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| Incrédulo. Cristian habla sobre su sueño
y Olicia Tobar, su madre, le escucha atentamente.Fotos
EDH/ Herbert Saravia |
César Najarro/Víctor Zelada
El Diario de Hoy
deportes@elsalvador.com
Su madre ama al fútbol. Se casó con un hombre al que también
le gusta y procrearon 3 hijos, todos futbolistas. Cristian, junto a su
hermano menor, Walter, de 13 años, están en las Adfas en
la categoría Sub-15 desde hace dos años; uno juega de delantero
y el otro de defensa.
Su papá quizás nunca pudo llegar más lejos
como futbolista porque no lo apoyaron sus padres, cuenta Olicia
Tobar, madre de Cristian. Pero eso no ha pasado con el joven. Al contrario,
desde que comenzó a jugar su madre lo va a ver a las canchas. Yo
lo apoyo bastante, le digo que siga la pelota, que no se me quede atrás
y que meta el gol, cuenta.
Siempre hace espacio para poderlo ver jugar y aconsejarlo, porque ella
está convencida de que el éxito de su hijo debe ser seguido
de cerca. Por eso le repite que se cuide de los que crea sus amigos aunque
siempre estén a su alrededor, por eso de la envidia.
También le exige en los estudios y le recomienda que aunque sus
compañeros estén tirándose papeles que a él
lo encuentren quietecito.
Cuando tuvieron a los hijos, siempre los apoyaron para que hicieran deporte.
Les comprábamos los uniformes para que jugaran en la escuela,
cuenta la madre.
El sábado, cuando se acercó Carlos Cavagnaro, no pudo estar
con él, pero no faltó su padre, quien lo felicitó.
Además de animarlo, la madre de Cristian tiene un modelo para crear
buenos futbolistas. Ella cree que para que rinda debe tener su mente sana,
y le hace ver que debe estudiar y sacar buenas notas para forjarse un
futuro.
Cada vez que alguien quiere ver al delantero para probarlo en algún
equipo de la zona o tratar de llevárselo y ficharlos, tienen que
pasar antes a la plática con los padres, aunque también
cuenta la opinión de Cristian.

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