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“En Limeño está prohibida la palabra descenso”

El técnico paraguayo Nelson Brizuela ha llegado a Municipal Limeño con la intención de salvarlo de caer en la Segunda División. No piensa en el descenso, si no en la clasificación. Tiene fe en que puede lograr el objetivo, pese a que tiene que armar un equipo y comenzar de cero

Publicada 10 enero 2005, El Diario de Hoy

Un sólo rumbo. La fe, el trabajo y la entrega serán las armas con las que el técnico paraguayo pienza contraatacar el miedo del descenso. Esta semana es clave para definir a los guerreros.Foto EDH / Mauricio Cáceres.

Byron Sosa
El Diario de Hoy
deportes@elsalvador.com


Como pronosticando que éste será un campeonato bueno, el técnico paraguayo Nelson Brizuela se presentó el sábado a las 6:00 de la mañana en el Ramón Flores Berríos para preparar lo que sería el primer entrenamiento con su equipo: el Municipal Limeño.

Como cábala, Brizuela portaba la camiseta que tenía como técnico en 1993 cuando logró el ascenso del equipo. “Fui a Paraguay y la saqué del guardarropa especialmente para ponérmela hoy (sábado) en el primer encuentro con los jugadores”, dijo el paraguayo.

Junto a la camiseta del Limeño en 1993, el timonel sudamericano trajo consigo un rosario que le dio su madre de 80 años antes de salir de Paraguay y, además, durante los partidos del campeonato Clausura portará una camiseta Polo de color amarilla, la cual fue bendecida en una iglesia de su país.

Esas cábalas, sumadas a la fe, son las armas que utilizará el estratega que tiene la misión de impedir el descenso de Limeño y quitar ese pensamiento de la mente del pueblo de Santa Rosa de Lima, que ha confiado en él para lograr el objetivo.

Perfil
Experiencia dirigiendo equipos del redondo nacional e internacional. Ha sido entrenador del Zacapa de Guatemala y Delfines de Ecuador. En nuestro país, dirigió a siete equipos de la Primera División. Ya había dirigido a Limeño y logró ascenderlo de la Segunda División. Fué técnico de FAS, Firpo, Marte, Dragón, Metapán y Balboa. Durante estuvo con los “mitológicos” del Dragón y con el Atlético Balboa pasó una situación similar a la de ahora con Limeño, estuvo rosando el descenso.

¿Es este un reto especial?

Sí, por la difícil situación en que está el club; pero, en 1998, después de haber estado en FAS, vine aquí y encontré un equipo parecido al de ahora. Empecé a armar el equipo que después peleó las dos finales. Por eso no es nuevo para mí encontrar un equipo que hay que hacerlo de nuevo, pero nunca estuve en un equipo que estuviera tan lejos en puntuación.

¿Esto lo hace más difícil?

Claro, pero acá no vamos a hablar de la palabra descenso. Aquí nadie va ha hablar, eso no va a existir; vamos a ocupar otra palabra, la cambiaremos por clasificación.

¿Ese es el objetivo?

Ese es el reto de todos acá, es la preocupación de la gente, de la directiva, de aquellos que un día estuvimos involucrados, que nos sacrificamos para que Limeño subiera a Primera División. Dentro de ellos están don Lorenzo Rosales, que era el presidente en ese momento; Osmín Jiménez, que era el representante; Carlos Ventura, que es el secretario y que en ese momento era el auxiliar mío; Omar Sevilla, que era un jugador que logró el ascenso, y yo, como técnico. Todos queremos que esto continúe, no queremos que muera.

¿Cómo piensa lograrlo?

Con trabajo, a los jugadores les he pedido entrega total; pero… nosotros solos no podemos hacerlo. Los jugadores solos no lo pueden hacer, ni sólo el cuerpo técnico, ni sólo la directiva; debe haber un esfuerzo conjunto con la afición. Yo estoy seguro de que todos juntos lo vamos a lograr; vamos a conseguir esa unidad que nos va a llevar a lograr el objetivo, estamos seguros. Hay un entusiasmo que yo lo siento. Eso es un aliciente para uno como técnico y para los jugadores.

¿Cómo fue el contacto para venir?


Cada año, cada temporada, mi nombre suena acá, la gente quiso que yo venga; pero no lo había hecho porque había una directiva con la que no me llevaba. Ahora vengo tranquilo y estoy con fe. Nunca un equipo que yo dirigí descendió y no creo que en esta oportunidad sea así.

