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Cordillera del Bálsamo. Son 33 kilómetros donde
se necesitan trabajos. Fotos EDH
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Guadalupe Hernández
El Diario de Hoy
nacional@elsalvador.com
El dolor une. La tragedia de hace cuatro años ha motivado a varios
sectores de la sociedad tecleña a construir una política
de prevención de riesgos, que permitirá estar más
preparados cuando ocurra un evento similar.
La batuta la lleva la alcaldía, pero en el esfuerzo también
participan la asociación de Comunidades Federadas con Fe en la
Protección de la Cordillera del Bálsamo (Comfeba), la cual
se formó en 2002, y otras instituciones.
Cuando ocurrieron los sismos no estábamos preparados, el
13 de enero nos despertó y todas las tragedias que están
ocurriendo en el mundo nos están recordando que debemos hacer algo,
dijo ayer el edil Óscar Ortiz , durante la Primera Conferencia
Municipal sobre Gestión de Riesgos.
Colaboración
de
Rafael Escobar
Enero, 13 del 2001
En este día un nudo amargo acaricia mi espalda y el corazón
se desliza por mi pecho.
Mirando al cielo y sin que lo veas Padre Santo como un reclamo mucho
menos un reto, porque sé que eres el Creador y mereces todo
mi respeto, aunque no sólo es hoy que el dolor me quita el
sueño.
En cada sol que sale, en cada luna que se esconde
el recuerdo de mi hija persiste, en segundos veo su vida completa,
en segundos siento el soplar de la soledad en mi pecho.
Yo no me explico porqué de mis manos se perdió, y porqué
en vez de mi hija no pude haber sido yo, entrar a casa y no escuchar
sus pasos sentarme en la silla y no sentir su abrazo o recordar algún
regaño que le daba y luego triste la miraba y más tarde
un consuelo le daba.
Recuerdo que con un beso me ganaba, ay, que más no diera por
ver esa boquita estirada.
Recuerdo el dolor que sentí al tú nacer, y que con la
satisfacción de verte sonreír ese dolor se fue, pero
el dolor que perderte me causó jamás de mí se
aparta.
Sabes Señor, lo único que si con todo respeto te reclamo
y disculpa que lo diga de esa manera, pero en este momento y desde
enero 13 del 2001, mi vida dejó de ser vida, ahora sólo
es vida al igual que una flor caída.
Mi hija, sangre de mi sangre, hueso de mis huesos, si es voluntad
del Creador mírame y siento lo mucho que te quiero.
Ahora este sentimiento lo comparto con todos los que lloran por su
gente, los que este dolor sentimos, o en algunos casos los que no
pudieron ver sus rostros, para darles un beso antes del descanso eterno,
los que por un suspiro nos unimos. Entiendo y me entienden sólo
los que lo sufrimos, que recordar es volver vivir. Animémonos
unos a otros en nuestros hogares, que nuestra familia descansa en
paz bajo la presencia de Dios. |
Ortiz indicó que es así como la municipalidad contempló
en su Plan Estratégico del 2003 al 2012 la implementación
de diferentes programas preventivos, a fin de reducir pérdidas
potenciales.
Los primeros instrumentos creados fueron: el Sistema de Alerta Temprana,
la Unidad de Prevención de Desastres, y el Comité de Emergencia
Municipal. Además han realizado actividades de formación,
capacitación y sensibilización de la población, como
el programa de formación de los cantones y comunidades del sur
de Santa Tecla.
Algunos de estos esfuerzos han sido posibles gracias a la Cooperación
Internacional Japonesa (ver otra nota).
El año pasado también crearon la Ordenanza de Protección
para la Cordillera del Bálsamo, la cual dicta reglas que prohíben
la depredación del área.
El edil espera que la Asamblea Legislativa apruebe un decreto para legalizar
el documento para proteger 33 kilómetros cuadrados de la parte
sur de la Cordillera, la cual está declarada como zona de alto
riesgo geológico.
También que avalen la asignación de siete millones de dólares,
de los cuales se necesitan dos para iniciar la primera etapa de los trabajos
de mitigación.
Al respecto, Antonio Arenas, director del Servicio Nacional de Estudios
Territoriales (Snet), explicó que el diseño de dichas obras
estará listo a finales de enero, sólo falta que los sectores
involucrados lo revisen. Después iniciarán la gestión
de los recursos financieros.
Makoto Kitanalka
[Jica]
Los programas de prevención para reducir los desastres son
una de las prioridades de la cooperación.
Karen Mixco
[las colinas]
Sentimos que las autoridades se han comenzado a interesar en nosotros,
los afectados por la tragedia.
JICA: la mano amiga japonesa
Japón es un país con experiencia en desastres naturales,
lo cual les obligó a tener una cultura de mitigación.
Esa experiencia nos permite ahora ofrecer ayuda a otros países,
dijo Makoto Kitanaka, representante de la entidad para El Salvador.
El apoyo japonés se traduce en 5 millones de dólares invertidos
en programas que se desarrollan a través del Centro de Coordinación
Nacional para la Prevención de los Desastres en América
Central (Cepredenac), con sede en Panamá.
Estos van desde labores reactivas (ayuda humanitaria y de equipo al momento
de las tragedias), reconstrucción y prevención. Los programas
del JICA incluyen desarrollo social, económico y consolidación
de la democracia.

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