante el conflicto
y las obligaban a devolver las propiedades que habitaban legalmente, para
que regresaran al tesoro farabundista, esto, a pesar de la forma en que
expusieron su vida y la de sus familiares.
La palabra convence, pero el ejemplo arrastra. Si en verdad les preocupa
el bienestar de sus correligionarios, repartir entre ellos esos bienes
sería el mejor ejemplo. Mientras tanto, dejen que el Presidente
Saca gobierne, no le pongan trabas a la aprobación del presupuesto,
si él falla, entonces vendrán las elecciones de 2009. Tiren
la hoz y el martillo al basurero de la historia y contribuyan a que el
país salga adelante.
*Lic. en Derecho

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