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| Un sólo rumbo. La fe, el trabajo y la
entrega serán las armas con las que el técnico paraguayo
pienza contraatacar el miedo del descenso. Esta semana es clave para
definir a los guerreros.Foto EDH / Mauricio
Cáceres. |
Byron
Sosa
El Diario de Hoy
deportes@elsalvador.com
Como pronosticando que éste será un campeonato bueno, el
técnico paraguayo Nelson Brizuela se presentó el sábado
a las 6:00 de la mañana en el Ramón Flores Berríos
para preparar lo que sería el primer entrenamiento con su equipo:
el Municipal Limeño.
Como cábala, Brizuela portaba la camiseta que tenía como
técnico en 1993 cuando logró el ascenso del equipo. Fui
a Paraguay y la saqué del guardarropa especialmente para ponérmela
hoy (sábado) en el primer encuentro con los jugadores, dijo
el paraguayo.
Junto a la camiseta del Limeño en 1993, el timonel sudamericano
trajo consigo un rosario que le dio su madre de 80 años antes de
salir de Paraguay y, además, durante los partidos del campeonato
Clausura portará una camiseta Polo de color amarilla, la cual fue
bendecida en una iglesia de su país.
Esas cábalas, sumadas a la fe, son las armas que utilizará
el estratega que tiene la misión de impedir el descenso de Limeño
y quitar ese pensamiento de la mente del pueblo de Santa Rosa de Lima,
que ha confiado en él para lograr el objetivo.
| Perfil |
| Experiencia
dirigiendo equipos del redondo nacional e internacional. Ha sido entrenador
del Zacapa de Guatemala y Delfines de Ecuador. En nuestro país,
dirigió a siete equipos de la Primera División. Ya había
dirigido a Limeño y logró ascenderlo de la Segunda División.
Fué técnico de FAS, Firpo, Marte, Dragón, Metapán
y Balboa. Durante estuvo con los mitológicos del
Dragón y con el Atlético Balboa pasó una situación
similar a la de ahora con Limeño, estuvo rosando el descenso.
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¿Es este un reto especial?
Sí, por la difícil situación en que está el
club; pero, en 1998, después de haber estado en FAS, vine aquí
y encontré un equipo parecido al de ahora. Empecé a armar
el equipo que después peleó las dos finales. Por eso no
es nuevo para mí encontrar un equipo que hay que hacerlo de nuevo,
pero nunca estuve en un equipo que estuviera tan lejos en puntuación.
¿Esto lo hace más difícil?
Claro, pero acá no vamos a hablar de la palabra descenso. Aquí
nadie va ha hablar, eso no va a existir; vamos a ocupar otra palabra,
la cambiaremos por clasificación.
¿Ese es el objetivo?
Ese es el reto de todos acá, es la preocupación de la gente,
de la directiva, de aquellos que un día estuvimos involucrados,
que nos sacrificamos para que Limeño subiera a Primera División.
Dentro de ellos están don Lorenzo Rosales, que era el presidente
en ese momento; Osmín Jiménez, que era el representante;
Carlos Ventura, que es el secretario y que en ese momento era el auxiliar
mío; Omar Sevilla, que era un jugador que logró el ascenso,
y yo, como técnico. Todos queremos que esto continúe, no
queremos que muera.
¿Cómo piensa lograrlo?
Con trabajo, a los jugadores les he pedido entrega total; pero
nosotros
solos no podemos hacerlo. Los jugadores solos no lo pueden hacer, ni sólo
el cuerpo técnico, ni sólo la directiva; debe haber un esfuerzo
conjunto con la afición. Yo estoy seguro de que todos juntos lo
vamos a lograr; vamos a conseguir esa unidad que nos va a llevar a lograr
el objetivo, estamos seguros. Hay un entusiasmo que yo lo siento. Eso
es un aliciente para uno como técnico y para los jugadores.
¿Cómo fue el contacto para venir?
Cada año, cada temporada, mi nombre suena acá, la gente
quiso que yo venga; pero no lo había hecho porque había
una directiva con la que no me llevaba. Ahora vengo tranquilo y estoy
con fe. Nunca un equipo que yo dirigí descendió y no creo
que en esta oportunidad sea así.
¿Ayuda mucho que exista una nueva directiva?
