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José Alberto Barrera
El Diario de Hoy
negocios@elsalvador.com
La escasez de mano de obra local ha obligado
a productores de café y caña de azúcar a contratar
temporalmente trabajadores hondureños y nicaragüenses para
recolectar las cosechas en el oriente del país.
Ricardo Esmahan, presidente de la Cámara Agropecuaria y Agroindustrial,
señaló que la ausencia está asociada a la migración
a Estados Unidos y a la recepción de remesas.
(La migración) ha provocado que la mayoría de jornaleros
jóvenes se vayan y que los que se quedan no tengan interés
en trabajar porque están conformes con lo que reciben, aseguró.
Destacó también que hay poblados donde sólo hay mujeres
y personas de la tercera edad, grupos que a veces no pueden integrarse
en las pesadas jornadas del campo.
La falta de cortadores pone en riesgo la cosecha de algodón, sector
que este año tuvo complicaciones al tratar de ubicar a los cortadores
para la primera cosecha a gran escala después de cuatro años
en los que no tuvo actividad.
Se agudiza
Esmahan agregó que en el futuro podríamos tener una escasez
mayor de trabajadores y el fenómeno se puede ampliar.
Cuando vienen los nicaragüenses con sus hijos se sienten muy
bien pagados porque el salario que ganan es mayor que el que recibirían
en su nación, en especial porque el pago rural mínimo es
el doble que el de allá, dijo.
Miguel Navarrete, diputado de la Asamblea Legislativa y productor de caña
en Puerto Parada, Usulután, reveló que en algunos casos
los jornaleros son traídos por los finqueros, pero que al terminar
la recolección regresan a su país.
Ellos vienen a la roza de los cañales. Hace poco conocí
un caso de doce hondureños que trabajaron en labores agrícolas
y que creían que podrían regresar con un grupo de 90,
comentó.
Navarrete comentó que el fenómeno comenzó a generalizarse
en el oriente del país hace dos años, ya que antes era exclusivo
de las zonas fronterizas donde es fácil que haya contratos de trabajadores
de uno u otro lado de la la línea divisoria.
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Ahora, según algunos finqueros que prefieren el
anonimato, es común que haya extranjeros involucrados en las labores
agrícolas no sólo en los departamentos de La Unión
y Morazán (fronterizos con Honduras), sino en San Miguel y Usulután.
El fenómeno es más evidente en aquellos municipios que reciben
más remesas y se expande poco a poco a otras zonas.
Miguel Valiente, gerente de la Asociación de Beneficiadores y Exportadores
de Café (Abecafe), dijo que la llegada de jornaleros de Honduras
y Nicaragua no es algo del todo nuevo porque en el pasado llegaban cortadores
hasta de Guatemala.
Las migraciones bajaron con los problemas del café, pero
se han incrementado en los últimos tres años
antes
lo que se oía es que la mayoría de ellos (los jornaleros)
venía de la costa norte de Honduras, aseguró.
Valiente cree que el desinterés de los agricultores locales se
origina en el hecho de que muchos han cambiado su estilo de vida. En
la medida que trabajan para las maquilas, emigran o ven que hay poca paga
su interés baja, puntualizó.
Miguel Angel Martínez, gerente de la unidad de transferencias del
Centro de Tecnología Agroforestal (Centa), aseguró que otro
factor que baja el interés de los jornaleros locales es que ya
no se conforman con el salario mínimo.
Ellos han subido sus pedidos de $3 a $5. Eso es común en
ciudades de La Unión y San Miguel y es más notable en la
zona fronteriza. Por eso mucha gente trata de entrar, porque ven atractivo
el salario, aseguró.
Aquí los extranjeros ven dólares y los locales que
trabajan por esa tarifa ($3), lo hacen por menos tiempo entran a las 6:00
y salen a las 11:00 de la mañana, cuando los extranjeros cumplen
con el horario normal (7:00 de la mañana a 12:00 del mediodía
y de 1:00 a 4:00 de la tarde), concluyó.
Para Amy Angel, gerente de la sección Agrícola y de Medio
Ambiente de la Fundación Salvadoreña para el Desarrollo
Económico y Social (Fusades), muchos salvadoreños desisten
de involucrarse en las actividades porque la paga no les satisface.
Hay casos en San Miguel donde si alguien va a incursionar en este
tipo de cultivos debe pensar en pagar más o buscar la mecanización,
aseguró la analista.
Destacó que la apatía a las labores agrícolas se
refleja en municipios como Chirilagua que dependen fuertemente de los
envíos de remesas de los familiares que residen en los Estados
Unidos.
(La llegada de extranjeros para la recolección) es algo que
vamos a seguir viendo más y más en El Salvador, especialmente
en la época de cosechas, consideró Angel.
Pero no todos los que reciben remesas deciden no trabajar en el campo.
Hay quienes ven ese dinero como un salario de reserva
hay
quienes siempre buscan trabajo, puntualizó la analista de
Fusades.
Se buscan
Julio Arroyo, gerente de la Asociación Azucarera Salvadoreña,
manifestó que el sector también reporta deficiencia de jornaleros.
Explicó que es difícil lidiar con situaciones como esta
porque no se puede obligar a la gente a trabajar, así
que deben buscar más opciones.
Arroyo dijo que conoce de casos en los que algunos productores colocan
carteles en las fronteras de Honduras con El Salvador y Nicaragua, desesperados
por la situación.
Los finqueros, dijo ofrecen teléfonos para el contacto y transporte
para los interesados.

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