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Unidos en la Prevención y control de desastres

Foro municipal. Los afectados de Las Colinas aplauden los esfuerzos que se realizan en aras de la gestión de riesgos, pues durante cuatro años se han sentido olvidados.

Publicada 14 de enero 2005 , El Diario de Hoy

Cordillera del Bálsamo. Son 33 kilómetros donde se necesitan trabajos. Fotos EDH


Guadalupe Hernández
El Diario de Hoy

nacional@elsalvador.com

El dolor une. La tragedia de hace cuatro años ha motivado a varios sectores de la sociedad tecleña a construir una política de prevención de riesgos, que permitirá estar más preparados cuando ocurra un evento similar.

La batuta la lleva la alcaldía, pero en el esfuerzo también participan la asociación de Comunidades Federadas con Fe en la Protección de la Cordillera del Bálsamo (Comfeba), la cual se formó en 2002, y otras instituciones.

“Cuando ocurrieron los sismos no estábamos preparados, el 13 de enero nos despertó y todas las tragedias que están ocurriendo en el mundo nos están recordando que debemos hacer algo”, dijo ayer el edil Óscar Ortiz , durante la Primera Conferencia Municipal sobre Gestión de Riesgos.

Colaboración de
Rafael Escobar

Enero, 13 del 2001
En este día un nudo amargo acaricia mi espalda y el corazón se desliza por mi pecho.
Mirando al cielo y sin que lo veas Padre Santo como un reclamo mucho menos un reto, porque sé que eres el Creador y mereces todo mi respeto, aunque no sólo es hoy que el dolor me quita el sueño.
En cada sol que sale, en cada luna que se esconde
el recuerdo de mi hija persiste, en segundos veo su vida completa, en segundos siento el soplar de la soledad en mi pecho.
Yo no me explico porqué de mis manos se perdió, y porqué en vez de mi hija no pude haber sido yo, entrar a casa y no escuchar sus pasos sentarme en la silla y no sentir su abrazo o recordar algún regaño que le daba y luego triste la miraba y más tarde un consuelo le daba.
Recuerdo que con un beso me ganaba, ay, que más no diera por ver esa boquita estirada.
Recuerdo el dolor que sentí al tú nacer, y que con la satisfacción de verte sonreír ese dolor se fue, pero el dolor que perderte me causó jamás de mí se aparta.
Sabes Señor, lo único que si con todo respeto te reclamo
y disculpa que lo diga de esa manera, pero en este momento y desde enero 13 del 2001, mi vida dejó de ser vida, ahora sólo es vida al igual que una flor caída.
Mi hija, sangre de mi sangre, hueso de mis huesos, si es voluntad del Creador mírame y siento lo mucho que te quiero.
Ahora este sentimiento lo comparto con todos los que lloran por su gente, los que este dolor sentimos, o en algunos casos los que no pudieron ver sus rostros, para darles un beso antes del descanso eterno, los que por un suspiro nos unimos. Entiendo y me entienden sólo los que lo sufrimos, que recordar es volver vivir. Animémonos unos a otros en nuestros hogares, que nuestra familia descansa en paz bajo la presencia de Dios.

Ortiz indicó que es así como la municipalidad contempló en su Plan Estratégico del 2003 al 2012 la implementación de diferentes programas preventivos, a fin de reducir pérdidas potenciales.

Los primeros instrumentos creados fueron: el Sistema de Alerta Temprana, la Unidad de Prevención de Desastres, y el Comité de Emergencia Municipal. Además han realizado actividades de formación, capacitación y sensibilización de la población, como el programa de formación de los cantones y comunidades del sur de Santa Tecla.

Algunos de estos esfuerzos han sido posibles gracias a la Cooperación Internacional Japonesa (ver otra nota).

El año pasado también crearon la Ordenanza de Protección para la Cordillera del Bálsamo, la cual dicta reglas que prohíben la depredación del área.

El edil espera que la Asamblea Legislativa apruebe un decreto para legalizar el documento para proteger 33 kilómetros cuadrados de la parte sur de la Cordillera, la cual está declarada como zona de alto riesgo geológico.

También que avalen la asignación de siete millones de dólares, de los cuales se necesitan dos para iniciar la primera etapa de los trabajos de mitigación.

Al respecto, Antonio Arenas, director del Servicio Nacional de Estudios Territoriales (Snet), explicó que el diseño de dichas obras estará listo a finales de enero, sólo falta que los sectores involucrados lo revisen. Después iniciarán la gestión de los recursos financieros.

Makoto Kitanalka
[Jica]
“Los programas de prevención para reducir los desastres son una de las prioridades de la cooperación”.

Karen Mixco
[las colinas]
“Sentimos que las autoridades se han comenzado a interesar en nosotros, los afectados por la tragedia”.


JICA: la mano amiga japonesa


Japón es un país con experiencia en desastres naturales, lo cual les obligó a tener una cultura de mitigación.

“Esa experiencia nos permite ahora ofrecer ayuda a otros países”, dijo Makoto Kitanaka, representante de la entidad para El Salvador.

El apoyo japonés se traduce en 5 millones de dólares invertidos en programas que se desarrollan a través del Centro de Coordinación Nacional para la Prevención de los Desastres en América Central (Cepredenac), con sede en Panamá.

Estos van desde labores reactivas (ayuda humanitaria y de equipo al momento de las tragedias), reconstrucción y prevención. Los programas del JICA incluyen desarrollo social, económico y consolidación de la democracia.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


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