¿Ayuda mucho que exista una nueva directiva?

Sí. Lo bueno es que la gente que mencioné ahora se unió a la causa. Pero falta gente que no la he visto aún, como Galileo Umanzor. Pero se ve la solidez, hay una afición que está entusiasmada, que tiene esperanza y que ruega que el Limeño no descienda.

¿Nunca dudó en venir?

No, y no podía tampoco decirles no porque este equipo para mí es bien especial.
En este caso ¿qué tipo de plan implementará?
De entrada, antes que nada, hay que poner un rotulo que diga: “Prohibido perder”.

¿Y la reacción de los jugadores?

Ellos sienten eso mismo, en sus comentarios, cuando están trabajando, lo expresan. Yo soy un viejo en esta materia, experimentado en agarrar equipos así. Dragón y Balboa han sido candidatos al descenso cuando yo los he tenido. Esta situación la viví antes, aunque no tan dramática como ahora y los jugadores tienen fe.

¿Qué se debe trabajar en Limeño?


Tenemos que ver lo psicológico, técnico y táctico para ver qué vamos a hacer dentro de la cancha. Tenemos que ver paso por paso qué vamos a hacer.

¿Cómo ve a Limeño?

Si hay que ilustrarlo, lo veo moribundo, se le había puesto un tubo de oxígeno y de golpe, de un mazazo, rompieron esos tubos de oxígeno cuando los jugadores se fueron y quedó solito el moribundo. Pero hoy ha venido mucha gente para levantar a ese moribundo; lo están recogiendo, lo están alimentando, lo están haciendo fuerte y cuidado… cuidado… que puede sorprender.

¿Se tiene fe?

Uno se tiene fe en la vida… en lo que hace … en el mundo y, bueno… yo tengo fe en que el equipo va a salir adelante, que se va a salvar, que va a hacer una buena temporada después de estar prácticamente casi muerto. Pero ese “casi” todavía existe. Hay un 99 por ciento de posibilidades en descender, todo la gente dice que el equipo ya está descendido, pero siempre hay ese “pero”, un uno por ciento y nosotros nos estamos aferrando a ese “pero” y cada día que pasa ese pero se va a ir viendo.

¿Influyó en la llegada de algunos jugadores?

Sí, Martir Paredes, Murillo y Álvarez los recomendé desde Paraguay a la directiva para que los contrataran. También hay cinco jugadores nacionales más que están en la lista y espero que en la semana se definan. Espero que se llegue a algo con ellos porque aquí prácticamente no quedó nada, no había equipo. Ahora comenzaremos de cero, comenzamos a armar el rompecabezas.

¿Duele la perdida de jugadores en Limeño como Josué Galdámez, Deris Umanzor, Santos Rivera…?

Claro, porque eran jugadores de la selección nacional. Ellos eran los tubos de oxígeno del equipo, pero rompieron los tubos de un mazazo, pero tengo fe en los que están llegando.

¿El estadio Ramón Flores Berríos será clave para ustedes?

Aquí tenemos que ganar la mayor cantidad de puntos en casa, aquí no podemos perder, si se va ha sacar un resultado malo, que sea empatar. De los nueve partidos acá, debemos ganar por lo menos siete y hacemos 21 puntos. En este estadio van a morir, cada partido será una batalla, será de sobrevivencia, será de vida o muerte.

¿Qué pasa si Limeño empieza a perder?

El asunto ya sería inalcanzable. Por eso vamos a estar presionados; es decir, estamos presionados desde ahora, pero hay mucha gente experimentada, por lo que va a depender de ellos cómo lo manejan. Como cuerpo técnico vamos a influir para sacarles esa presión e influi para que logren el objetivo.

¿Qué pasaría si no se logra salvarlo?

Bueno, si no se logra… no todas las veces que uno se propone algo siempre lo consigue. Pero que quede en la conciencia de cada uno que se ha entregado íntegro, que ha hecho lo posible para remediar la situación. Si no se pudo será porque Dios no quiso, que así se hace. A lo mejor Dios quiere que yo, como yo lo subí, yo lo baje; pero eso no va a pasar. Este es un reto difícil porque puede ser que en la primer vuelta el equipo ya esté descendido… pero yo tengo fe en todos.

¿De descender en la primera vuelta abandonaría el equipo?

No, yo en esas cosas ni pienso. Como te digo, la palabra descenso está prohibida en el equipo, eso no va a suceder.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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