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Santiago de María
La fragilidad: Casas de lámina para muchos

Falta el aire. Bastantes personas padecen el sofocante calor o deben recoger frecuentemente las paredes o techos de sus viviendas

Publicada 14 de enero 2005 , El Diario de Hoy

Urgencia. Hay familias en la localidad que aún viven en condiciones precarias. Fotos EDH



Norfa Márquez
El Diario de Hoy

nacional@elsalvador.com

Es difícil creerlo. En Santiago de María, Usulután, el terremoto del 13 de enero de 2001 destruyó más de 4,500 casas. Sin embargo, sólo dos de sus vecinos perecieron.

La fragilidad de las casas, hechas en su mayoría de adobe, quedó en evidencia esa fecha, cuando colonias completas se convirtieron en escombros.

La angustia de los pobladores creció en las semanas siguientes. Muchos estaban sin hogar y pocos tenían algo que pudieran ofrecer a los vecinos para reducir sus sufrimientos.

Poco a poco la ayuda internacional llegó y gran parte de los hogares se recuperaron.Hay quienes viven ahora en casas mejores que las que tenían. Pero otros soportan duras condiciones.

Pobreza

Basta caminar por el municipio para apreciar que aún falta mucho por hacer. Las viviendas de lámina son muchas y quienes viven en ellas padecen el sofocante calor, especialmente al mediodía.

Afectados. Padecen la falta de seguridad por los materiales de sus hogares. Fotos EDH

María de los Ángeles Martínez es una de ellas. Tiene tres hijos. Antes vivía en un mesón, hoy su hogar es de paredes metálicas y forma parte de un albergue municipal.

“Esto es el infierno por el gran calor”, lamenta.

Su caso es similar al de Benjamín Amaya, quien además de las altas temperaturas debe reparar su hogar cada vez que hay fuertes vientos. “Se vuelan los pedazos de lámina”, comenta resignado.

La alcaldía adquirió un terreno para construir las casas. Espera verlas construidas este año.

Una ciudad de escombros Dos fallecidos El Edificio del templo
Los terremotos de 2001 golpearon con dureza a esta localidad. La municipalidad registra un total de 4,552 casas que fueron destruidas o resultaron con daños severos. La ayuda de Cruz Roja Suiza,
Cáritas, Caja de Duero y otros organismos mejoró la situación.
Pese a la gravedad de los daños, sólo hay registros oficiales de dos personas que perecieron en el terremoto del 13 de enero. Una fue una mujer que sufrió un infarto cardíaco minutos después del sismo, la otra una niña de siete años en el cantón El Marquesado. La Iglesia de Santa María se quedó sin local por los movimientos telúricos. El frontispicio se desplomó. La comunidad católica
unió esfuerzos y gestionó ayuda internacional. En julio de
2002 empezaron a usar las nuevas instalaciones.



 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


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