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PALABRAS.
Huellas lunares del hombre y el dinocefaliun

En las desoladas estepas de la era pérmica —hace 250 millones de años— dejó sus huellas en el lodo el extraño dinocefaliun, mitad reptil, mitad mamífero.

Publicada 17 enero 2005, El Diario de Hoy

Carlos Balaguer
pintorbalaguer@hotmail.com
El Diario de Hoy

editorial@elsalvador.com

Esta especie remota existió antes de la era de los dinosaurios. Sus fósiles en las estepas sudafricanas son el único vestigio de su existencia.

Las huellas del hombre —en la vasta llanura lunar del Mar de la Tranquilidad— serán tal vez mañana las únicas huellas que queden de nuestra especie en el vasto universo. Ninguna especie terrestre ha sido hasta hoy infalible a la extinción. Según los naturalistas el 99% de todas las especies de la tierra se ha extinguido.

El clima adverso, el volcanismo o el meteorismo han vulnerado muchas formas de vida en el planeta. ¿Podrá la nuestra sobrevivir a tal trágico destino? Destino que alcanzó la gloria de los atlantes, de los mayas, de los egipcios, lémures y romanos…

Los griegos pasaron con su gloria, dejando sólo sus templos y esculturas de piedra. Así pasó el dinocefalium por la remota llanura de Pangea, dejando sus huellas impresas en el limo antediluviano.

Así pasó el hombre por Edén, por las estepas del Cáucaso y Mongolia, por el suelo lejano de la Luna, dejando sus olvidadas banderas de conquista. Los espeleólogos y exploradores del futuro tal vez preguntarán: ¿De quién serán estas huellas grabadas en la piedra? ¿A dónde habrán ido el sapiens y el dinocefaliun?


DÍA A DÍA

Reglas claras

Para que las naciones se desarrollen es además imprescindible contar no sólo con la laboriosidad y empeño de parte de sus ciudadanos, sino que deben existir claras reglas de juego y condiciones propicias para la producción: que haya seguridad física y jurídica, libertad de trabajo y de comercio, vigoroso intercambio con otros pueblos y que rijan al colectivo leyes que compaginen con el resto del mundo civilizado. No avanzan las naciones amenazadas por la demagogia, la violencia política ni la incertidumbre sobre lo que el mañana puede traer.

Recuérdense los perjuicios que sufrió el país ante la sola posibilidad de que llegara al poder un partido anclado en las cavernas de la historia y los resentimientos sociales, sin moral, sin rumbo y empeñado en arrasar con lo existente.

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