Sí. Lo bueno es que la gente que mencioné ahora se unió
a la causa. Pero falta gente que no la he visto aún, como Galileo
Umanzor. Pero se ve la solidez, hay una afición que está
entusiasmada, que tiene esperanza y que ruega que el Limeño no
descienda.
¿Nunca dudó en venir?
No, y no podía tampoco decirles no porque este equipo para mí
es bien especial.
En este caso ¿qué tipo de plan implementará?
De entrada, antes que nada, hay que poner un rotulo que diga: Prohibido
perder.
¿Y la reacción de los jugadores?
Ellos sienten eso mismo, en sus comentarios, cuando están trabajando,
lo expresan. Yo soy un viejo en esta materia, experimentado en agarrar
equipos así. Dragón y Balboa han sido candidatos al descenso
cuando yo los he tenido. Esta situación la viví antes, aunque
no tan dramática como ahora y los jugadores tienen fe.
¿Qué se debe trabajar en Limeño?
Tenemos que ver lo psicológico, técnico y táctico
para ver qué vamos a hacer dentro de la cancha. Tenemos que ver
paso por paso qué vamos a hacer.
¿Cómo ve a Limeño?
Si hay que ilustrarlo, lo veo moribundo, se le había puesto un
tubo de oxígeno y de golpe, de un mazazo, rompieron esos tubos
de oxígeno cuando los jugadores se fueron y quedó solito
el moribundo. Pero hoy ha venido mucha gente para levantar a ese moribundo;
lo están recogiendo, lo están alimentando, lo están
haciendo fuerte y cuidado
cuidado
que puede sorprender.
¿Se tiene fe?
Uno se tiene fe en la vida
en lo que hace
en el mundo y,
bueno
yo tengo fe en que el equipo va a salir adelante, que se va
a salvar, que va a hacer una buena temporada después de estar prácticamente
casi muerto. Pero ese casi todavía existe. Hay un 99
por ciento de posibilidades en descender, todo la gente dice que el equipo
ya está descendido, pero siempre hay ese pero, un uno
por ciento y nosotros nos estamos aferrando a ese pero y cada
día que pasa ese pero se va a ir viendo.
¿Influyó en la llegada de algunos jugadores?
Sí, Martir Paredes, Murillo y Álvarez los recomendé
desde Paraguay a la directiva para que los contrataran. También
hay cinco jugadores nacionales más que están en la lista
y espero que en la semana se definan. Espero que se llegue a algo con
ellos porque aquí prácticamente no quedó nada, no
había equipo. Ahora comenzaremos de cero, comenzamos a armar el
rompecabezas.
¿Duele la perdida de jugadores en Limeño como Josué
Galdámez, Deris Umanzor, Santos Rivera
?
Claro, porque eran jugadores de la selección nacional. Ellos eran
los tubos de oxígeno del equipo, pero rompieron los tubos de un
mazazo, pero tengo fe en los que están llegando.
¿El estadio Ramón Flores Berríos será clave
para ustedes?
Aquí tenemos que ganar la mayor cantidad de puntos en casa, aquí
no podemos perder, si se va ha sacar un resultado malo, que sea empatar.
De los nueve partidos acá, debemos ganar por lo menos siete y hacemos
21 puntos. En este estadio van a morir, cada partido será una batalla,
será de sobrevivencia, será de vida o muerte.
¿Qué pasa si Limeño empieza a perder?
El asunto ya sería inalcanzable. Por eso vamos a estar presionados;
es decir, estamos presionados desde ahora, pero hay mucha gente experimentada,
por lo que va a depender de ellos cómo lo manejan. Como cuerpo
técnico vamos a influir para sacarles esa presión e influi
para que logren el objetivo.
¿Qué pasaría si no se logra salvarlo?
Bueno, si no se logra
no todas las veces que uno se propone algo
siempre lo consigue. Pero que quede en la conciencia de cada uno que se
ha entregado íntegro, que ha hecho lo posible para remediar la
situación. Si no se pudo será porque Dios no quiso, que
así se hace. A lo mejor Dios quiere que yo, como yo lo subí,
yo lo baje; pero eso no va a pasar. Este es un reto difícil porque
puede ser que en la primer vuelta el equipo ya esté descendido
pero yo tengo fe en todos.
¿De descender en la primera vuelta abandonaría el equipo?
No, yo en esas cosas ni pienso. Como te digo, la palabra descenso está
prohibida en el equipo, eso no va a suceder.

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